Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

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Cuatro letras cubanas en la Cabaña
Odal Palma La Habana


“El hecho que determinó que reuniéramos estos textos
a pesar de ser tan diferentes en esta presentación, es que todos tienen un aspecto muy importante que los une: La Habana. Ciudad emblemática que con sus contradicciones, matices y contrastes se convierte en escenario común de estas cuatro novelas”, expresó Daniel García, director de la editorial Letras Cubanas, a propósito de la presentación de los títulos Llueve sobre La Habana, El 11-S y la Gorda, Otros jinetes apocalípticos y Los Desnudos de Dios, que tuvo lugar en la sala Onelio Jorge Cardoso, el 7 de febrero en horas de la tarde.

Ocho años de acuciosa investigación empleó el destacado escritor  Julio Travieso para redactar su novela Llueve sobre La Habana. Según su opinión, el largo tiempo se justifica porque a diferencia de sus obras anteriores que lo han hecho considerar uno de los mayores exponentes de la literatura histórica cubana, este nuevo texto no tiene carácter  histórico. “Es un libro no del presente de hoy, porque no me gusta escribir del presente actual.  Es un libro del pasado inmediato”.

A diferencia de otras obras suyas, como Polvo Rojo, en la cual Travieso desarrolla magistralmente la trama a través del movimiento de 170 personajes, en Llueve… el número de protagonistas se reduce a diez. Esto hace que el escritor considere que esta nueva obra sea un libro “ligero”. Al tiempo que advirtió a los presentes en la sala que “a aquellos que gustan de los finales felices no se lean mi libro, porque no finaliza felizmente y hay que llorar un poco. Es una obra dramática con la que he perseguido dos objetivos: el amor, algo de lo que siempre he vivido fascinado y el tema de la muerte que tanto me atrae.  Este último objetivo por lo general nadie quiere compartirlo conmigo”.

Seguidamente el también autor de Cuando la noche muera, enfatizó que su atracción por la muerte no quiere decir “que sea trágico, ni tampoco que quiera morirme”.

Y también tiene prohibido  hacerlo hasta muchos años después de que finalice y, como ya es habitual, cautive a los lectores cubanos con lo que él augura será la mejor novela de su vida. “La estoy escribiendo en estos momentos. Es una novela histórica que por demás se ambienta en la Roma del siglo I después de Cristo. Con esta nueva creación nos alejamos de Cuba, pero será solo con la imaginación”.

Por su lado, el autor de 11- S y la Gorda, Jorge Timossi,   comenzó su intervención advirtiendo que “no soy un escritor; soy un escribidor”. Desdicen el criterio del escritor cubano- argentino alrededor de una decena de obras entre ensayos, poesías, crónicas y novelas testimonios, entre otros géneros, con las cuales se ha hecho merecedor de importantes premios nacionales e internacionales. También lo desdijo el escritor argentino Vicente Batista, quien refiriéndose al autor de 11- S…, señaló: “Conocía a Timossi por libros anteriores, pero no como novelista, entonces debo corregir que no es un escribidor de ninguna manera. Timossi es un escritor y digo sin ningún reparo que es un gran escritor y basta leer el 11 S y  la Gorda para comprobarlo”.

Ante el público que colmaba la sala Onelio Jorge Cardoso en la tarde del lunes, Batista confesó que esta nueva obra del también autor de Grandes Alamedas, el combate del Presidente Allende, lo había atrapado desde el primer momento. “Me atrapó esa gorda tan simpática, tan cubana, que vive en un barrio muy especial con una suerte de coro que la rodea que son sus vecinos de barrio y ella anda por el mundo, cuestionando cosas, viviendo cosas, sintiendo y sufriendo. Pero sobre todo me interesó la forma tan cubana en que está escrito este nuevo título de Jorge Timossi”.

Otro jinete apocalíptico se considera a sí mismo William Gálvez y así también nombró a su última novela. Refiriéndose a ella, Gálvez expresó: “La razón de escribir esta historia no es porque me interesara mucho el tema. Ustedes conocen que mi género es la historia de nuestra lucha revolucionaria, sin embargo, escribí este libro por la vinculación que la mafia mantuvo con los gobiernos cubanos desde Machado en 1925 y la cual fue en aumento hasta convertirse en un poder dentro del poder en los gobiernos de Prío y Batista principalmente”.

Quien ha tenido la responsabilidad de testimoniar la historia de la Revolución cubana, hizo énfasis durante la presentación de su libro acerca de los cientos de volúmenes, los miles de artículos, las decenas de películas y documentales que se han escrito y filmado sobre el tema de la mafia, asegurando que “es un tema que parece no agotarse”.

Recordó Gálvez que en la década de los 20 cuando en EE.UU. se estableció la ley seca, la mafia estadounidense estableció sórdidos negocios en Cuba. Entre 1934 y 1959 tales actividades alcanzaron un gran auge, pues finalizada la ley seca los norteamericanos incrementaron otros negocios como el juego de azar en todas sus manifestaciones, el mercado negro, la usura, la prostitución y el tráfico de drogas hacia el país norteño, engendrándose en el nuestro el clima de la violencia.

En torno a esta problemática gira la vida de Lucky Luciano y su familia mafiosa en Cuba, tema central de esta nueva novela histórica del también autor de la obra grandemente acogida entre los cubanos por la popularidad de su protagonista Camilo, señor de la vanguardia.  

“Leyendo las páginas de Otros jinetes apocalípticos conoceremos las intimidades de esta familia, donde el crimen y las peores artimañas eran el método que siempre estaba a mano cuando otras razones no convencían”.

La diligente investigación de William Gálvez  posibilita a los  lectores cubanos la tenencia de un nuevo texto que resulta en sí mismo un símbolo de toda una época, de aquella mala época que por suerte para los nacidos en esta tierra ha quedado ya bien distante, aun cuando en el mundo “lo rigurosamente cierto es que los métodos modernos para ganar dinero por medio del crimen son cada vez más variados, refinados y por desgracia este jinete apocalíptico sigue cabalgando en el mundo del vicio y la corrupción”.

Finalmente, Amir Valle, en la presentación de su libro Los desnudos de Dios, expresó: “siempre improviso en mis presentaciones, hoy quiero leer para no olvidar los agradecimientos”.

En tal sentido el también autor de Ciudad jamás perdida, dedicó su nueva obra a Cristo, su Dios; a Aida Bahr y José Soler Puig, sus primeros maestros; a su familia y muy especialmente a sus fieles lectores.

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