Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

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Presenta Alarcón títulos de la Editora Política
Jennifer Piñero Roig La Habana
Fotos: Diego


Solo en Miami y Un documento nada serio, que hay que tomar muy en serio, de la Editora Política y la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), fueron presentados en la XIV Feria Internacional del Libro de La Habana, por Santiago Dorquez, director de la Editora e Iraida Aguirrechu, su jefa de redacción, y comentados por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la ANPP, en la Sala Nicolás Guillén.

Ambas obras tienen en común que se refieren a los problemas más acuciantes de la realidad nacional actual, y que tratan dos fenómenos relacionados con el Diferendo Estados Unidos- Cuba.

Ricardo Alarcón de Quesada comentó para La Jiribilla que las publicaciones tienen gran importancia: “Hay un elemento compartido por ambos, que ya he señalado, y es que se refieren a cuestiones vitales que están, en una gran medida, relacionadas con los Estados Unidos. Uno de ellos tiene que ver con un plan del gobierno norteamericano para Cuba; el otro, con lo ocurrido en Miami a los cinco compañeros nuestros”.

Para Iraida Aguirrechu, los libros resultan muy interesantes, son realmente reveladores en su denuncia a las injusticias cometidas por la administración norteamericana, tanto en la condena a los cinco cubanos presos allá, como en el caso del documento aprobado por Bush, incluso sin leerlo, que define el destino humillante que aguardaría al pueblo cubano ante el fin de la Revolución.

En Un documento nada serio, que hay que tomar muy en serio, se pueden encontrar los criterios de muchos diputados respecto al Plan de Asistencia para una Cuba Libre, además del propio Plan, donde aparece en detalle las condiciones en que se daría “el cambio”: despojar a los cubanos de sus propiedades para darlas a sus antiguos dueños y desmontar y privatizar todos los servicios sociales.

Alarcón de Quesada resaltó la relevancia de dar a conocer todo lo relacionado con el Plan de Asistencia para una Cuba Libre. “Respecto al documento se han publicado algunas cosas en Estados Unidos, las que se refieren a los viajes de los cubanos, a la cuestión de las remesas, pero al pueblo norteamericano deberían explicarle que el panfleto no solo propone acabar con la Revolución, sino con la independencia de Cuba por la fuerza, por la violencia. En ese plan está escrito que aplicarían las experiencias de Afganistán y de Iraq aquí. Y lo que pasó en esos países, no hace falta explicarlo, eso se sabe.”

El Presidente de la Asamblea Nacional añadió, además, que “es un plan consistente en despojar a los cubanos de todo y devolver las propiedades a sus antiguos dueños, las tierras, las casas, todo, en menos de un año. Pero eso no lo llevaría a cabo un régimen nacional, sino que lo dirigiría una comisión del gobierno de los Estados Unidos. Se privatizaría toda la economía, todos los servicios sociales, salud, educación, etcétera. Y todo esto protagonizado por una Comisión Federal norteamericana. Otra cosa que consigna el Plan es cómo aplicar las medidas, porque ellos mismos reconocen que hallarían en Cuba gran oposición por parte de la gente. Por eso, según sus palabras, se le daría máxima prioridad a la creación de un cuerpo especial de policías, entrenado por ellos y dirigido por el Departamento de Estado”.

El contenido del Plan, según Alarcón, es razón suficiente como para que cualquier periodista en Estados Unidos se interese por él, pero no ocurre así, y la mayoría de la población allá no sabe una palabra del asunto.

Solo en Miami aborda la sucesión de hechos relacionados con el encarcelamiento de los Cinco prisioneros, desde los primeros momentos de la acusación; cómo ha sido una operación del gobierno estadounidense para proteger a grupos terroristas que andan en Miami con la libertad de actuar en contra de Cuba. Proporciona las claves para entender el juicio a estos hombres, únicamente comparable en injusticia al de Sacco y Vanzetti.

Refiriéndose a los Cinco hombres presos en cárceles norteamericanas de máxima seguridad, Rafael Cancel, quien fue prisionero político del imperio en condiciones semejantes, por aproximadamente un cuarto de siglo, opinó que el cubano es un pueblo digno de sus héroes, y Cuba una patria en la cual la gente decente camina por las calles sin temor y cuenta con el respeto a los derechos elementales del ser humano. Él, que conoció el país antes de 1959, puede afirmar todo lo que ha significado la Revolución para esta tierra. 

El antiguo Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba apuntó sobre Solo en Miami que trata de las interioridades del juicio, reconocido hasta ahora como el más largo de la historia de Estados Unidos, y que la prensa adormece el interés que debería despertar. Eso en Miami, en el resto de la nación norteamericana apenas si se ha escuchado sobre el suceso. “No puedes encontrar una palabra sobre esto en ninguno de los grandes medios, de la televisión, de la prensa plana, a través de los cuales supuestamente la gente se informa en el mundo occidental. Aunque en realidad son los medios los que embrutecen, los que ocultan”.

Ya se dispone de una edición en inglés de Solo en Miami (Only in Miami), y se preparará otra de Un documento nada serio, que hay que tomar muy en serio, para extender la información sobre temas tan cruciales más allá de las fronteras. Pero, de todos modos, se prioriza la circulación masiva dentro del país.  

Ricardo Alarcón precisó para La Jiribilla que ambos libros “tienen la característica de informar sobre los detalles relacionados con cada caso.” Más adelante manifestaba que “muy orgullosamente seguiremos proclamando que aquí se dice la verdad y se conocen las cosas del mundo; que cualquier ciudadano cubano está mucho mejor enterado de estos temas que personas de las elites de la sociedad norteamericana. Esto, como parte de una batalla enorme que hay que seguir librando para esclarecer, para que la luz de la verdad llegue, avance, para que penetre en la sociedad y el pueblo norteamericanos, que es el único modo de recurrir a lo que sí es una fuerza formidable. Si se les oculta la verdad al pueblo estadounidense, si tanto empeño ponen los grandes medios en ocultar determinadas cosas, es porque le temen al pueblo norteamericano”.

Eso sucede con el movimiento que ha surgido y tomado fuerza llamado No en nuestros nombres (not in our names), que sería impulsado aun por más gente, por centenares de millones de norteamericanos, si supieran lo que su gobierno hace en nombre de ellos. Como afirmaba Alarcón de Quesada, antes embajador de Cuba ante la ONU, “si las personas comunes supieran las cosas que hace su gobierno, no solo que se robó las elecciones y se ha apoderado de la Casa Blanca en dos ocasiones violentando los resultados, sino que, además de eso, en nombre de ese pueblo, comete los peores crímenes.”

La Editora Política presentó, además, Cuadernos de Historia No. 2 y 3, La butaca de mimbre, de Justino Di Celmo y La seguridad social en Cuba, de Alfredo Morales Cartaya.
 

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