Año III
La Habana
Semana 12 - 18
FEBRERO de 2005

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Apolo de vacaciones en el trópico
Tania Cordero La Habana


Hace solo dos años que Carlos Acosta bailó, por vez primera, Apolo, la antológica coreografía de George Balanchín con música de Igor Stravinsky. Entonces, partió de la visión de Patricia Neary, una de las bailarinas paradigmáticas del gran Balanchín, especialmente en esta obra. Ahora el reconocido bailarín, Principal Artista Invitado desde 1998 del Royal Ballet de Londres y artista invitado del American Ballet Theatre (por solo mencionar dos de las grandes compañías mundiales que se prestigian con su arte), prefirió compartir sus vacaciones con el público de nuestro país para mostrar versatilidad entre los suyos.

Una de sus obsesiones como creador es fomentar en el ya asentado espectador cubano de ballet, el gusto por obras que descansan más en las capacidades interpretativas de los bailarines que en su asediada disponibilidad técnica. Aunque es cierto que Apolo es de los ballets de mayor longevidad dentro del repertorio del Ballet Nacional de Cuba (BNC), la compañía no lo revisita mucho, sobre todo a partir del surgimiento de la generación de intérpretes a la que Carlos pertenece. “Yo creo que es parte de esa educación que debemos dar al público el enseñarle a apreciar el virtuosismo técnico junto a la calidad interpretativa. Ese segundo elemento, lo potencia mucho esta obra. Yo siento que cuando bailo Apolo soy más versátil. Es un ballet muy intelectivo, desde el punto de vista coreográfico, exige una demanda física tremenda y mucha interiorización”, declaró en conferencia de prensa.

A la salida del encuentro con los periodistas, ya la acera del Gran Teatro de La Habana, donde se presentará el Apolo de Carlos, acompañado de jóvenes bailarinas como Lucía Prado, Bárbara García o Linnet González, estaba abarrotada de seguidores ansiosos por comprar entradas para las funciones del 10 y el 11 de febrero. El resto del programa del BNC se prolongará durante todo el fin de semana e incluye también Ballo della Regina, de Balanchín, Didenoi, de Maruxa Salas, el estreno mundial de Obiní, de Eduardo Blanco, y Majísimo, de Jorge García.

La agenda 2005 de Carlos Acosta comprende presentaciones con el Royal a su regreso a Londres, tres galas en México y Portugal, varias obras con el American Ballet Theatre en el verano y también durante esa temporada viajará a Austria, Alemania e Italia con su primera y elogiada coreografía Tocororo. Acosta, se sabe dueño de una carrera plena en los próximos diez años, pero en él va creciendo la vocación por desarrollar aún más nuestra compañía insigne: “¿En verdad sabes lo que me gustaría? A mí me gustaría continuar la labor que ya se empezó y también ser el eslabón para traer las grandes producciones del ballet contemporáneo al Gran Teatro de La Habana; montajes con diapositivas, con el uso de la tecnología... La danza tiene que tener un fututo. Nosotros, José Manuel Carreño, yo y todos los que nos estamos nutriendo de lo que se hace actualmente en el mundo, somos los encargados de traer a Cuba todos esos nuevos estilos”.

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