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Me
atrevería a decir que una presentación de libros como la
que ocurrió hoy en la Sala Nicolás Guillén de la Feria
Internacional del Libro de La Habana, es poco probable
que se repita. Ante un público de aproximadamente
setecientas personas, Daniel Chavarría, junto al jurista
Julio Fernández y Rogelio Riverón, director de narrativa
de la Editorial Letras Cubanas, presentó su novela
Una pica en Flandes, que le dedicara a los Cinco
patriotas prisioneros injustamente en las cárceles de
EE.UU.
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Con esta nueva novela, en la que se mezcla la
picaresca con la trama policíaca y el erotismo,
Daniel Chavarría o el Chava, como es conocido
cariñosamente por sus lectores cubanos, hace un
manejo desprejuiciado de la erudición, y se desliga,
según Rogelio Riverón, de las constantes y siempre
simplistas anuncios elípticos que primaron en la
literatura policíaca de hace unos diez años.
“También es muy importante el protagonismo en la
conformación de la realidad de eso que conocemos
como la información y, por supuesto, de los
omnipresentes mass media”, señaló Riverón.
En
esta novela, como en otras
―Adiós
muchachos,
El ojo de Cibeles y El rojo en la pluma del
loro―,
nos muestra su gracejo, el ritmo y su profesionalidad,
que lo ubican en el grupo denominado por Julio Fernández
como “la constelación de nuestros mejores novelistas y
de la contemporaneidad en habla española.”
Chavarría nos invita a viajar por los espacios y ámbitos
que describe, como Chambéry, Cagliari, Cerdeña,
Hamburgo, Sevilla, Madrid, y otras regiones de España,
lo cual constituye un verdadero recorrido por el mundo y
una inagotable peripecia llena de sorpresas, encantos,
con esa narrativa maravillosa a que nos tiene
acostumbrados Daniel; y que, junto a los valores
cosmopolitas que encierra, la convierten en una obra
verdaderamente universal.
La
singularidad de esta novela radica en que a la hora de
concebirla, al Chava se le ocurrió lo que contrariamente
hizo en sus experiencias anteriores como escritor.
Acostumbrado a elaborar primeramente un una especie de
croquis de la trama de la historia para luego diseñar a
sus personajes, esta vez el escritor uruguayo, como bien
dice en las notas introductorias a Una pica en
Flandes, se propuso de antemano fabricar los
personajes sin que aún existiera la historia a narrar.
El resultado fue una novela ambiciosa para la que no le
eran suficientes las quinientas páginas que se propuso
en un inicio. La respuesta de Chavarría fue convertir
esta extensa historia en una “tetralogía (o pentalogía,
o hexalogía según se vaya demostrando sobre la marcha).”
“Que
sean todas las que quiera siempre que mantenga ese
ritmo”, expresó Julio Fernández.
El
otro mérito que tiene esta obra es que los personajes
negativos no son los conocidos asesinos de crímenes en
serie, los mafiosos ni los narcotraficantes tan manidos
en la literatura policíaca actual, sino que son “la nata
del bandidaje internacional, dentro del cual se
encuentran los Presidentes de poderosas naciones,
Vicepresidentes, primeros Ministros, dueños de
monopolios de comunicación, de las grandes
transnacionales, banqueros y especuladores”.
“Los
malos son los malos de verdad. No es el malo fabricado
novelísticamente, sino el que existe en la realidad que
nos circunda, lleno de perversidad, de maldad y de daño
para la Humanidad. Es el sistema, son los Jefes de
estado, de gobierno, gerentes empresariales del mundo de
las finanzas, apostadores de las bolsas de valores,
dueños de las transnacionales, el primer mundo que
aplasta al resto de la humanidad. Esos son los
verdaderos malos de hoy, y por primera vez, un novelista
de la talla de Daniel los toma y los identifica como
malos”, comentó Julio Fernández al referirse al
compromiso político de Una pica en Flandes y al
catalogarla como una novela política.
Y es
que la novelística de Daniel Chavarría, empezando por
La sexta isla y pasando incluso por las creaciones
más picarescas y cargadas de erotismo, forma parte de
una literatura comprometida. “Daniel es un escritor
politizado que escribe dentro de un mundo político y
dentro de contradicciones políticas, pero aquí sobresale
mucho más,
expresó Julio Fernández al referir la dedicatoria a los
Cinco Héroes Prisioneros del imperio.
Esta
nueva creación chavarresca tiene la novedad de estar
dedicada a los Cinco patriotas prisioneros en EE.UU.,
quienes fueron capturados el 12 de septiembre de 1998
por tratar de intervenir organizaciones
contrarrevolucionarias para evitar que se produjeran
actos terroristas contra nuestro país, acción que la
administración norteamericana llama “espionaje”. De los
diez ciudadanos cubanos apresados, cinco se declararon
espías del Comandante en Jefe Fidel Castro a cambio de
que la Fiscalía norteamericana no los llevara a juicio y
los culpara de una causa que acarreara sanciones menos
severas.
“Y
estos cinco patriotas, no por gusto héroes, dijeron
‘nosotros no somos espías, somos agentes de la Seguridad
de Cuba que tratamos de intervenir acciones terroristas
contra nuestro país, no somos espías’. Y ahí está el
precio de esa intransigencia: tres cadenas perpetuas,
una sanción de 18 años y otra de 15”, comentó el
jurista.
“Algún
día nos quedará más claro que hoy hasta qué punto esta
tranquilidad con que todavía estamos viviendo, la paz
que todavía disfrutamos, el hecho que estemos aquí en La
Cabaña lanzando un libro, se debe a que estos hombres
adoptaran esa actitud, porque hay razones para presumir
que se estaba dispuesto a montar una campaña de
difamación y calumnia contra Cuba que pudiera conducir a
una agresión armada. El heroísmo, la tenacidad y la
gallardía de estos hombres es parte de la paz que
disfrutamos hoy”.
Precisamente, por estar dedicada esta novela a los Cinco
y contra el terrorismo, el jurista Luis Fernández aludió
que Chavarría podría ser víctima de “un bloqueo
espectacular ante la posibilidad de cerrársele muchas
editoriales del mundo”.
“El
Primer mundo tendrá muchas sospechas de él y no le será
fácil publicar en las grandes editoriales. Mucha gente
se preguntará si con este libro inculpa a Bush o al
mundo civilizado, al mundo de las altas finanzas, al
Primer mundo. Y Daniel está quebrando lanzas al lado de
los Cinco al asumir su carácter político, y eso es lo
que me hace sentir más cerca de él”, expresó.
Por su
parte, el escritor cubano-uruguayo llamó a olvidar el
temor del público sobre el anunciado fracaso editorial
de “una novela que rompe lanzas por Cuba y contra el
imperialismo.”
“La
novela está un poco inmunizada contra el fracaso porque
es una novela muy divertida, de gran público y donde el
tema político no entra sino muy avanzada la trama. Me
suicidaría con una novela que de entrada dijera ‘Bush es
malo, viva Fidel’, no vendería un libro, sobre todo
porque la contrarrevolución en países como España,
Francia, Italia y en todo el Occidente europeo y Estados
Unidos, vende. Los cacógrafos de la peor laya y
cacógrafas connotadas tienen espacios abiertos, viven
magníficamente con excelentes derechos de autor. Los
empujan, por supuesto, los enemigos de Cuba, y a los que
nos tildan de castrocomunistas nos cierran espacios,
pero hay una ley en el capitalismo de gran vitalidad:
mientras hagas una novela divertida que cuente aventuras
y cosas interesantes y que no hable de política, y que
le dé ganancias a los editores, no te cierran las
puertas.”
Julio Fernández, por su parte, representante y conocedor
del mundo de las leyes expresó sobre la causa de los
Cinco: “Hay juicios en los que no es juzgado un pequeño
grupo de hombres. Hay juicios en los que se juzga a toda
la Humanidad y no juzgan unos cuantos jueces sino que
juzga toda la humanidad. Pienso en el proceso de
Nuremberg, en el proceso de Tokio. Son momentos y
juicios en que la Humanidad entera es puesta en
cuestionamiento jurídico y político. Creo, sin duda, que
estamos ante un juicio de esta naturaleza. El destino
civilizado de los hombres está siendo examinado por este
panel del onceno circuito de apelación de Atlanta y toda
la humanidad está mirando a través de los ojos de esos
tres jueces. Lo que de ahí resulte no será solo una
sentencia en los anales, los archivos, los records
del mundo jurídico norteamericano, sino que será una
sentencia para la historia de la Humanidad, para la
verdadera lucha contra el terrorismo”. |