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Uno de los principales vicios de los detractores de la
Revolución cubana es empeñarse en negar los logros
evidentes alcanzados por la Cuba revolucionaria. Sin
embargo, existe un hecho provocado por el triunfo
revolucionario que ni siquiera estos detractores se
atreverían a cuestionar y es el de haber sacado el
nombre de Cuba a la luz pública mundial. Y no se
atreverían a negarlo, entre otras cosas, porque ellos
mismos con su campaña difamadora contribuyen mucho a que
el nombre de nuestro país se mantenga a la orden del
día.
Esta campaña
mediática contra Cuba se intensifica de vez en
cuando, ya sea por situaciones coyunturales o porque
aparece una nueva estrella en la constelación de
detractores. Estas estrellas pueden aparecer y
desaparecer rápidamente, o permanecer largo tiempo
en el firmamento mediático si su actuación resulta
satisfactoria. Uno de los que ha permanecido largo
tiempo en pantalla es Robert Menard, secretario
general de Reporteros sin Fronteras.
El hecho de que
Menard permaneciera tanto tiempo representando el papel
de furibundo anticubano, fue objeto de una investigación
que fructificó en el libro Dossier Menard. Por qué
Reporteros sin Fronteras se ensaña con Cuba. Este
libro fue presentado esta tarde en la Cabaña, por su
autor, el periodista canadiense Jean-Guy Allard.
En su presentación,
Jean-Guy explicó por qué había nacido el libro,
aduciendo que para él se había convertido en una
obsesión saber la causa de que una organización
supuestamente dedicada a la defensa de la prensa como
Reporteros sin Fronteras, tenía tal obstinación en
atacar, denigrar, difamar y calumniar a Cuba de manera
totalmente fuera de proporción.
El periodista
canadiense contó cómo las primeras pistas de la
vinculación de Robert Menard con la Agencia Central de
Inteligencia de los EE.UU. (CIA) las había dado el
periodista cubano infiltrado entre la supuesta tropa de
periodistas independientes, Néstor Baguer. En lo
adelante citó ejemplos de reuniones de Menard con
integrantes de la extrema derecha y de organizaciones
terroristas radicadas en Miami e incluso, de sus citas
con agentes reconocidos de la propia CIA.
Allard reflexionó,
además, acerca del status de gurú de la libertad de
prensa que ostenta Menard, revelando en ese sentido su
vinculación con algunas de las más importantes fortunas
de Francia que, entre otras cosas, tienen un control
sobre los órganos de prensa casi absoluto, y citó unos
datos revelados por el propio Secretario General de
Reporteros sin Fronteras, quien confesó que el
presupuesto anual de esta organización defensora de la
libertad de expresión, es de tres millones y medio de
euros, es decir, más de cuatro millones de dólares.
Ricardo Alarcón de
Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder
Popular, expresó que este libro no hacía más que
confirmar algo ya sabido hace tiempo por los cubanos:
detrás de las campañas mediáticas anticubanas y de la
fundación de todos los grupúsculos de “oposición
interna” estaba la mano de la CIA. Alarcón agregó,
además, que este libro confirmaba el estilo de trabajo
de la CIA: usar como pantallas a organizaciones o
personas reconocidas que expresen sus intereses. Estas
pantallas, en la opinión de Alarcón, deben funcionar de
modo tal que nunca se aprecie la mano escondida tras
bambalinas y que mueve todos los hilos: la mano de la
Agencia.
Dossier Menard. Por qué Reporteros sin Fronteras se
ensaña con Cuba,
además de una pista reveladora para entender el accionar
de los grandes medios contra Cuba representa un “arma de
combate”, como lo calificara la periodista Arleen
Rodríguez Derivet, un arma de combate en la lucha
ideológica que libra el pueblo cubano cada día. |