Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
MEMORIAS
APRENDE
EL CUENTO
POR E-MAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
PALABRA VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
LA JIRIBILLA DE PAPEL



RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

XIV FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO
Bajo el signo de Leo
Hilario Rosete Silva La Habana
Fotos: Abel Rubio Estrada


Dosis de testimonio, imaginación y gran perseverancia. Recreo del pensamiento de Fidel. Certeza y ambigüedad

Pasadas las once horas de este día, martes 8 de febrero, en la sala Onelio Jorge Cardoso de la vetusta fortaleza de San Carlos de la Cabaña, fue presentada Bajo el signo de Leo (Editora Abril de la UJC), última creación literaria de la redactora y amiga Míriam Zito Valdés (La Habana, 1943), directora desde hace varios años de la entrañable Juventud Técnica, revista científico-técnica popular de la juventud cubana, léase jóvenes entre 17 y 35 abriles.

Míriam Zito no es Leo, sino Aries, se licenció en Periodismo en 1981 y cuenta, en la actualidad, con varios diplomados. Lleva 24 años en el ejercicio de la profesión. Todavía le parecen pocos...


Míriam Zito, autora de Bajo el signo de Leo

De todo lo que escribió y publicó en los órganos de prensa recuerda con agrado un reportaje sobre la obtención de avestruces por incubación artificial, logro precoz de los especialistas del Jardín Zoológico Nacional en los años 80, y una entrevista a la doctora Leda Menéndez, miembro de la famosa expedición En canoa del Amazonas al Caribe (1987).

Tenaz en sus convicciones y propósitos, entre las glorias de su biografía productiva Míriam Zito destaca el regreso en 1996 de la antedicha Juventud Técnica, eclipsada en la primera mitad de los 90 por la escasez de papel que trajo el período especial.

Siendo una de las más perseverantes divulgadoras y promotoras de la ciencia y la técnica en el país, la vocación de escritora vino evolucionando calladamente en su interior, un tanto retrasada de sus esencias primigenias: primero fue periodista y luego progresó en los caminos de la investigación histórica. Con todo, ni le teme ni elude el calificativo de escritora. Lo es. Tiene cuatro libros publicados y varios inéditos.

Aún cuando escogió para su primer libro un título realmente patético –Sin salida (1989), inquietante relato sobre Celso Maragotto, mártir de la Revolución cosido a balazos en 1957–, cree que siempre hay un resquicio por donde escurrirse: “La propia muerte es solo un paso hacia otro tipo de mundo”.

Asalto (1998), su segundo libro, reconstruyó los sucesos acaecidos el 13 de marzo de 1957 en el antiguo Palacio Presidencial. Mientras lo escribía se enamoró de José Antonio, y de los trece (de quince) supervivientes a los que entrevistó en el curso del estudio, y se quedó pensando en el coraje de las mujeres que los secundaron:

“Dichas mujeres, muchachas jóvenes, los escondieron en casas puestas a nombre de ellas, les cocinaron y alimentaron, los disfrazaron para trasladarlos en máquinas de alquiler de un lugar a otro, les buscaron médicos cuando hizo falta... Admiro a esas madres, novias y compañeras... Algunas, como Zoila Lapique y Natalia Bolívar, aún están con nosotros. Tenemos una deuda con ellas, urge recuperar sus testimonios.”

Y sin embargo... ciencia (1999), fue el tercer libro firmado –entre ocho periodistas– por Míriam Zito, y para él entrevistó a Eduardo Ordaz, Orfilio Peláez, Estrella Rey, Alcides Sagarra, Rosa Elena Simeón, y otros investigadores cubanos.


Enrique Hernández, diseñador de Bajo el signo de Leo

Cinco años más y llega a nuestras manos Bajo el signo de Leo (350 cuartillas). Diseñada por Enrique Hernández, y editada por Bryseis Socarrás y Malvis Molina, la obra, imagen, espejo y reflejo del pensamiento de Fidel Castro Ruz sobre la ciencia y la técnica nacionales, ha de constituirse en obligado material de consulta y referencia.

EN TODO MINUCIOSO

¿Cuáles fueron sus presupuestos a la hora de escribir el libro? –le preguntamos a la autora.

Primero, ejemplificar cómo en el progreso de esta esfera de acción en Cuba florece el ideario de Fidel Castro respondió la escritora y periodista. Cada vez que los colegas metemos las narices en uno de estos temas, cada vez que nos disponemos a divulgar un logro o una generalización de la ciencia y la técnica en este país a lo largo de 46 años, encontramos, en sus orígenes, un concepto de Fidel.

¿A qué época se remontan las primeras ejemplificaciones?

El libro se inicia con el discurso pronunciado por Fidel luego del asalto al cuartel Moncada ante el Tribunal de Urgencia de Santiago de Cuba el día 16 de octubre de 1953. Por su valor jurisprudente, dicho alegato, conocido como La historia me absolverá,  marca un hito en la ciencia jurídica contemporánea. La afirmación explica por qué en la primera década de los años 70, la Universidad Carolina de Praga le otorgó al orador el grado de doctor honoris causa en Derecho.

El alegato contiene, además, el programa del Moncada.

Un programa que fue cumplido y enriquecido.

¿Luego salta la obra a los días del triunfo de enero?

Todavía no. Antes descubre, he ahí una novedad, cómo durante los meses de la lucha guerrillera en plena Sierra Maestra (1957-1958), enfrentados a un ejército poderoso, los rebeldes hacen sus primeras aplicaciones, algunas muy elementales, de la ciencia y la técnica: se fabrican cócteles molotov, se construyen dos cañones, se instala y se echa a andar, por iniciativa de Ernesto Che Guevara, una radioemisora en una de las patas de La Mesa (actual provincia de Santiago de Cuba)... Dicha emisora, escuchada en toda la Isla, exigía, para su correcto funcionamiento, soluciones de alto rigor técnico.

¿Dónde termina el libro?

Esta es una minuciosa investigación histórica que sigue un orden cronológico. Comienza ya sabemos cómo, pasa por aquella manifestación de Fidel, hecha pública en 1960, cuando dijo que el nuestro debía de ser necesariamente un país de hombres de ciencia, y termina el 13 de agosto de 2002, el día del cumpleaños 76 del Comandante, en el Acuario Nacional, donde él se reunió con un grupo de niños. No lo abarca todo, pero engloba lo más importante.

¿Coquetea el libro con la ambigüedad?

Aunque todo fue dicho con mucha certeza, la ambigüedad está en el propio título, y cobra fuerza en los párrafos finales: “Lo cierto es que este hombre decidido y arrestado, de pensamiento brillante e inteligencia y memoria privilegiadas, valiente e impetuoso..., que se proyecta fuera de su época y de su país para trascender con su impronta a la historia universal, ve la luz un 13 de agosto de 1926, bajo el signo de Leo... Como una gran paradoja la ciencia nunca le ha aceptado a la Astrología, y menos al Zodiaco, su fundamento científico, Fidel Castro Ruz, nacido bajo ese signo, impulsó y protagonizó no solo una gran revolución social, económica y cultural, sino una profunda revolución científica y técnica...”

¿Es Fidel Castro el único personaje central?

El leitmotiv del libro es, ya lo vimos, ilustrar cómo en el avance de la ciencia y la técnica cubanas subyace su pensamiento, sin embargo, y tal vez aquí encontremos otra ambigüedad, yo misma me pregunto si las propias ciencia y técnica nacionales podrían considerarse como otros dos grandes personajes...

¿En qué difiere esta obra de otras que también tienen a Fidel como personaje central?

En la novedad de las anécdotas. El libro incluye testimonios de más de 50 personalidades científicas. Mediante las anécdotas aflora la humanidad del Comandante, su manera de ser, su forma de proyectarse, su personalidad, el hombre que es.

¿Hay anécdotas de otros dirigentes de la Revolución?

Sí, hay una anécdota inédita del Che Guevara. La cuenta Luis Gálvez Taupier, director del Instituto Cubano de Investigaciones

de los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA). Luis participó en un encuentro que los estudiantes de la Universidad de Oriente sostienen con el Che en 1962. En su presencia, Gálvez mencionó a Gabriel del Mazo, uno de los promotores de la Reforma Universitaria de la Universidad de Córdoba, elegido hacia 1918 presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA). El Che le preguntó a Luis si conocía o había leído a Gabriel del Mazo. Luis contesta que sí, aún cuando sus lecturas sobre el aludido eran muy pobres. El Che le rectifica, “Gabriel del Mazo se limpió el... con la Reforma de Córdoba”, y anima a los estudiantes para que sigan investigando sobre Reforma Universitaria.

¿Cómo se relaciona la Reforma Universitaria con el avance científico-técnico?

Entre los objetivos de cualquier Reforma Universitaria estarían la creación de nuevas carreras, la abolición de la cátedra vitalicia, el ordenamiento de la estructura funcional, la creación de órganos para la asesoría técnica, el impulso a la investigación científica, la ampliación del régimen de becas, el florecimiento de la extensión universitaria, y, en fin, el fomento de la enseñanza activa. La Reforma Universitaria contempla la aplicación de la ciencia y la técnica en los altos estudios. El Che fue su promotor entre nosotros.

¿El libro tendría influjo en la formación de valores?

Ejercería influencia en la formación de valores humanos, políticos e ideológicos. Es un libro especializado, pero también de época. No puede hablarse de ciencia y técnica en Cuba sin mencionar las transformaciones sociales. No puede hablarse, por ejemplo, de introducción de la ciencia y la técnica en la agricultura nacional, sin citar las dos leyes de Reforma Agraria.

EL FIN CORONA LA OBRA

¿Reconoce ascendientes en la escritura de sus libros?

Mis lecturas son desordenadas, pero soy una lectora incansable. Leo con afán a García Márquez y a Hemingway. He leído mucho, desde El Quijote, de Miguel de Cervantes, hasta Todo el tiempo de los cedros, de Katiuska Blanco. Esa es una de las facetas de mi vida que mis compañeros desconocen. Con independencia de los temas que atiende, el periodista debe poseer una cultura general integral y estar presto a una continua actualización.

¿Admite su propensión al género testimonio?

Sin duda, y esto se explica por el vínculo del testimonio con el periodismo. El testimonio se asocia con la entrevista. Siempre que hay entrevista, hay diálogo, búsqueda de la verdad entre dos personas. Un diálogo puede llevarnos a vericuetos sorprendentes. Entrenado en él, cualquiera puede sondear las profundidades de su interlocutor.

¿Aspira a incursionar en otros géneros?

Uno de mis libros inéditos es una novela. No será nada del otro jueves, pero ahí está.

Bajo el signo de Leo, ¿es algo del otro jueves?

Sí: dentro del género testimonial es digno de llamar la atención.

Maragotto en Sin salida, los héroes y mártires de Asalto, los entrevistados de Y sin embargo... ciencia, y el propio Fidel, nacido bajo el signo de Leo, luchan por un único ideal.

Son compañeros de camino y/o relevos de una misma carrera.

¿Les pedirían perdón los vivos a los muertos por su dicha de hoy, como lo hiciera Silvio en su “Pequeña serenata”?

No lo creo. Ya lo explicó Mario Benedetti: “Cantamos porque el niño y porque todo/ y porque algún futuro y porque el pueblo/ Cantamos porque los sobrevivientes/ y nuestros muertos ¡quieren que cantemos!”

Rigurosa con sus subalternos,  y consentida entre sus amistades, ¿cuán difícil le ha sido a Míriam Zito marcar estos hitos literarios?

Unos me ayudaron de corazón y otros me entorpecieron de gratis. Sin embargo, tanto las ayudas como los frenos son partes lógicas del paisaje. Vencer la prueba de metros con vallas es a la carrera de la vida lo que un manjar al paladar.

SUBIR

 


Página principal

Enlaces Añadir a Favoritos Enviar correo

Suscripción

© La Jiribilla. La Habana. 2005
 IE-800X600