Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

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Las palabras tienen dueño
Jorge Luis Rodríguez González La Habana
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Diego


El escritor español Juan Madrid, quien ha ejercido el periodismo durante muchos años e imparte Historia Contemporánea en la Universidad de Salamanca, después de casi treinta años de su primera visita a nuestro país afirma sentir “un triple honor” de encontrarse nuevamente en la Cuba que conociera desde los orígenes de su Revolución en 1959. 
 

“El primer viaje que hice ―además de otros  clandestinos― fue a Cuba en 1976, después que me autorizaran pasaporte, por primera vez,  luego de la muerte de Franco.” 

“Para mí la Revolución cubana es como una vieja y querida novia, una vieja y querida esposa con la cual he bailado estrechamente e intercambiado sudores, pero que quizás le han salido algunos granos, esté un poquito calva, o hasta le falte una pierna y cojee, pero yo la sigo amando. Y esta relación estrecha es lo que me hace decir que es un honor cada vez que vengo  a Cuba y comparto con los compañeros la tragedia, la cultura, los logros, esos barrancos de depresión que me dan cuando contemplo algunas cosas y otros cismas de alegría que me provocan también otras cosas. Es una especie de vaivén lo que a mí me pasa.”  

El segundo motivo de honor para el periodista Juan Madrid es compartir con colegas de Rebelión que a su juicio  realizan un trabajo muy bueno sin ayuda, sin publicidad, y que son vilipendiados, vigilados, acechados.” 

Después de publicar a partir de 1980 y hasta la fecha, más de cuarenta libros de diversos géneros como ensayos, cuentos y novelas, traducidos a unos dieciocho idiomas, el escritor español se siente agradecido de que la editorial cubana Arte y Literatura “haya fijado su mirada” en él y en su novela Brigada Central, que por estos días será presentada en la Feria Internacional del Libro de La Habana. 

La génesis de esta novela se remonta a los años en que Juan Madrid desempeñaba su labor como periodista en la revista española Cambio 16. Ya antes había laborado en gran cantidad de medios de comunicación de su país como la revista Índice, los diarios El País y El Mundo, entre otros, incluyendo la televisión, en una época que según Madrid, “sí se hacía periodismo en España, pues ahora se hace marketing, publicidad y otras cosas menos periodismo. “El único medio en el que creo me falta por trabajar es en el ABC y eso nunca ocurrirá, por lo que no me queda otro remedio que dedicarme profesionalmente a la literatura”. 

Estando en la revista Cambio 16, a  Madrid se le prohibió trabajar en el departamento de información nacional por su ideología y es traslada a la sesión Sucesos, encargada de los crímenes, donde escribió reportajes con una estructura similar a la del cuento,  muy distante de la que se enseñaba en las academias de Periodismo, que se vendían con éxito y se leían en distintas partes del mundo como EE.UU., Europa, Argentina, entre otras. 

Su conocimiento acerca de la policía española que tenía desde mucho antes, pues había estado en la cárcel en su juventud, y el contacto durante su trabajo en la sección Sucesos de la revista Cambio 16, le permitió sumergirse en el submundo donde habitan las voces desconocidas y marginadas, que constituyen, según Juan Madrid, el 80 % de la población española. Me enfrenté a terribles historias de muerte, de soledad, de matar, historias de ladrones, historias de la gente que no sale nunca en ninguna novela ni en ningún espacio, lo cual me permitió un mayor conocimiento de la realidad”, expresó el escritor español. 

“Me di cuenta que había sido un regalo, un caramelo. A partir de este momento me percaté de que las palabras tienen dueño, y el dueño de las palabras es también el dueño del caballo, de la hacienda y de la pistola. Me di cuenta de que la realidad no eran nada concisa, sino que estaba oscurecida deliberadamente por los dueños de la calle.” 

Estas enseñanzas de la vida le indujeron a escribir una literatura clara, concisa transparente, sin oscurecer la realidad, una prosa que había prendido durante sus años como periodista. 

Ante el fervor popular que causaban los textos de Juan Madrid, la televisión le propuso hacer una teleserie, la cual fue uno de sus mayores aportes a la televisión española.   

“Quizás es el narrador más importante de literatura policíaca en estos momentos en España, que ya conocemos por la teleserie Brigada Central, que se transmitió hace algunos años en nuestro país. Realmente a la hora que se transmitía esta programa no se movía nadie por la calle porque estaba todo el mundo ante la pantalla del televisor”, expresó Elizabeth Díaz, directora de Arte y Literatura, editorial que presentará el mencionado volumen hoy lunes 7 de febrero a las 2:30 de la tarde, en la Sala Nicolás Guillén de la Feria Internacional del Libro en La Habana. 

La serie fue redactada de forma similar a las series policíacas norteamericanas. De la misma forma que el negro es marginado en los EE.UU., Madrid nos presenta a un gitano que es lo más humillado e insultado, y que es la fobia racista de los españoles. “El inspector gitano tenía la contradicción de si pertenecer a ese pueblo gitano vilipendiado y al mismo tiempo ser un defensor del orden.” 

Brigada Central tuvo también sus contratiempos, pues la Policía Socialista Democrática prohibió que se apoyara a la serie con armas, coches, uniformes, signos policíacos, lo que significaba la imposibilidad de realizarla. 

Ante la censura y la transformación que sufrieron los veintiún capítulos de la teleserie por la forma en que era presentada la policía y las distintas clases y grupos sociales, el escritor español tomó la decisión de sentarse a escribirlos nuevamente y a convertirlos en relatos novelados para que se conocieran cómo eran originalmente.“Nunca tuvieron problemas con los libros, pues realmente la  literatura tiene menos impacto y alcance que la televisión”. 

“Contrataron policías para reconstruir los diálogos. Se incluyeron frases muy rimbombantes como ¡Qué bueno es ser policía!, ¡Es la mejor profesión del mundo!, ¡Hay que ser honrado!, ¡Hay que atacar al corrupto! Y entonces intenté demostrar cómo habían sido los textos realmente, y lo hice en tiempo record. Yo escribo en un intervalo de tiempo corto debido a la práctica que me dieron las redacciones de los periódicos, pero tardo mucho en pensar y soñar un libro.” 

El destacado escritor español informó que actualmente, además de vivir de la literatura, se dedica a crear argumentos, de los cuales desconoce su suerte cuando abandonan sus manos. La mala experiencia que tuvo con su serie Brigada Especial y la censura a la que fue sometida, son razones suficientes para que Madrid abandonara la escritura de guiones para la televisión.  

“Aún cuando esté en la máxima pobreza, antes prefiero atacar un banco que escribir guiones para la televisión, pues la censura es bestial e increíble. Nada de pobres, no meterse con el Papa ni con la Casa Real, nada de conflictos sociales.” 

Además del encuentro con Juan Madrid y de una especie de presentación extraoficial de su libro Brigada Central, los periodistas españoles Pascual Serrano y Antonio Cuesta, de Rebelión conversaron sobre uno de los medios alternativos más conocidos en el mundo y el cual, según palabras de Pascual, se ha convertido en todo un frente social alternativo por la gran demanda del público y los muchos textos que envían por iniciativa propia periodistas que “escriben y ejercen como personas de izquierda”. 

Ambos periodistas agradecieron el hecho de estar en la decimocuarta edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana, en la que solo ayer asistieron más de 53 000 visitantes y “donde la cultura es lo primordial y el dinero ocupa un papel secundario, totalmente distinto a lo que ocurre en nuestro país donde vivimos en una sociedad consumista dominada por el dinero”. 

También manifestaron su satisfacción al comprobar el nivel de aceptación que tiene Rebelión en Cuba. “Es muy gratificante, pues es un trabajo muy duro en nuestro país donde para los gobiernos ni las empresas les somos simpáticos”. 

Pascual aseguró que cada día surgen medios de comunicación, pero no existe ese trabajo de hacer inteligibles los contenidos de cada país para el resto del mundo que se materializa en la experiencia de Rebelión, es decir, “poder explicarles a un mexicano y a un holandés lo que pasa en Venezuela, y a un cubano y a un venezolano lo que pasa en España.”  

Al mes, en páginas leídas esta publicación alcanza los cuatro millones, cifra que la ubica entre los principales medios de comunicación alternativos cuya voz trasciende fronteras y disímiles lenguas. 

Ante la singularidad de Rebelión de ser un medio que no cobra por sus servicios ni paga a los periodistas por los trabajos que les publica, Antonio Cuesta, sostiene que, precisamente por ser esta publicación un medio alternativo, se le es negado cualquier ayuda en su país. La información no pude tener un precio ni ser una mercancía como en los grandes medios de comunicación y propaganda, sino que para el bien social tenemos que establecer un puente con muchísimos colaboradores que manden diariamente sus inquietudes y trabajos”. 

Al referirse al discurso contra el terrorismo que actualmente lleva a cabo los EE.UU., Pascual Serrano expresó que el mismo está siendo un instrumento para que este gobierno lleve a cabo todas sus acciones guerreristas. “El mecanismo es crear el término terrorismo para luego arremeter contra todo lo que no es amigo, todo lo que responde a un modelo social contestatario, lo que hace apología de los conflictos sociales, todo lo que recoge las demandas ciudadanas o lo que enfrenta el poder establecido. A partir de allí, y sin decir nada del terrorismo se suceden todos los mecanismos de represión, de apoyar grupos terroristas en Colombia, en Perú, tener relaciones con grupos terroristas islámicos”.  

Según Juan Madrid, la palabra imperialismo no aparece en la televisión ni en la prensa española. “La guerra de Iraq es un fenómeno de unos locos y unos lacayos.” Por tal razón considera que uno de los méritos que tiene la Jornada es el no ser un panfleto y el estar recuperando “la verdad de las palabras, la dimensión exacta de las palabras y su valor que ha sido desmitificado a partir de los últimos quince años, pues existe una literatura en la que la realidad no aparece, un periodismo en el que no se sabe lo que se está hablando, que es completamente abstracto y absolutamente mentiroso, porque cuando no se dice toda la verdad se está mintiendo.” 

Sobre los acontecimientos ocurridos del 11 al 14 de marzo y los engaños del gobierno al culpar la organización vasca ETA y esconder que verdaderamente los responsables del acto terrorista fueron grupos islámicos, el escritor español comentó que es una manifestación que demuestra que “no todo está perdido”. Hay amplias capas populares que realmente quieren otro sistema más digno, más humano y menos embustero que los manipuladores. Y se puso de manifiesto en ese momento cuando aproximadamente un 35% de la población no votó en las elecciones.” 

“La manipulación fue tan dolorosa, tan estúpida que era un insulto a nuestra imaginación y a nuestra inteligencia. Nos tratan como niños, pero a veces los niños saben responder. No podemos olvidar que el pueblo español no viene de la nada, viene de una lucha feroz contra el fascismo y que no se puede doblegar tan fácil. Tengo la impresión de que el pueblo español es un tigre que está dormido en medio de este consumo, pero es posible que se despierte”, comentó Juan Madrid.

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