Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

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La literatura y las leyes del mercado
Gisela García Rivero La Habana
Fotos: Alejandro Ramírez


Vicente Battista , Belén Gopegui y Daniel Chavarría en el encuentro de editores

La edición de libros quizás sea la parte de la creación menos conocida por los lectores, ansiosos por devorar las páginas de una obra, pero muy pocas veces interesados en la dinámica de la redacción, la corrección y hasta la distribución, antesala de cualquier texto final. Sin embargo, en esta gran fiesta de la literatura, los editores se reúnen, comparten y dialogan con sus escritores, con su público lector, en un intercambio multidireccional en el que todos participan desde su experiencia.

Como parte de este primer encuentro de editores en esta Feria, solo un tema bastó para provocar el diálogo en la Sala Nicolás Guillén de nuestra Cabaña: “El mercado del libro”. ¡Qué tema! Y más aún cuando la charla vino de manos de tres prestigiosos nombres de la literatura hispanoamericana como Belén Gopegui (España), Vicente Battista (Argentina) y Daniel Chavarría (Uruguay-Cuba).

Belén Gopegui, autora de títulos como La escala de los mapas (1993), La conquista del aire (1998) y El lado frío de la almohada (2004), inició las intervenciones con una fascinante descripción de cómo en Europa, y particularmente en España, “es el mercado quien construye al autor”, es decir, cómo los medios de comunicación y todas las redes de distribución y venta son los encargados de moldear el pensamiento de un escritor en aras de lograr mayores ganancias.

“Para llegar a tener una marca el autor necesita no solo ofrecerse a sí mismo como un producto vendible, sino ofrecer, claro está, textos que se vendan, que sean publicados por ciertas editoriales, de los cuales se hable en los medios, que aparezcan en los recuentos, etcétera. De modo que el autor soñará con escribir su gran obra, y sin quererlo a veces, y otras queriendo, se preguntará cómo vender mucho.”

Al final de su exposición, la escritora se hace la pregunta que tal vez se repitan muchos creadores en el mundo entero, afanosos de huir, de abandonar ese sistema mercantil que convierte la literatura en un mero acto de compra-venta: ¿cómo escapar de la trampa?, a lo que responde simplemente que no conoce grandes trucos, solo un largo camino por hacer, que señala por diferentes vías.

“Trabajar en la creación de circuitos mediáticos e institucionales distintos y capaces de conferir, ellos sí, legitimidad. Crear circuitos de distribución y esto es algo que apenas se ha empezado que permitan que otras obras de ficción lleguen a determinados lugares. Cuestionar de forma activa las legitimidades propuestas por el mercado, y trabajar políticamente en la construcción de un espacio económico y cultural distinto, un espacio como el que aquí en Cuba existe, y que al extenderse haría menos fatigosa la lucha contra el chantaje y la presión de los grandes grupos”.

Sobre el mismo hilo, el argentino Vicente Battista, periodista y autor de numerosos títulos entre los que figuran Los muertos (Premio Casa de las Américas), Sucesos argentinos (Premio Planeta) y Literatura Latinoamericana en Lengua Española (ensayo); manifestó algo muy parecido a lo que ocurría en España, según lo relatado por Belén Gopegui, pues en la nación sudamericana “el mercado los obliga a convertirse en estrellas mediáticas, es decir, estrellas de radio, de cine, de televisión”.

“En el medioevo escaseaban los lectores (…) No había manera de confundir buenos libros con buenas ventas (...) Hoy sí. Celebramos con igual fervor a Paulo Coelho y a José Saramago; en definitiva, ambos escriben novelas, ambos escriben en portugués y, lo que de verdad importa: ambos venden muy bien. Este último detalle hasta hace poco interesaba a los editores, a los distribuidores y a los libreros. Ahora también preocupa a un buen número de escritores”.

Como mismo Belén ofreció algunas pautas a seguir por las venideras generaciones de escritores del mundo, Battista señala que “se trata de prescindir gentilmente del mercado y hacer buen uso de esa libertad”.

Daniel Chavarría, nuestro querido Chava, habló de su corta experiencia en el mundo del mercado, como parte de esa intelectualidad cubana que no lidia con los patrones comerciales, aunque sí con otras cuestiones relacionadas con el universo del libro.

Para quienes formaron parte de su graciosa charla, el Chava relató cómo en el año 1978, su primera novela, Joy,  fue acogida con gusto por las editoriales cubanas. Por aquel entonces, el hoy famoso escritor era solo un principiante que incursionaba en el género policiaco, tema abordado hasta la saciedad en un momento de grandes transformaciones para nuestro país, de grandes pronunciamientos políticos a favor de la causa revolucionaria.

Aunque mencionó algunos de sus contrariedades con editoriales extranjeras, interesadas en publicar su obra, el Chava, como cariñosamente le decimos, deseó para el porvenir de la literatura, editoriales más preocupadas por el “buen arte” y no por el negocio.

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