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“El hecho que determinó que reuniéramos estos textos
―a
pesar de ser tan diferentes―
en esta presentación, es que todos tienen un aspecto muy
importante que los une: La Habana. Ciudad emblemática
que con sus contradicciones, matices y contrastes se
convierte en escenario común de estas cuatro novelas”,
expresó Daniel García, director de la editorial Letras
Cubanas, a propósito de la presentación de los títulos
Llueve sobre La Habana, El 11-S y la
Gorda, Otros jinetes apocalípticos y Los
Desnudos de Dios, que tuvo lugar en la sala Onelio
Jorge Cardoso, el 7 de febrero en horas de la tarde.
Ocho
años de acuciosa investigación empleó el destacado
escritor Julio Travieso para redactar su novela
Llueve sobre La Habana. Según su opinión, el largo
tiempo se justifica porque a diferencia de sus obras
anteriores que lo han hecho considerar uno de los
mayores exponentes de la literatura histórica cubana,
este nuevo texto
no
tiene carácter histórico.
“Es
un libro no del presente de hoy, porque no me gusta
escribir del presente actual. Es un libro del pasado
inmediato”.
A
diferencia de otras obras suyas, como Polvo Rojo,
en la cual Travieso desarrolla magistralmente la trama a
través del movimiento de 170 personajes, en Llueve…
el número de protagonistas se reduce a diez. Esto hace
que el escritor considere que esta nueva obra sea
un libro “ligero”. Al tiempo que advirtió a los
presentes en la sala que “a aquellos que gustan de los
finales felices no se lean mi libro, porque no finaliza
felizmente y hay que llorar un poco. Es una obra
dramática con la que he perseguido dos objetivos: el
amor, algo de lo que siempre he vivido fascinado y el
tema de la muerte que tanto me atrae. Este último
objetivo por lo general nadie quiere compartirlo
conmigo”.
Seguidamente el
también autor de Cuando la noche muera, enfatizó
que su atracción por la muerte no quiere decir “que sea
trágico, ni tampoco que quiera morirme”.
Y también tiene
prohibido hacerlo hasta muchos años después de que
finalice y, como ya es habitual, cautive a los lectores
cubanos con lo que él augura será la mejor novela de su
vida. “La estoy escribiendo en estos momentos. Es una
novela histórica que por demás se ambienta en la Roma
del siglo I después de Cristo. Con esta nueva creación
nos alejamos de Cuba, pero será solo con la
imaginación”.
Por su lado, el autor
de 11- S y la Gorda, Jorge Timossi, comenzó su
intervención advirtiendo que “no soy un escritor; soy un
escribidor”. Desdicen el criterio del escritor cubano-
argentino alrededor de una decena de obras entre
ensayos, poesías, crónicas y novelas testimonios, entre
otros géneros, con las cuales se ha hecho merecedor de
importantes premios nacionales e internacionales.
También lo desdijo el escritor argentino
Vicente
Batista, quien refiriéndose al autor de
11- S…,
señaló: “Conocía a Timossi por libros anteriores, pero
no como novelista, entonces debo corregir que no es un
escribidor de ninguna manera. Timossi es un escritor y
digo sin ningún reparo que es un gran escritor y basta
leer el 11 S y la Gorda para comprobarlo”.
Ante el
público que colmaba la sala Onelio Jorge Cardoso en la
tarde del lunes, Batista confesó que esta nueva obra del
también autor de Grandes Alamedas, el combate del
Presidente Allende, lo había atrapado desde el
primer momento. “Me atrapó esa gorda tan simpática, tan
cubana, que vive en un barrio muy especial con una
suerte de coro que la rodea que son sus vecinos de
barrio y ella anda por el mundo, cuestionando cosas,
viviendo cosas, sintiendo y sufriendo. Pero sobre todo
me interesó la forma tan cubana en que está escrito este
nuevo título de Jorge Timossi”.
Otro
jinete apocalíptico
se considera a sí mismo William Gálvez y así también
nombró a su última novela. Refiriéndose a ella, Gálvez
expresó: “La razón de escribir esta historia no es
porque me interesara mucho el tema. Ustedes conocen que
mi género es la historia de nuestra lucha
revolucionaria, sin embargo, escribí este libro por la
vinculación que la mafia mantuvo con los gobiernos
cubanos desde Machado en 1925 y la cual fue en aumento
hasta convertirse en un poder dentro del poder en los
gobiernos de Prío y Batista principalmente”.
Quien ha
tenido la responsabilidad de testimoniar la historia de
la Revolución cubana, hizo énfasis durante la
presentación de su libro acerca de los cientos de
volúmenes, los miles de artículos, las decenas de
películas y documentales que se han escrito y filmado
sobre el tema de la mafia, asegurando que “es un tema
que parece no agotarse”.
Recordó
Gálvez que en la década de los 20 cuando en EE.UU. se
estableció la ley seca, la mafia estadounidense
estableció sórdidos negocios en Cuba. Entre 1934 y 1959
tales actividades alcanzaron un gran auge, pues
finalizada la ley seca los norteamericanos incrementaron
otros negocios como el juego de azar en todas sus
manifestaciones, el mercado negro, la usura, la
prostitución y el tráfico de drogas hacia el país
norteño, engendrándose en el nuestro el clima de la
violencia.
En torno
a esta problemática gira la vida de Lucky Luciano y su
familia mafiosa en Cuba, tema central de esta nueva
novela histórica del también autor de la obra
grandemente acogida entre los cubanos por la popularidad
de su protagonista
―Camilo,
señor de la vanguardia.
“Leyendo
las páginas de Otros jinetes apocalípticos
conoceremos las intimidades de esta familia, donde el
crimen y las peores artimañas eran el método que siempre
estaba a mano cuando otras razones no convencían”.
La
diligente investigación de William Gálvez posibilita a
los lectores cubanos la tenencia de un nuevo texto que
resulta en sí mismo un símbolo de toda una época, de
aquella mala época que por suerte para los nacidos en
esta tierra ha quedado ya bien distante, aun cuando en
el mundo “lo rigurosamente cierto es que los métodos
modernos para ganar dinero por medio del crimen son cada
vez más variados, refinados y por desgracia este jinete
apocalíptico sigue cabalgando en el mundo del vicio y la
corrupción”.
Finalmente, Amir Valle, en la presentación de su libro
Los desnudos de Dios, expresó: “siempre improviso
en mis presentaciones, hoy quiero leer para no olvidar
los agradecimientos”.
En tal
sentido el también autor de Ciudad jamás perdida,
dedicó su nueva obra a Cristo, su Dios; a Aida Bahr y
José Soler Puig, sus primeros maestros; a su familia y
muy especialmente a sus fieles lectores. |