Año III
La Habana
Semana 12 - 18
FEBRERO
de 2005

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Salim Lamrani:
Una alternativa a la retórica convencional
Indira Valero La Habana
Fotos:
Diego


El ansia de justicia de un joven intelectual europeo saca a la luz una historia silenciada por los grandes medios de comunicación mundiales. La historia de cinco cubanos presos en las cárceles de EE.UU. bajo acusaciones de terrorismo dudosamente demostradas, fue el tema que movió el ánimo del francés Salim Lamrani, joven investigador de la Universidad de La Sorbona, para convocar a prominentes escritores y personalidades en pos de ofrecer a los pueblos de habla hispana, francesa e inglesa,  una verdad obviada.

¿Cómo surge Terrorismo de Estados Unidos contra Cuba. El caso de los Cinco?

Los Cinco fue más bien una necesidad que un placer, porque nadie se complace al hacer un libro así.  Ojalá no hubiera tenido que hacerlo, pero es uno de los escándalos políticos y judiciales más importantes del siglo XXI, incluso, del XX. Pienso en el caso de Saco y Vanzetti, pero creo que este va todavía más allá. Es un caso tan escandaloso y además tan censurado por la prensa internacional que fue necesario hacer un libro colectivo para denunciar no solo el terrorismo contra Cuba, sino también la injusta condena contra cinco patriotas cubanos.

Resulta demasiado difícil competir contra los grandes monopolios de la información que hoy no dejan lugar, siquiera a la discusión, de temas como este. De la importancia de los medios alternativos, para salvar estos espacios de desinformación mucho se ha hablado, pero ¿cuán viables pueden ser en realidad?

Son necesarios porque dan apertura mediática, reducida pero importante, aunque tienen también sus límites. Por ejemplo, el caso de Rebelión es uno de los sitios de prensa alternativa fundamentales que existe en idioma español, pero en general poca gente lo conoce.

El objetivo de la prensa alternativa es presentar los aspectos que los grandes medios de comunicación ocultan o censuran. En la prensa internacional hay un marco de debate establecido, un marco bien reducido y bien limitado. Por ejemplo, el caso del terrorismo contra Cuba no forma parte de este marco establecido, entonces no se puede hablar del terrorismo contra Cuba; el caso de los Cinco tampoco  forma parte de este marco. Es algo muy cínico y muy vicioso porque el marco es pequeño, pero da la impresión de que hay un debate democrático en la prensa internacional cuando en realidad no hay debate democrático. Nos limitamos a pensamientos convencionales y superficiales, porque si quieres profundizar un tema, tienes que salirte del marco y si sales del marco no vas a tener acceso a la prensa internacional, por eso, yo nunca he logrado publicar un artículo en la prensa francesa, por ejemplo.

Hablamos de medios alternativos y mencionas el ejemplo de Rebelión. Su razón de ser es dar voz a quienes silencian los monopolios, sin embargo, muchos de esos que no tienen voz, sobre todo en América Latina, tampoco tienen los medios de acceso a Internet.

La prensa alternativa tiene una importancia fundamental en la medida en que da la voz a los que no tienen derecho a la palabra, en América Latina los que son el 80% de la población.

Se habla mucho de la democracia latinoamericana y no se habla, por ejemplo, de su problemática social, del porcentaje de analfabetos, de gente que no tiene acceso a la educación, a la salud. Galeano da cifras impresionantes: en América Latina cada hora mueren cien niños por hambre o enfermedad curable, resulta muy difícil hablar de democracia ante tales cifras.

El acceso de estas personas a los medios alternativos de información que hoy se manejan, es un problema que hay que resolver, es un problema técnico que tiene que ver con el desarrollo de los países. Quienes los defienden, quienes les dan la palabra a esas personas, muchas veces no viven en sus mismas condiciones.

Claro, así  es mucho más fácil, por eso no acepto la crítica que alguien que viva en Europa, haga a la Revolución cubana. No se puede criticar un proceso revolucionario si uno no vive en el país.

Yo no viví el período especial, entonces, no puedo criticar cualquier política de Cuba, lo que hay que hacer es hablar de los problemas fundamentales que tienen que ver con la existencia misma de la nación cubana.

Por ejemplo, la cuestión de los derechos humanos que está tan politizada, tan falsa, tan manipulada por la prensa internacional y tan falaz. Porque si uno compara la situación de Cuba con la de los demás países de América Latina o del Tercer Mundo, uno se da cuenta rápidamente de que la situación en Cuba no está lejos de ser paradisíaca. El caso de Cuba es muy simple, es una nación que tiene que defenderse de constantes ataques procedentes de EE.UU. Jamás en la historia moderna ha habido semejante acoso.

En Venezuela, durante la convocatoria al referendo revocatorio del mandato del presidente Chávez, la campaña desarrollada por parte del gobierno tuvo su base en brigadas de trabajadores sociales que a través de la comunicación interpersonal desmentían las propagandas de los medios de prensa. ¿Pudiera ser este otro medio alternativo factible para informar?

Claro.  Nada puede remplazar el contacto humano. Uno tiene mucha más capacidad de convicción cuando habla directamente con las personas. Uno puede hacer un análisis, desarrollar una idea en un artículo, pero para persuadir a una persona, informarla de algo, es mucho más importante ir hasta su medio. Es otro medio de información necesario. Por ejemplo, en regiones donde sus pobladores no tienen acceso a Internet y la prensa escrita es generalmente tradicional, no brinda ninguna información interesante. Eso es un aspecto interesante, porque la voz del pueblo circula.

Cómo valora, desde su perspectiva como europeo, el proyecto estimulado por el presidente venezolano Hugo Chávez para crear Tele Sur.

Es una idea excelente que va a permitir quebrar el monopolio de la información, quebrar la propaganda mediática constante y brindar otra visión más justa, más popular. Porque la prensa tradicional es una prensa elitista, oligárquica y burguesa. Va  a permitir, además, unificar diferentes naciones; va a permitir al pueblo suramericano controlar también la información que se difunda. Es un proyecto realmente muy interesante y hay que desarrollarlo más aún, extenderlo en un plazo de unos cinco años a América Central y también ¿por qué no? a EE.UU. Hay una gran comunidad en Norteamérica que también necesita recibir información honesta.

¿Cuáles son los puntos de contacto y de distanciamiento entre las izquierdas latinoamericanas y las europeas?

Lo que se suele llamar tradicionalmente izquierda en Europa, ya no es ideológicamente una izquierda; es una izquierda que ha cambiado completamente de rumbo hacia la derecha. Te puedo hablar del caso del Partido Socialista Francés, que desarrolla actualmente una inmensa campaña a favor del Tratado Constitucional Europeo, que es un tratado neoliberal hecho a favor de las multinacionales, contra el servicio público, contra el pueblo. Puedo hablar también del antiguo gobierno de Jospin, antes de 2002. Jospin fue el primer ministro y el secretario del Partido Socialista, privatizó más sectores sociales que los gobiernos de derecha. Hasta este punto ha llegado la supuesta izquierda tradicional francesa.

También tenemos el Partido Comunista y varios partidos de lo que se suele llamar en Francia la extrema izquierda, el problema que tienen es que hay una multitud de partidos y, por supuesto, no tienen ningún poder, porque en vez de reunirse alrededor de un  programa común, cada uno coge su propio camino y cuando llegan a las elecciones locales, regionales o presidenciales no logran un porcentaje sensible para poder acceder al gobierno.

Hay una derechización, incluso, de esta extrema izquierda, por ejemplo, el tema de la privatización. Habla de Socialismo y a la vez de privatización. No sé de qué Socialismo están hablando, no es el Socialismo que yo conozco.

¿Cuáles son los conflictos de esa izquierda europea con la Revolución cubana en particular?

El Partido Socialista en Francia no apoya la Revolución cubana, por eso yo digo que no se trata de un partido socialista. Es un partido que se ha aburguesado, que ya presenta una visión en ciertos aspectos análoga a la visión de la extrema derecha de Miami. Por ejemplo, sobre los disidentes, sobre los derechos humanos y nadie quiere ir a la base factual a analizar los hechos y sacar una conclusión, lo que se repiten son pensamientos convencionales.

Arrestaron a "disidentes" en Cuba, pero nadie va a decir que esos mismos disidentes fueron estipendiados por el gobierno de EE.UU., que tomaban las órdenes en la Sección de Intereses norteamericana, que colaboraban con las sanciones económicas para desestabilizar la nación y llegar a derrocar al gobierno en el poder.

Ningún gobierno llegó a un grado de locura semejante como para dejar que personas, en su propio país, desestabilicen la nación. Eso no es posible.

Eso es lo que hay que presentar. Uno puede discutir, debatir sobre ciertos aspectos, pero no se puede calificar a gente estipendiada de disidentes. Quizá no tengamos el mismo diccionario con la supuesta izquierda francesa y ni con la europea.

Que uno no esté de acuerdo con la Revolución cubana yo lo puedo entender perfectamente, yo no estoy de acuerdo con el gobierno en mi propio país, pero no conspiro para derrocarlo.

Como dije antes, es muy difícil hablar de derechos humanos ya no en un país del Tercer Mundo, sino  en Harlem, donde la esperanza de vida alcanza apenas los 48 años. Lo demás es pura retórica.

Por eso, cuando uno quiere hablar de derechos humanos tiene que fijarse en las cifras, en los datos, en los informes de las Naciones Unidas.  Lo demás, los supuestos derechos de expresión y políticos, tienen un contenido doctrinal tan fuerte que es pura retórica, no tienen nada que ver con los derechos humanos.

Ante un panorama europeo que se descubre reacio en su mayoría en lo que organizaciones políticas refierecontra la realidad cubana de estos días, la voz de Salim Lamrrani resulta un aliento esperanzador. Quizá el día que se logre retirar el velo de ignorancia que cubre una buena parte de la historia cubana y la evidencia de la conspiración contra los Cinco cubanos presos en EE.UU., ya no sea una historia por contar. Este libro quedará en la memoria como el paso decisivo, la pieza que faltaba en el rompecabezas de la verdad sobre Cuba. 

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