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En la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, la sala
Alejo Carpentier
―uno
de los escritores más laureados de la literatura cubana―
devino espacio ideal para la presentación de los Premios
Casa de las Américas, 2004.
A Paso de hierba,
libro que además del Premio de Poesía José Lezama
Lima de la Casa de las Américas, ha sido acreedor
del Xavier Villaurrutia, de México, reúne sesenta y
dos poemas dedicados al estado azteca de Chiapas.
Con ellos Juan Bañuelos, su autor, quiso conmemorar
sus setenta años de vida y el regreso, luego de una
larga ausencia, a la tierra que lo vio nacer y que
tanto ama.
En estos versos,
plenos de un simbolismo de paisajes y recuerdos, es
posible palpar cómo la cultura, la mitología y la
cosmogonía de los pueblos indígenas conducen al autor a
redescubrir y reinterpretar una tradición que supone
también una vuelta a la razón y a la naturaleza, un
retorno a los orígenes que, en su caso, fue un
descubrimiento.
Y redescubrimiento e
invención es igualmente lo que habrá de percibir el
lector mientras se deleita en la lectura de la novela
Limón Blues, de la narradora y ensayista
costarricense Anacristina Rossi.
Como investigadora,
Rossi se ha especializado en el tema de la mujer. En la
obra que la hizo acreedora del Premio Casa…; sin
embargo, la trama gira en torno a la gran epopeya del
líder jamaicano Marcus Garvey, uno de los grandes
defensores de los derechos de los negros. Concebida
inicialmente por Anacristina Rossi como una mezcla de
novela y documento histórico, Limón Blues deviene
magnífico testimonio sobre la existencia de un mundo
creado por una comunidad de afro antillanos establecidos
en el Caribe costarricense que, por la barrera del
idioma, la incomprensión y el racismo, quedó fuera del
acervo cultural de su país.
Finalmente, Atilio
Borón, único de los premiados asistentes a la
presentación, quiso ante todo agradecer la presencia en
la sala de Roberto Fernández Retamar, presidente de la
Casa de las Américas, a quien manifestó su sincera
gratitud por la calidad de impresión de su obra en
particular y de las premiadas el pasado año en general.
La obra del profesor
y ensayista argentino Imperio e Imperialismo es,
como su propio título lo indica “una lectura crítica de
un libro de Michael Hardt y Antonio Negri”. No se trata,
sin embargo, de una simple lectura ni de cualquier libro
de Hardt o de Negri, sino exactamente de Imperio,
un tema polémico, que ha provocado numerosos
alineamientos y desacuerdos. A ese diálogo de voces
llegó el análisis magistral de Atilio Borón, recogido en
un texto que bien puede ser considerado un ensayo
crítico, que llega fácilmente al lector por su excelente
claridad expositiva.
Durante su
intervención, Borón se refirió a los orígenes de su
obra. Y en tal sentido significó la amplia divulgación
que en los principales diarios norteamericanos y
europeos se le dio al título de Negri, por cuanto en él
quedaba implícito y hasta explícito la ubicuidad y el
poderío del imperio, lo que lo hace invencible y no
tienen, entonces, razón de ser las luchas que contra él
llevan a cabo los pueblos del mundo.
Pero para quienes, como Atilio Borón, la misión
fundamental de la filosofía y la teoría política es
cambiar el mundo y no únicamente interpretarlo, solo es
posible hablar del imperio a través del análisis crítico
y profundo con que se realiza en Imperio e
imperialismo. |