|
Postexto, Red
de Estudios de Comunicación y Cultura
Centro de
Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan
Marinello.
“Suficientes todavía para no saber. No
saber lo
que dicen. No saber qué es lo que las
palabras
que dice dicen. ¿Dice? Segrega. Di mejor
peor
segrega. Qué es lo que las palabras que
segrega
dicen. Qué susodicho vacío. Susodicha
tenuidad.
Susodichas sombras. Susodichos sede y
germen
de todo. Suficientes para saber que no se
sabe.
No se sabe qué es lo que las palabras que
segrega
dicen. No se dice. No se dice qué es todo
lo que
de algún modo dicen.”
Samuel Becket, Rumbo a
Peor.[1]
El trazo firme
circulando la palabra, la frase, el párrafo. El trazo
firme que suprime. El trazo firme del lápiz rojo del
censor en el escenario de la censura: la prensa, la
prensa colonial del período entreguerras. El lápiz
rojo. Prensa, censura e identidad cubana (1878–1895)
de Alaín Basaíl Rodríguez es una de las propuestas del
Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura
Cubana Juan Marinello en este año 2005.
Fresco de imprenta, El
Lápiz rojo…es uno de esos textos no frecuentes en el
desanimado panorama de la investigación histórica de
medios y cultura en la Isla. El Lápiz rojo…tiene
por diana los vínculos entre el poder colonial, las
elites y la prensa en Cuba entre 1878 y 1895. Como
acierta su autor, muestra “el poder del lápiz rojo para
configurar conocimientos y prácticas, sin poder impedir
otras ideas, configuraciones y experiencias”[2]
Las expresiones de la dominación, el consenso y la
resistencia –de hegemonía, de hecho– una lectura de un
momento de “tregua”, de contrapunteo, de reformas que no
fueron conquistas, como bien recuerda María del Pilar
Díaz en el prólogo[3].
Este estudio toma
como escenario los contenidos culturales del proceso de
modernización a finales del siglo XIX, develando con
exhaustividad los conflictos de intereses, las
incertidumbres, las rupturas y los proyectos. El
Lápiz rojo… al tiempo de estudiar los recursos y
competencias de los censores, parece llamarnos, como
sugieren Briggs y Burke[4]
a no sobreestimar la eficacia del sistema de censura.
Alain Basaíl se había detenido en las relaciones entre
el desacuerdo y la identidad colectiva, nada más y nada
menos que desde las trasgresiones, las profanaciones,
los contrasentidos y las seducciones.
Por tanto, la novedad
de un libro como este en Cuba, además del objeto que
tematiza, radica en que combina el estudio de la emisión
y la recepción como momentos–espacios dialécticos, sin
perder de vista por ello, las “puestas en forma”, como
diría Bourdieu, o sea, la investigación de las formas
más especificadas del discurso, sus propiedades –de
forma, y no solo de contenido– como una resultante de
sus condiciones sociales de producción, “las que
determinan lo que ha de decirse” y aquellas “que
determinan el campo de recepción en el cual se oirá lo
que ha de decirse”[5]
Y esto recuerda la necesidad de vincular la
producción, la circulación y el consumo como procesos
integrados e inseparables. La perspectiva de este libro
en torno a los imaginarios, al consumo cultural, a la
cultura impresa, se complementa con un análisis
históricos serio sobre la prensa y el poder,
desentrañando la institucionalidad, tramada de
intereses, poderes, actores y redes sociales que
subyacen en una propuesta comunicativa, en una política
comunicativa específica como la que se estudia entre
1878 y 1895.
Da gusto oír hablar
de un “control cultural de la prensa”, de los “soportes
jurídicos de la censura”, en los que incluye tanto los
permisos de impresión, la censura propiamente dicha,
como los procesos judiciales. El Lápiz rojo…va
presentando sus ideas justamente a partir de las
explicaciones de posibilidad que el contexto permite sin
determinismos, y cuando hablo de este aspecto me refiero
a los cambios políticos, de la estructura social y el
ámbito cultural en general que caracterizan la sociedad
cubana en el caldo de la modernización.
Desde el punto de
vista de su perspectiva, Basaíl sortea los lugares
comunes de las cómodas descripciones, la mera exposición
de los hechos, y se promete integrar en el análisis
textos y contextos a lo Geertz[6].
Una orientación interpretativa, según confiesa el autor,
que se concentra en el no tan estudiado par sistema
comunicativo–sistema social, tomando como estrategia de
investigación y de escritura la conjunción del análisis
histórico, la perspectiva comunicológica y la propuesta
sociológica.
Cuando en la
introducción, el sociólogo plantea su propósito de “ir
de una colección de fragmentos y episodios seleccionados
de la prensa, a las mediaciones culturales en juego en
la época” está participando de una de las corrientes
críticas de la comunicología latinoamericana. Y sigue
fiel a este propósito a lo largo del libro cuando lejos
de concentrarse en los medios, o en este caso en la
censura, el autor, estudia las resistencias, las
apropiaciones, los usos, los procesos de recepción más
amplios ubicados en la complejidad de la cultura que los
posibilita.[7]
Pensando este libro a
partir del eje de “lo público”, podría destacarse
el trabajo con una fuente imprescindible en este tipo de
estudios históricos: Historia y crítica de la opinión
pública. La transformación estructural de la vida
pública[8],
de Habermas. Por suerte, Basaíl parece superar
aquella visión estilizada de la opinión pública en esta
constatación empírica particular e históricamente
determinada por nuestra propia “modernidad
latinoamericana”. Y me atrevo a afirmar esto a
partir del reconocimiento del propio Habermas de la
necesidad de irse a la búsqueda de una “pluralización de
la publicidad” que surge con su modalidad burguesa a
partir de sus mecanismos de exclusión. “Pero el término
exclusión adquiere otro sentido menos radical cuando en
las propias estructuras de la comunicación se forman
simultáneamente varios foros donde, junto a la
publicidad burguesa hegemónica, entran en escena otras
publicidades subculturales o específicas de clase de
acuerdo con premisas propias que no se avienen sin más.”[9]
Sin dudar del logro
del tratamiento de “lo público” en El Lápiz rojo…,
pienso que habría sido útil al autor la lectura de
otros textos recurrentes en este tipo de estudios sobre
lo público, y estoy pensando en un texto como el de
Robert Sennet, El declive del hombre público[10],
y su propia idea sobre la transformación
estructural de la esfera pública. Como también habrían
sido interesantes los análisis de Keane[11]
sobre la “esfera pública” como aquel ámbito de la vida
en la cual los ciudadanos inventaban sus identidades
bajo la sombra del poder estatal. Esta perspectiva tiene
mucho que ver con la de Basaíl, en especial si tenemos
en cuenta que lo que le interesa a Keane es el concepto
de “esfera pública”, pero incluso otros,
―también
modernos y asociados a él―,
como opinión pública, vida pública, etc. A los
fines de este valioso ensayo que es El Lápiz rojo…
su utilidad habría radicado en su advertencia sobre
lo obsoleto de comprender la “esfera pública unificada,
así como su consecuente imagen de una república
territorialmente delimitada e integrada de ciudadanos
que anhelaban estar a la altura del concepto de
bienestar público”. En un sentido figurativo
explica, y esto también resulta de utilidad en el
enfoque de Basaíl, que la esfera pública experimenta una
“refeudalización”
―y
aclara que no en el sentido habermasiano, sino a partir
de la conformación de un “complejo mosaico de esferas
públicas de diversos tamaños, que se traslapan e
interconectan y que nos obligan a reconsiderar
radicalmente nuestros conceptos sobre la vida pública y
sus términos ‘asociados’, tales como opinión pública,
bienestar público, y la diferenciación público-privado.”
[12]
Lo cierto es que
Basaíl pone a la censura y al disenso en el mapa de la
hegemonía, al incluir tanto las estrategias como las
tácticas de comunicación en su producción social y
cultural. Pero como si esto no fuera suficiente, el
autor consigue una obra no solo de rigor histórico, sino
de una sólida e inusitada factura teórica y
metodológica, que se confirma tanto en la combinación de
la tecnología de la investigación (análisis de
contenidos, análisis documentales, etc.), como en la
confluencia de varios saberes tradicionales (historia,
sociología, filosofía, comunicología), incorporados con
una efectividad que satisface el requerimiento del
censor metodológico más atento.
Según el acertado
volumen de Montero y Rueda, a una historia de la
comunicación social le interesan “los procesos y hechos
comunicativos que constituyen un factor fundamental en
la articulación de los grupos sociales a lo largo de la
historia.”[13]
Este libro que hoy aparece en el panorama editorial
del país, con el sello del Centro de Investigación y
Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello llega no
solo como una historia social de un objeto comunicativo
y cultural como la censura en el siglo XIX cubano, sino
que participa, desde su concepción, enfoque y logro, de
una historia social de los medios de comunicación, una
historia social atenta a los procesos de recepción, que
busca explicaciones de posibilidad, mediaciones
culturales, sin desestimar los medios y los intereses
que los producen.
Notas:
[1]
Becket, Samuel. Rumbo a Peor.Barcelona:
Lumen, 2001, p. 53.
[2]
Basaíl Rodríguez, Alain. El Lápiz Rojo. Prensa,
censura e identidad cubana (1878–1895). La
Habana, Centro de Investigación y Desarrollo de la
Cultura Cubana Juan Marinello, 2004, p. 17
[3]
Díaz Castañón, María
del Pilar. El difícil arte de la censura.
Prólogo. En
Basaíl, op. cit. pp. 9–12.
[4]
Briggs, Asa y Meter Burke, De Gutemberg a
Internet. Una historia social de los medios
de comunicación. Madrid, 2002, p. 65.
[5]
Bourdieu, Pierre. La Censura. En,
Sociología y cultura. México: Grijalbo, 1990, p.
159.
[6]
Geertz, Clifford. La interpretación de las
culturas. Barcelona: Editorial Gedisa, 1987.
[7]
El viraje crítico de
los medios a las mediaciones, queda explicado
con detalles por Martín–Barbero, J. De los medios
a las mediaciones. Bogotá: Convenio
Andrés Bello, 1998, p. xxviii. (En la introducción a
esta edición)
[8]
México, Gustavo Gilí, S.A. de C.V, 1997.
[9]
Habermas, op. cit. , p. 6.
[10]
Barcelona: Península, 1978.
[11]
Keane, John. 1997. Transformaciones estructurales
de la esfera pública. En, Estudios Sociológicos,
México, enero-abril, 1997. Disponible en Hemeroteca
Virtual UNUIES. <
http://www.hemerodigital.unam/mx> (21.10.2003)
[12]
Keane, op. cit., 1997.
[13]
Montero, Julio et José Carlos Rueda. Introducción
a la Historia de la Comunicación Social.
Barcelona: Ariel, 2001, p. 22.
|