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Hace solo dos años que Carlos Acosta bailó, por vez
primera, Apolo, la antológica coreografía de
George Balanchín con música de Igor Stravinsky.
Entonces, partió de la visión de Patricia Neary, una de
las bailarinas paradigmáticas del gran Balanchín,
especialmente en esta obra. Ahora el reconocido
bailarín, Principal Artista Invitado desde 1998 del
Royal Ballet de Londres y artista invitado del American
Ballet Theatre (por solo mencionar dos de las grandes
compañías mundiales que se prestigian con su arte),
prefirió compartir sus vacaciones con el público de
nuestro país para mostrar versatilidad entre los suyos.
Una de sus
obsesiones como creador es fomentar en el ya
asentado espectador cubano de ballet, el gusto por
obras que descansan más en las capacidades
interpretativas de los bailarines que en su asediada
disponibilidad técnica. Aunque es cierto que
Apolo es de los ballets de mayor longevidad
dentro del repertorio del Ballet Nacional de Cuba (BNC),
la compañía no lo revisita mucho, sobre todo a
partir del surgimiento de la generación de
intérpretes a la que Carlos pertenece. “Yo creo que
es parte de esa educación que debemos dar al público
el enseñarle a apreciar el virtuosismo técnico junto
a la calidad interpretativa. Ese segundo elemento,
lo potencia mucho esta obra. Yo siento que cuando
bailo Apolo soy más versátil. Es un
ballet muy intelectivo, desde el punto de vista
coreográfico, exige una demanda física tremenda y
mucha interiorización”, declaró en conferencia de
prensa.
A la salida del
encuentro con los periodistas, ya la acera del Gran
Teatro de La Habana, donde se presentará el Apolo
de Carlos, acompañado de jóvenes bailarinas como
Lucía Prado, Bárbara García o Linnet González, estaba
abarrotada de seguidores ansiosos por comprar entradas
para las funciones del 10 y el 11 de febrero. El resto
del programa del BNC se prolongará durante todo el fin
de semana e incluye también Ballo della Regina,
de Balanchín, Didenoi, de Maruxa Salas, el
estreno mundial de Obiní, de Eduardo
Blanco, y Majísimo, de Jorge
García.
La agenda 2005 de
Carlos Acosta comprende presentaciones con el Royal a su
regreso a Londres, tres galas en México y Portugal,
varias obras con el American Ballet Theatre en el verano
y también durante esa temporada viajará a Austria,
Alemania e Italia con su primera y elogiada coreografía
Tocororo. Acosta, se sabe dueño de una carrera
plena en los próximos diez años, pero en él va creciendo
la vocación por desarrollar aún más nuestra compañía
insigne: “¿En verdad sabes lo que me gustaría? A mí me
gustaría continuar la labor que ya se empezó y también
ser el eslabón para traer las grandes producciones del
ballet contemporáneo al Gran Teatro de La Habana;
montajes con diapositivas, con el uso de la
tecnología... La danza tiene que tener un fututo.
Nosotros, José Manuel Carreño, yo y todos los que nos
estamos nutriendo de lo que se hace actualmente en el
mundo, somos los encargados de traer a Cuba todos esos
nuevos estilos”. |