Año III
La Habana
Semana 5 - 12
MARZO
de 2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

BALLETS DE FIN DE SEMANA
Majísimo es la palabra
Hilario Rosete Silva La Habana
Fotos: Nancy Reyes


Entre los “solistas de ocasión” del Ballet Nacional de Cuba (BNC) que tuvieron la posibilidad de lucirse durante los días defebrero de 2005 en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, se encuentra Ernesto Borrayo, miembro del cuerpo de baile que interpretó con vigor y habilidad uno de los dos hombres de Didenoi, y uno de los dos apostadores en El reto (el dueño de la gallina).
 


E. Borrayo (extremo derecho) en Didenoi,
junto a Verónica Corveas y Hassán González

Su trayectoria es singular. Se graduó en Camagüey (1995). Durante tres primaveras fue bailarín del Ballet de esa ciudad. Pasó por el BNC. Se fue a bailar con Habana Night, el espectáculo de Tropicana. Luego, todavía no hace un año, regresó a la compañía que dirige la Alonso. Aquí lo llaman por Borrayo, su primer, sonoro, apellido.

«En el año de mi graduación», comentó, «y luego trabajando en el Ballet de Camagüey, llegué a bailar en el papel del príncipe Siegfried (El lago de los cisnes). Quizás sin la experiencia necesaria, fue uno de los momentos inolvidables de mi carrera.

«Ahora enfrenté Didenoi, un ballet contemporáneo, una oportunidad para que el público me conociera como solista, en otra vertiente, y El reto, pieza  que exige histrionismo y sentimiento.

«Estas son del tipo de obras que empiezo a preferir. Con ellas iré recuperando o rehaciendo mi trayectoria desde el cuerpo de baile. La gira de las figuras principales del BNC por Holanda ha sido para nosotros una excelente coyuntura.

«El BNC es una de las pocas compañías que mantiene su lealtad a la danza clásica, esa es una de sus características, por eso lo elogian los críticos, pero no desestimaría la creación contemporánea, y podría prestar más atención a dicha línea de trabajo.

«En ocasiones no retomamos más piezas modernas del repertorio de la compañía, de Alberto Alonso o de otros coreógrafos nacionales o extranjeros, porque en aquel tiempo no se filmaban y guardaban para la posteridad con la relativa facilidad con que se hace ahora.»

CORRIENDO Y A PRISA

Con rapidez anduvo por estos días la solista del BNC Verónica Corvea. Perteneciente a la promoción de 1997, ora peleando con la respiración dificultosa de su asma tiránica, ora imponiendo el sello de su sonrisa, se abrió paso entre las danzas, el dolor y las pasiones de Ballo della Regina, Didenoi, Majísimo, y El reto.

«No es la primera vez que hago una de las solistas de ese divertimento que es el baile de la reina», se entusiasmó Verónica. «Estamos hablando de una variación encantadora. Se ha dicho que los especialistas de la Fundación Balanchín consideran que ninguna compañía interpreta esta pieza como lo hace el BNC.»

Didenoi es más próxima en el tiempo, más moderna, en medias puntas, pero no exenta de visos clásicos. Le tocó estrenarlo el pasado 25 de diciembre, y bailarlo una y otra vez ha sido un gozo para ella.


Verónica Corveas en Didenoi, junto a Hassán González

La «dulce» música de la portuguesa Dulce Pontes (1969) jugaría su papel en el impacto que produce en el público. La luminosa voz, difícil de encasillar, le imprime al ballet ternura y fuerza. Mas los pasos y gestos de la coreografía, a seis manos, dos hombres y una mujer, igual consiguen expresar, con tino, la idea central.

«No son una mujer y dos hombres», entró en detalles la bailarina, «ni dos hombres en la vida de una mujer, es una mujer partida en dos por una circunstancia penosa y concreta: la separación de su pareja. Entonces ni ella misma sabe qué quiere o qué desea, reconquistar a la persona amada o permanecer sola. Es un momento de desbalance, algo que la propia autora, Maruxa Salas, vivió y llevó a la escena.»

Majísimo, el ballet escogido con acierto para cerrar la función de estos dos sábados y dos domingos, probó la intrepidez y el sentido de la responsabilidad de los jóvenes bailarines. En una de las funciones (13 de febrero) Alejandro Virelles y sus camaradas cumplieron la ruta pautada en la coreografía para el personaje de Verónica:

«Fue una indisposición inesperada, ocasionada por una de mis crisis de asma»,explicó la espigada solista, y agregó: «Aprecio mucho el gesto de mis compañeros, Majísimo se convirtió en un clásico de la escena contemporánea cubana: entre todos pudimos salvarlo.»

Mención aparte merece el elenco de El reto, capitaneado por la propia Verónica en la gallina, por un soberbio José Losada en el gallo, y por los apostadores Borrayo (ya hablamos de él) y Alfredo Ibáñez.

«Siempre quise interpretar este personaje», confesó la Corvea. «Al apostador no le importa la fragilidad de la gallina y la lleva a la valla para que lidie como un gallo. El contrincante la hiere de muerte, y entonces se percata de que ha luchado con una mujer. Intenta revivirla, pero es tarde. Así, queriendo o no, le da el picotazo final.

«El ballet es un símbolo. Estos retos las mujeres solemos enfrentarlos a menudo. Con frecuencia peleamos una batalla desigual, así de intensa, así de fuerte, y también muchas veces nuestros contrincantes, aunque tarde, nos reconocen y admiran el coraje.

«Me apoyé en los vídeos filmados a bailarinas consagradas que en su momento bailaron la obra. Tal es el caso de Gladys Acosta, y de la primerísima Ofelia González, fue ella quien lo estrenó.»

Valiente fueron Verónica Corvea y sus compañeros del ballet al enfrentar el reto de estas cinco «majísimas» funciones. Majas por su belleza y gallardía, majas por el aire humilde que flotó en el ambiente, majas por un lujo raro, vestido de elegancia.

«Estamos contentos», resumió Verónica Corvea, «sentimos que se nos da participación, que aprovechamos la juventud, etapa de la vida caracterizada por la vitalidad.


Linnet González y A. Virelles en Ballo della Regina

«En lo personal, no lamento, sino que agradezco no haber ido por esta vez a la gira del BNC. Fue una oportunidad para interpretar papeles importantes, como solista, en la sede habitual de la compañía. Eso me ayudará a alcanzar fundamento. Mientras, sigo aspirando a bailar Carmen

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600