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Estimados compatriotas:
El Gobierno de los Estados Unidos ha comenzado a
distribuir sigilosamente, a un grupo de países
cuidadosamente seleccionados, un proyecto de resolución
contra Cuba que tiene previsto presentar su delegación
en el tema 9 de agenda del 61 período de sesiones de la
Comisión de Derechos Humanos que sesiona en Ginebra.
A diferencia de años anteriores y a pesar de las
brutales presiones ejercidas, en esta ocasión, el
Gobierno Estadounidense no ha podido encontrar a ningún
país que se preste a hacerle el trabajo sucio de
introducir este engendro anticubano para intentar
demostrar la existencia de una "preocupación legitima"
de la comunidad internacional por la situación de los
derechos humanos en Cuba.
Si bien los Estados Unidos, temerosos de su derrota, se
han visto obligados a prescindir de una abierta condena
a Cuba, el texto de la resolución pretende singularizar
injustamente a Cuba en la labores de la Comisión y
mantener en la agenda vivo el ejercicio anticubano en un
órgano que carece de credibilidad por la politización y
el doble rasero que en el impera.
Esto demuestra que la real y única intención del
proyecto es edificar un pretexto para justificar el
criminal e injusto bloqueo económico, comercial y
financiero que viene aplicando contra el pueblo cubano y
no la verdadera promoción de la cooperación en materia
de derechos humanos como pretenden hacer ver.
Cuba, a diferencia de Estados Unidos, presenta un
impecable record de cooperación con los mecanismos
internacionales y no discriminatorios de la Comisión de
Derechos Humanos
En 1988, Cuba invitó y recibió la visita de una Misión
Especial de la Comisión de Derechos Humanos, integrada
por su entonces presidente y representantes de todas las
áreas geográficas. Sin embargo el proyecto obvia,
convenientemente, la decisión adoptada en 1989 que
reconoce y agradece la colaboración prestada por el
gobierno y pueblo cubano a la referida misión.
Cuba, además, fue el primer país de nuestro hemisferio
en invitar a un Alto Comisionado de las Naciones Unidas,
lo que aún no ha hecho el gobierno de los Estados
Unidos.
Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos continúa
tratando de condenar a Cuba no solo por que teme su
ejemplo sino por que también entre sus pretensiones está
la de dominar y recolonizar la nación cubana, cuya
prueba definitiva lo constituye el Informe de la Llamada
"Comisión para la Asistencia de una Cuba Libre" aprobado
el pasado 6 de mayo por el presidente Bush, cuyo
objetivo declarado es "acelerar el cambio de régimen" en
Cuba por todos los medios posibles, incluido el uso de
la fuerza militar.
Por todo ello el gobierno y pueblo cubano reafirman su
voluntad de defender una Cuba Soberana e Independiente y
de seguir enfrentando esta y cualquier otra nueva
maniobra que pretenda justificar la continuidad y el
recrudecimiento de la criminal política de hostilidad y
agresiones llevadas a cabo por los Estados Unidos contra
Cuba.
Oponerse y actuar contra cualquier maniobra, medidas o
resoluciones que pretendan justificar cualquier acción
que pueda desencadenar en la dominación y recolonización
de la nación cubana por parte del gobierno de los
Estados Unidos es la única forma de poner fin no solo a
la injusta manipulación del tema cuba en el seno de la
Comisión de Derechos Humanos, sino también a la inhumana
política de bloqueo aplicada por los Estados Unidos
contra Cuba, donde hasta el concepto de familia ha sido
mutilado y redefinido de acuerdo a sus intereses.
En tal sentido, llamamos a los cubanos que residen en
EE.UU. y que defienden la idea de una Cuba soberana, a
unirse a nuestro pueblo en esta batalla contra las
maniobras norteamericanas en la Comisión de Derechos
Humanas y denunciarlas ante la prensa, en sus estados,
en el Congreso, etc.
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