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Solo en Miami
y Un documento nada serio, que hay que tomar muy en
serio, de la Editora Política y la
Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), fueron
presentados en la XIV Feria Internacional del Libro de
La Habana, por Santiago Dorquez, director de la Editora
e Iraida Aguirrechu, su jefa de redacción, y comentados
por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la ANPP,
en la Sala Nicolás Guillén.
Ambas obras tienen en
común que se refieren a los problemas más acuciantes de
la realidad nacional actual, y que tratan dos fenómenos
relacionados con el Diferendo Estados Unidos- Cuba.
Ricardo Alarcón de
Quesada comentó para La Jiribilla que las
publicaciones tienen gran importancia:
“Hay un elemento compartido por ambos, que ya
he señalado, y es que se refieren a cuestiones vitales
que están, en una gran medida, relacionadas con los
Estados Unidos. Uno de ellos tiene que ver con un plan
del gobierno norteamericano para Cuba; el otro, con lo
ocurrido en Miami a los cinco compañeros nuestros”.
Para Iraida
Aguirrechu, los libros resultan muy interesantes, son
realmente reveladores en su denuncia a las injusticias
cometidas por la administración norteamericana, tanto en
la condena a los cinco cubanos presos allá, como en el
caso del documento aprobado por Bush, incluso sin
leerlo, que define el destino humillante que aguardaría
al pueblo cubano ante el fin de la Revolución.
En Un documento
nada serio, que hay que tomar muy en serio, se
pueden encontrar los criterios de muchos diputados
respecto al Plan de Asistencia para una Cuba Libre,
además del propio Plan, donde aparece en detalle las
condiciones en que se daría “el cambio”: despojar a los
cubanos de sus propiedades para darlas a sus antiguos
dueños y desmontar y privatizar todos los servicios
sociales.
Alarcón de Quesada
resaltó la relevancia de dar a conocer todo lo
relacionado con el Plan de Asistencia para una Cuba
Libre. “Respecto al documento se han publicado
algunas cosas en Estados Unidos, las que se refieren a
los viajes de los cubanos, a la cuestión de las remesas,
pero al pueblo norteamericano deberían explicarle que el
panfleto no solo propone acabar con la Revolución, sino
con la independencia de Cuba por la fuerza, por la
violencia. En ese plan está escrito que aplicarían las
experiencias de Afganistán y de Iraq aquí. Y lo que pasó
en esos países, no hace falta explicarlo, eso se sabe.”
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El Presidente de la
Asamblea Nacional añadió, además, que “es un plan
consistente en despojar a los cubanos de todo y devolver
las propiedades a sus antiguos dueños, las tierras, las
casas, todo, en menos de un año. Pero eso no lo llevaría
a cabo un régimen nacional, sino que lo dirigiría una
comisión del gobierno de los Estados Unidos. Se
privatizaría toda la economía, todos los servicios
sociales, salud, educación, etcétera. Y todo esto
protagonizado por una Comisión Federal norteamericana.
Otra cosa que consigna el Plan es cómo aplicar las
medidas, porque ellos mismos reconocen que hallarían en
Cuba gran oposición por parte de la gente. Por eso,
según sus palabras, se le daría máxima prioridad a la
creación de un cuerpo especial de policías, entrenado
por ellos y dirigido por el Departamento de Estado”.
El contenido del
Plan, según Alarcón, es razón suficiente como para que
cualquier periodista en Estados Unidos se interese por
él, pero no ocurre así, y la mayoría de la población
allá no sabe una palabra del asunto.
Solo en Miami
aborda la
sucesión de hechos relacionados con el encarcelamiento
de los Cinco prisioneros, desde los primeros momentos de
la acusación; cómo ha sido una operación del gobierno
estadounidense para proteger a grupos terroristas que
andan en Miami con la libertad de actuar en contra de
Cuba. Proporciona las claves para entender el juicio a
estos hombres, únicamente comparable en injusticia al de
Sacco y Vanzetti.
Refiriéndose a los
Cinco hombres presos en cárceles norteamericanas de
máxima seguridad, Rafael Cancel, quien fue prisionero
político del imperio en condiciones semejantes, por
aproximadamente un cuarto de siglo, opinó que el cubano
es un pueblo digno de sus héroes, y Cuba una patria en
la cual la gente decente camina por las calles sin temor
y cuenta con el respeto a los derechos elementales del
ser humano. Él, que conoció el país antes de 1959, puede
afirmar todo lo que ha significado la Revolución para
esta tierra.
El antiguo Ministro
de Relaciones Exteriores de Cuba apuntó sobre Solo en
Miami que trata de las interioridades del juicio,
reconocido hasta ahora como el más largo de la historia
de Estados Unidos, y que la prensa adormece el interés
que debería despertar. Eso en Miami, en el resto de la
nación norteamericana apenas si se ha escuchado sobre el
suceso. “No puedes encontrar una palabra sobre esto en
ninguno de los grandes medios, de la televisión, de la
prensa plana, a través de los cuales supuestamente la
gente se informa en el mundo occidental. Aunque en
realidad son los medios los que embrutecen, los que
ocultan”.
Ya se dispone de una
edición en inglés de Solo en Miami (Only in
Miami), y se preparará otra de Un documento nada
serio, que hay que tomar muy en serio, para extender
la información sobre temas tan cruciales más allá de las
fronteras. Pero, de todos modos, se prioriza la
circulación masiva dentro del país.
Ricardo Alarcón
precisó para La Jiribilla que ambos libros
“tienen la característica de informar sobre los detalles
relacionados con cada caso.” Más adelante manifestaba
que “muy orgullosamente seguiremos proclamando que aquí
se dice la verdad y se conocen las cosas del mundo; que
cualquier ciudadano cubano está mucho mejor enterado de
estos temas que personas de las elites de la sociedad
norteamericana. Esto, como parte de una batalla enorme
que hay que seguir librando para esclarecer, para que la
luz de la verdad llegue, avance, para que penetre en la
sociedad y el pueblo norteamericanos, que es el único
modo de recurrir a lo que sí es una fuerza formidable.
Si se les oculta la verdad al pueblo estadounidense, si
tanto empeño ponen los grandes medios en ocultar
determinadas cosas, es porque le temen al pueblo
norteamericano”.
Eso sucede con el
movimiento que ha surgido y tomado fuerza llamado No
en nuestros nombres (not in our names), que
sería impulsado aun por más gente, por centenares de
millones de norteamericanos, si supieran lo que su
gobierno hace en nombre de ellos. Como afirmaba Alarcón
de Quesada, antes embajador de Cuba ante la ONU, “si las
personas comunes supieran las cosas que hace su
gobierno, no solo que se robó las elecciones y se ha
apoderado de la Casa Blanca en dos ocasiones violentando
los resultados, sino que, además de eso, en nombre de
ese pueblo, comete los peores crímenes.”
La Editora Política
presentó, además, Cuadernos de Historia No. 2 y
3, La butaca de mimbre, de Justino Di Celmo y
La seguridad social en Cuba, de Alfredo Morales
Cartaya.
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