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El ansia de justicia de un joven intelectual europeo saca a
la luz una historia
silenciada por los grandes medios de comunicación
mundiales. La historia de cinco
cubanos presos en las cárceles de EE.UU. bajo
acusaciones de terrorismo dudosamente demostradas, fue
el tema que movió el ánimo del francés Salim Lamrani,
joven investigador de la Universidad de La Sorbona, para
convocar a prominentes escritores y personalidades en
pos de ofrecer a los pueblos de habla hispana, francesa
e inglesa, una verdad obviada.
¿Cómo surge
Terrorismo de Estados Unidos contra Cuba.
El
caso de los Cinco?
Los Cinco fue más
bien una necesidad que un placer, porque nadie se
complace al hacer un libro así. Ojalá no hubiera tenido
que hacerlo, pero es uno de los escándalos políticos y
judiciales más importantes del siglo XXI, incluso, del
XX. Pienso en el caso de Saco y Vanzetti, pero creo que
este va todavía más allá. Es un caso tan escandaloso y
además tan censurado por la prensa internacional que fue
necesario hacer un libro colectivo para denunciar no
solo el terrorismo contra Cuba, sino también la injusta
condena contra cinco patriotas cubanos.
Resulta demasiado
difícil competir contra los grandes monopolios de la
información que hoy no dejan lugar, siquiera a la
discusión, de temas como este. De la importancia de los
medios alternativos, para salvar estos espacios de
desinformación mucho se ha hablado, pero ¿cuán viables
pueden ser en realidad?
Son necesarios porque
dan apertura mediática, reducida pero importante, aunque
tienen también sus límites. Por ejemplo, el caso de
Rebelión es uno de los sitios de prensa alternativa
fundamentales que existe en idioma español, pero en
general poca gente lo conoce.
El objetivo de la
prensa alternativa es presentar los aspectos que los
grandes medios de comunicación ocultan o censuran. En la
prensa internacional hay un marco de debate establecido,
un marco bien reducido y bien limitado. Por ejemplo, el
caso del terrorismo contra Cuba no forma parte de este
marco establecido, entonces no se puede hablar del
terrorismo contra Cuba; el caso de los Cinco tampoco
forma parte de este marco. Es algo muy cínico y muy
vicioso porque el marco es pequeño, pero da la impresión
de que hay un debate democrático en la prensa
internacional cuando en realidad no hay debate
democrático. Nos limitamos a pensamientos convencionales
y superficiales, porque si quieres profundizar un tema,
tienes que salirte del marco y si sales del marco no vas
a tener acceso a la prensa internacional, por eso, yo
nunca he logrado publicar un artículo en la prensa
francesa, por ejemplo.
Hablamos de medios
alternativos y mencionas el ejemplo de Rebelión. Su razón de ser es dar voz a
quienes silencian los monopolios, sin embargo, muchos de
esos que no tienen voz, sobre todo en América Latina,
tampoco tienen los medios de acceso a Internet.
La prensa alternativa
tiene una importancia fundamental en la medida en que da
la voz a los que no tienen derecho a la palabra, en
América Latina los que son el 80% de la población.
Se habla mucho de la
democracia latinoamericana y no se habla, por ejemplo,
de su problemática social, del porcentaje de
analfabetos, de gente que no tiene acceso a la
educación, a la salud. Galeano da cifras impresionantes:
en América Latina cada hora mueren cien niños por hambre
o enfermedad curable, resulta muy difícil hablar de
democracia ante tales cifras.
El acceso de estas
personas a los medios alternativos de información que
hoy se manejan, es un problema que hay que resolver, es
un problema técnico que tiene que ver con el desarrollo
de los países. Quienes los defienden, quienes les dan la
palabra a esas personas, muchas veces no viven en sus
mismas condiciones.
Claro, así es mucho
más fácil, por eso no acepto la crítica que alguien que
viva en Europa, haga a la Revolución cubana. No se puede
criticar un proceso revolucionario si uno no vive en el
país.
Yo no viví el período
especial, entonces, no puedo criticar cualquier política
de Cuba, lo que hay que hacer es hablar de los problemas
fundamentales que tienen que ver con la existencia misma
de la nación cubana.
Por ejemplo, la
cuestión de los derechos humanos que está tan
politizada, tan falsa, tan manipulada por la prensa
internacional y tan falaz. Porque si uno compara la
situación de Cuba con la de los demás países de América
Latina o del Tercer Mundo, uno se da cuenta rápidamente
de que la situación en Cuba no está lejos de ser
paradisíaca. El caso de Cuba es muy simple, es una
nación que tiene que defenderse de constantes ataques
procedentes de EE.UU. Jamás en la historia moderna ha
habido semejante acoso.
En Venezuela, durante
la convocatoria al referendo revocatorio del mandato del
presidente Chávez, la campaña desarrollada por parte del
gobierno tuvo su base en brigadas de trabajadores
sociales que a través de la comunicación interpersonal
desmentían las propagandas de los medios de prensa.
¿Pudiera ser este otro medio alternativo factible para
informar?
Claro. Nada puede
remplazar el contacto humano. Uno tiene mucha más
capacidad de convicción cuando habla directamente con
las personas. Uno puede hacer un análisis, desarrollar
una idea en un artículo, pero para persuadir a una
persona, informarla de algo, es mucho más importante ir
hasta su medio. Es otro medio de información necesario.
Por ejemplo, en regiones donde sus pobladores no tienen
acceso a Internet y la prensa escrita es generalmente
tradicional, no brinda ninguna información interesante.
Eso es un aspecto interesante, porque la voz del pueblo
circula.
Cómo valora, desde su
perspectiva como europeo, el proyecto estimulado por el
presidente venezolano Hugo Chávez para crear Tele Sur.
Es una idea excelente
que va a permitir quebrar el monopolio de la
información, quebrar la propaganda mediática constante y
brindar otra visión más justa, más popular. Porque la
prensa tradicional es una prensa elitista, oligárquica y
burguesa. Va a permitir, además, unificar diferentes
naciones; va a permitir al pueblo suramericano controlar
también la información que se difunda. Es un proyecto
realmente muy interesante y hay que desarrollarlo más
aún, extenderlo en un plazo de unos cinco años a América
Central y también
―¿por
qué no?―
a EE.UU. Hay una gran comunidad en Norteamérica que
también necesita recibir información honesta.
¿Cuáles son los
puntos de contacto y de distanciamiento entre las
izquierdas latinoamericanas y las europeas?
Lo que se suele
llamar tradicionalmente izquierda en Europa, ya no es
ideológicamente una izquierda; es una izquierda que ha
cambiado completamente de rumbo hacia la derecha. Te
puedo hablar del caso del Partido Socialista Francés,
que desarrolla actualmente una inmensa campaña a favor
del Tratado Constitucional Europeo, que es un tratado
neoliberal hecho a favor de las multinacionales, contra
el servicio público, contra el pueblo. Puedo hablar
también del antiguo gobierno de Jospin, antes de 2002.
Jospin fue el primer ministro y el secretario del
Partido Socialista, privatizó más sectores sociales que
los gobiernos de derecha. Hasta este punto ha llegado la
supuesta izquierda tradicional francesa.
También tenemos el
Partido Comunista y varios partidos de lo que se suele
llamar en Francia la extrema izquierda, el problema que
tienen es que hay una multitud de partidos y, por
supuesto, no tienen ningún poder, porque en vez de
reunirse alrededor de un programa común, cada uno
coge su propio camino y cuando llegan a las elecciones
locales, regionales o presidenciales no logran un
porcentaje sensible para poder acceder al gobierno.
Hay una
derechización, incluso, de esta extrema izquierda, por
ejemplo, el tema de la privatización. Habla de
Socialismo y a la vez de privatización. No sé de qué
Socialismo están hablando, no es el Socialismo que yo
conozco.
¿Cuáles son los
conflictos de esa izquierda europea con la Revolución
cubana en particular?
El Partido Socialista
en Francia no apoya la Revolución cubana, por eso yo
digo que no se trata de un partido socialista. Es un
partido que se ha aburguesado, que ya presenta una
visión en ciertos aspectos análoga a la visión de la
extrema derecha de Miami. Por ejemplo, sobre los
disidentes, sobre los derechos humanos y nadie quiere ir
a la base factual a analizar los hechos y sacar una
conclusión, lo que se repiten son pensamientos
convencionales.
Arrestaron a
"disidentes" en Cuba, pero nadie va a decir que esos
mismos disidentes fueron estipendiados por el gobierno
de EE.UU., que tomaban las órdenes en la Sección de
Intereses norteamericana, que colaboraban con las
sanciones económicas para desestabilizar la nación y
llegar a derrocar al gobierno en el poder.
Ningún gobierno llegó
a un grado de locura semejante como para dejar que
personas, en su propio país, desestabilicen la nación.
Eso no es posible.
Eso es lo que hay que
presentar. Uno puede discutir, debatir sobre ciertos
aspectos, pero no se puede calificar a gente
estipendiada de disidentes. Quizá no tengamos el mismo
diccionario con la supuesta izquierda francesa y ni con
la europea.
Que uno no esté de
acuerdo con la Revolución cubana yo lo puedo entender
perfectamente, yo no estoy de acuerdo con el gobierno en
mi propio país, pero no conspiro para derrocarlo.
Como dije antes, es
muy difícil hablar de derechos humanos ya no en un país
del Tercer Mundo, sino en Harlem, donde la esperanza de
vida alcanza apenas los 48 años. Lo demás es pura
retórica.
Por eso, cuando uno
quiere hablar de derechos humanos tiene que fijarse en
las cifras, en los datos, en los informes de las
Naciones Unidas. Lo demás, los supuestos derechos
de expresión y políticos, tienen un contenido doctrinal
tan fuerte que es pura retórica, no tienen nada que ver
con los derechos humanos.
Ante un panorama
europeo que se descubre reacio en su mayoría―
en lo que organizaciones políticas refiere―
contra la
realidad cubana de estos días, la voz de Salim Lamrrani
resulta un aliento esperanzador. Quizá el día que se
logre retirar el velo de ignorancia que cubre una buena
parte de la historia cubana y la evidencia de la
conspiración contra los Cinco cubanos presos en EE.UU.,
ya no sea una historia por contar. Este libro quedará en
la memoria como el paso decisivo, la pieza que faltaba
en el rompecabezas de la verdad sobre Cuba. |