Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
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Una pica contra el terrorismo
Jorge Luis Rodríguez González La Habana
Fotos: Diego


Me atrevería a decir que una presentación de libros como la que ocurrió hoy en la Sala Nicolás Guillén de la Feria Internacional del Libro de La Habana, es poco probable que se repita. Ante un público de aproximadamente setecientas personas, Daniel Chavarría, junto al jurista Julio Fernández y Rogelio Riverón, director de narrativa de la Editorial Letras Cubanas, presentó su novela Una pica en Flandes, que le dedicara a los Cinco patriotas prisioneros injustamente en las cárceles de EE.UU.

Con esta nueva novela, en la que se mezcla la picaresca con la trama policíaca y el erotismo, Daniel Chavarría o el Chava, como es conocido cariñosamente por sus lectores cubanos, hace un manejo desprejuiciado de la erudición, y se desliga, según Rogelio Riverón, de las constantes y siempre simplistas anuncios elípticos que primaron en la literatura policíaca de hace unos diez años. “También es muy importante el protagonismo en la conformación de la realidad de eso que conocemos como la información y, por supuesto, de los omnipresentes mass media”, señaló Riverón.

En esta novela, como en otras Adiós muchachos, El ojo de Cibeles y El rojo en la pluma del loro, nos muestra su gracejo, el ritmo y su profesionalidad, que lo ubican en el grupo denominado por Julio Fernández como “la constelación de nuestros mejores novelistas y de la contemporaneidad en habla española.”

Chavarría nos invita a viajar por los espacios y ámbitos que describe, como Chambéry, Cagliari, Cerdeña, Hamburgo, Sevilla, Madrid, y otras regiones de España, lo cual constituye un verdadero recorrido por el mundo y una inagotable peripecia llena de sorpresas, encantos, con esa narrativa maravillosa a que nos tiene acostumbrados Daniel; y que, junto a los valores cosmopolitas que encierra, la convierten en una obra verdaderamente universal.

La singularidad de esta novela radica en que a la hora de concebirla, al Chava se le ocurrió lo que contrariamente hizo en sus experiencias anteriores como escritor. Acostumbrado a elaborar primeramente un una especie de croquis de la trama de la historia para luego diseñar a sus personajes, esta vez el escritor uruguayo, como bien dice en las notas introductorias a Una pica en Flandes, se propuso de antemano fabricar los personajes sin que aún existiera la historia a narrar. El resultado fue una novela ambiciosa para la que no le eran suficientes las quinientas páginas que se propuso en un inicio. La respuesta de Chavarría fue convertir esta extensa historia en una “tetralogía (o pentalogía, o hexalogía según se vaya demostrando sobre la marcha).”

“Que sean todas las que quiera siempre que mantenga ese ritmo”, expresó Julio Fernández.

El otro mérito que tiene esta obra es que los personajes negativos no son los conocidos asesinos de crímenes en serie, los mafiosos ni los narcotraficantes tan manidos en la literatura policíaca actual, sino que son “la nata del bandidaje internacional, dentro del cual se encuentran los Presidentes de poderosas naciones, Vicepresidentes, primeros Ministros, dueños de monopolios de comunicación, de las grandes transnacionales, banqueros y especuladores”.

“Los malos son los malos de verdad. No es el malo fabricado novelísticamente, sino el que existe en la realidad que nos circunda, lleno de perversidad, de maldad y de daño para la Humanidad. Es el sistema, son los Jefes de estado, de gobierno, gerentes empresariales del mundo de las finanzas, apostadores de las bolsas de valores, dueños de las transnacionales, el primer mundo que aplasta al resto de la humanidad. Esos son los verdaderos malos de hoy, y por primera vez, un novelista de la talla de Daniel los toma y los identifica como malos”, comentó Julio Fernández al referirse al compromiso político de Una pica en Flandes y al catalogarla como una novela política.

Y es que la novelística de Daniel Chavarría, empezando por La sexta isla y pasando incluso por las creaciones más picarescas y cargadas de erotismo, forma parte de una literatura comprometida. “Daniel es un escritor politizado que escribe dentro de un mundo político y dentro de contradicciones políticas, pero aquí sobresale mucho más, expresó Julio Fernández al referir la dedicatoria a los Cinco Héroes Prisioneros del imperio.

Esta nueva creación chavarresca tiene la novedad de estar dedicada a los Cinco patriotas prisioneros en EE.UU., quienes fueron capturados el 12 de septiembre de 1998 por tratar de intervenir organizaciones contrarrevolucionarias para evitar que se produjeran actos terroristas contra nuestro país, acción que la administración norteamericana llama “espionaje”. De los diez ciudadanos cubanos apresados, cinco se declararon espías del Comandante en Jefe Fidel Castro a cambio de que la Fiscalía norteamericana no los llevara a juicio y los culpara de una causa que acarreara sanciones menos severas.

“Y estos cinco patriotas, no por gusto héroes, dijeron ‘nosotros no somos espías, somos agentes de la Seguridad de Cuba que tratamos de intervenir acciones terroristas contra nuestro país, no somos espías’. Y ahí está el precio de esa intransigencia: tres cadenas perpetuas, una sanción de 18 años y otra de 15”, comentó el jurista.

“Algún día nos quedará más claro que hoy hasta qué punto esta tranquilidad con que todavía estamos viviendo, la paz que todavía disfrutamos, el hecho que estemos aquí en La Cabaña lanzando un libro, se debe a que estos hombres adoptaran esa actitud, porque hay razones para presumir que se estaba dispuesto a montar una campaña de difamación y calumnia contra Cuba que pudiera conducir a una agresión armada. El heroísmo, la tenacidad y la gallardía de estos hombres es parte de la paz que disfrutamos hoy”.

Precisamente, por estar dedicada esta novela a los Cinco y contra el terrorismo, el jurista Luis Fernández aludió que Chavarría podría ser víctima de “un bloqueo espectacular ante la posibilidad de cerrársele  muchas editoriales del mundo”.

“El Primer mundo tendrá muchas sospechas de él y no le será fácil publicar en las grandes editoriales. Mucha gente se preguntará si con este libro inculpa a Bush o al mundo civilizado, al mundo de las altas finanzas, al Primer mundo.  Y Daniel está quebrando lanzas al lado de los Cinco al asumir su carácter político, y eso es lo que me hace sentir más cerca de él”, expresó.

Por su parte, el escritor cubano-uruguayo llamó a olvidar el temor del público sobre el anunciado fracaso editorial de “una novela que rompe lanzas por Cuba y contra el imperialismo.”

“La novela está un poco inmunizada contra el fracaso porque es una novela muy divertida, de gran público y donde el tema político no entra sino muy avanzada la trama. Me suicidaría con una novela que de entrada dijera ‘Bush es malo, viva Fidel’, no vendería un libro, sobre todo porque la contrarrevolución en países como España, Francia, Italia y en todo el Occidente europeo y Estados Unidos, vende. Los cacógrafos  de la peor laya y cacógrafas connotadas tienen espacios abiertos, viven magníficamente con excelentes derechos de autor. Los empujan, por supuesto, los enemigos de Cuba, y a los que nos tildan de castrocomunistas nos cierran espacios, pero hay una ley en el capitalismo de gran vitalidad: mientras hagas una novela divertida que cuente aventuras y cosas interesantes y que no hable de política, y que le dé ganancias a los editores, no te cierran las puertas.”

Julio Fernández, por su parte, representante y conocedor del mundo de las leyes expresó sobre la causa de los Cinco: “Hay juicios en los que no es juzgado un pequeño grupo de hombres. Hay juicios en los que se juzga a toda la Humanidad y no juzgan unos cuantos jueces sino que juzga toda la humanidad. Pienso en el proceso de Nuremberg, en el proceso de Tokio. Son momentos y juicios en que la Humanidad entera es puesta en cuestionamiento jurídico y político. Creo, sin duda, que estamos ante un juicio de esta naturaleza. El destino civilizado de los hombres está siendo examinado por este panel del onceno circuito de apelación de Atlanta y toda la humanidad está mirando a través de los ojos de esos tres jueces. Lo que de ahí resulte no será solo una sentencia en los anales, los archivos, los records del mundo jurídico norteamericano, sino que será una sentencia para la historia de la Humanidad, para la verdadera lucha contra el terrorismo”.

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