Año III
La Habana
Semana 12 - 18
MARZO
de 2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

MUESTRA DE ARTISTAS EN EL CENTRO PABLO
Mujeres de fuego y de nieve
Carina Pino Santos La Habana
Fotos:
Alain Gutierrez


GALERÍA DE OBRAS DE LA EXPOSICIÓN

"Me han estremecido un montón de mujeres" afirmó el escritor y cineasta Víctor Casaus, al dirigirse a una ya habitual congregación, mayormente  joven, que habitualmente se reúne en los recitales que en esa institución se ofrecen. Sin embargo, y pese a lo que pudieran muchos pensar, no se trata precisamente de una declaración pública realizada al amparo de las yagrumas del hermoso patio, sino una cita tomada Silvio Rodríguez, frase que muchos de sus fans quizá adivinaran al comenzar esta lectura, y confesión del trovador que, según Casaus, precisamente el martes 8 de marzo, sería la mejor para "iniciar una exposición dedicada a la mujer, mientras se escucha un concierto donde desfilarán sus nombres y sus maravillas".
 

Las obras de más de una decena de artistas mujeres de diferentes tendencias y con muy diversos abordajes sobre el tema pueden verse en la Sala Majadahonda del Centro Pablo hasta el 8 de abril en una muestra que aunque no sea ambiciosa como propuesta curatorial ni se plantee una tesis sobre el discurso de las mujeres en la plástica cubana contemporánea, propone, sin duda, un recorrido por importantes figuras que han trabajado sobre sí mismas, sobre sus autoconfesiones, y han indagado en el asunto de género.

En Cuba el feminismo no ha devenido estrategia esencial para una reivindicación preferente ni única táctica enfilada a un preciso fin, sino plural bastión desde el cual proyectar estos llamados, emplazamientos necesarios y coherentes toda vez que no constituyen, como una parte de la crítica pudiera suponer, rupturas que ven la luz por vez primera, sino revelaciones orgánicas (individuales y contextuales) que dan continuidad a inquietudes explícitas a lo largo de la historia del arte de la Isla.

Las obras que en la exposición se exhiben son algunos de estos ejemplos. Diana Balboa, en su instalación de una tabla de planchar convertida en piano y de una plancha transformada en guitarra, presenta una de las piezas más llamativas de la muestra, en una versión donde conjuga el deseo de la creación vinculado a la vida diaria, pieza que recuerda aquellas primeras obras de una colega, Jacqueline Maggy; la instalación ha sido realizada con esmero, y su propio concepto procesual deviene en sí un llamado insistente sobre el diario bregar de la mujer.

 Cazuelas bordadas de Aimée García

Otra instalación, de Aimée García, perteneciente a la Serie Cazuelas bordadas, nos permite apreciar uno de los ejemplos más importantes e imprescindibles del tema de género y también de la plástica cubana actual: sus ollas de hierro, bordadas y perforadas concienzudamente a mano, hacen más puntual aún el énfasis en la cotidianidad de la mujer y en aquellos objetos que se convierten casi en la extensión de una misma.

Minerva López, por su parte, expone una de las pinturas más logradas de su última etapa, “Rotas las rosas”, acrílico sobre tela, toda en blanco en gran formato. Artista que ha logrado con original acierto trabajar en la tendencia del expresionismo abstracto a partir de una muy orgánica conceptualización interna y a la vez de una unidad intrínseca entre el sentido y la no figuración, Minerva es una ineludible mención si de una exposición de mujeres artistas se trata.

Hilda Vidal aparece en la exhibición con un óleo, “Las imágenes deseables y deseantes”. En esa obra las figuras parecen flotar aisladas en una composición donde, sin embargo, no dejan de necesitarse la una a la otra.

Déborah Nofret presenta la única obra totalmente fotográfica, en técnica digital. Es un collage donde lo erótico, una muy leve alusión sadomasoquista (su desnudo femenino de espaldas está esposado) y cierta sublimación de la belleza en un estilo de apropiación romántica, sin nostalgia, se multiplica en una secuencia de doce imágenes repetidas.

No faltan Zaida del Río, Alicia Leal, con su búsqueda incesante de la imaginación a través de las imágenes recreadas en sus obras, a las que se une un hermoso díptico de Nelkis Ramírez que alude al concepto de la familia en el universo de la mujer.

Esta muestra, que podrá verse en la Sala Majadahonda del Centro Pablo hasta el 8 de abril, es una invitación íntima, cual música de cámara ejecutada por mujeres y que fue acompañada por ese otro concierto mayor, en el que los trovadores Gerardo Alfonso, Eduardo Sosa, Ariel Díaz, Amanda Cepero y Erick Sánchez entonaron cada canción con un nombre de mujer, no importa que fueran, como reza el catálogo/programa, "mujeres de fuego, o mujeres de nieve".
 

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600