|
El escritor español
Juan Madrid, quien ha ejercido el periodismo durante
muchos años e imparte Historia Contemporánea en la
Universidad de Salamanca, después de casi treinta años
de su primera visita a nuestro país afirma sentir “un triple honor” de
encontrarse nuevamente en la Cuba que conociera desde
los orígenes de su Revolución en 1959.
“El primer viaje que
hice ―además de otros clandestinos― fue a
Cuba en 1976, después que me autorizaran
pasaporte, por primera vez,
luego de la muerte de Franco.”
“Para mí la
Revolución cubana es como una vieja y querida novia, una
vieja y querida esposa con la cual he bailado
estrechamente e intercambiado sudores, pero que quizás
le han salido algunos granos, esté un poquito calva, o
hasta le falte una pierna y cojee, pero yo la sigo
amando. Y esta relación estrecha es lo que me hace decir
que es un honor cada vez que vengo a Cuba y comparto
con los compañeros la tragedia, la cultura, los logros,
esos barrancos de depresión que me dan cuando contemplo
algunas cosas y otros cismas de alegría que me provocan
también otras cosas. Es una especie de vaivén lo que a
mí me pasa.”
El segundo motivo de
honor para el periodista Juan Madrid es compartir con
colegas de Rebelión que a su juicio realizan un
trabajo muy bueno sin ayuda, sin publicidad, y que son
vilipendiados, vigilados, acechados.”
Después de publicar a
partir de 1980 y hasta la fecha, más de cuarenta libros
de diversos géneros como ensayos, cuentos y novelas,
traducidos a unos dieciocho idiomas, el escritor español
se siente agradecido de que la editorial cubana Arte y
Literatura “haya fijado su mirada” en él y en su novela
Brigada Central, que por estos días será
presentada en la Feria Internacional del Libro de La
Habana.
La génesis de esta
novela se remonta a los años en que Juan Madrid
desempeñaba su labor como periodista en la revista
española Cambio 16. Ya antes había
laborado en gran cantidad de medios de comunicación de
su país como la revista Índice, los diarios El País
y El Mundo, entre otros, incluyendo la
televisión, en una época que según Madrid, “sí se hacía
periodismo en España, pues ahora se hace marketing,
publicidad y otras cosas menos periodismo. “El único
medio en el que creo me falta por trabajar es en el ABC
y eso nunca ocurrirá, por lo que no me queda otro
remedio que dedicarme profesionalmente a la literatura”.
Estando en la revista
Cambio 16, a Madrid se le prohibió trabajar
en el departamento de información nacional por su
ideología y es traslada a la sesión Sucesos,
encargada de los crímenes, donde escribió reportajes con
una estructura similar a la del cuento, muy distante de
la que se enseñaba en las academias de Periodismo, que
se vendían con éxito y se leían en distintas partes del
mundo como EE.UU., Europa, Argentina, entre otras.
Su conocimiento
acerca de la policía española que tenía desde mucho
antes, pues había estado en la cárcel en su juventud, y
el contacto durante su trabajo en la sección Sucesos de
la revista Cambio 16, le permitió sumergirse en
el submundo donde habitan las voces desconocidas y
marginadas, que constituyen, según Juan Madrid, el 80 %
de la población española. Me enfrenté a terribles
historias de muerte, de soledad, de matar, historias de
ladrones, historias de la gente que no sale nunca en
ninguna novela ni en ningún espacio, lo cual me permitió
un mayor conocimiento de la realidad”, expresó el
escritor español.
“Me di cuenta que
había sido un regalo, un caramelo. A partir de este
momento me percaté de que las palabras tienen dueño, y
el dueño de las palabras es también el dueño del
caballo, de la hacienda y de la pistola. Me di cuenta de
que la realidad no eran nada concisa, sino que estaba
oscurecida deliberadamente por los dueños de la calle.”
Estas enseñanzas de
la vida le indujeron a escribir una literatura clara,
concisa transparente, sin oscurecer la realidad, una
prosa que había prendido durante sus años como
periodista.
Ante el fervor
popular que causaban los textos de Juan Madrid, la
televisión le propuso hacer una teleserie, la cual fue
uno de sus mayores aportes a la televisión española.
“Quizás es el
narrador más importante de literatura policíaca en estos
momentos en España, que ya conocemos por la teleserie
Brigada Central, que se transmitió hace algunos años
en nuestro país. Realmente a la hora que se transmitía
esta programa no se movía nadie por la calle porque
estaba todo el mundo ante la pantalla del televisor”,
expresó Elizabeth Díaz, directora de Arte y Literatura,
editorial que presentará el mencionado volumen hoy lunes
7 de febrero a las 2:30 de la tarde, en la Sala Nicolás
Guillén de la Feria Internacional del Libro en La
Habana.
La serie fue
redactada de forma similar a las series policíacas
norteamericanas. De la misma forma que el negro es
marginado en los EE.UU., Madrid nos presenta a un gitano
que es lo más humillado e insultado, y que es la fobia
racista de los españoles. “El inspector gitano tenía la
contradicción de si pertenecer a ese pueblo gitano
vilipendiado y al mismo tiempo ser un defensor del
orden.”
Brigada Central
tuvo también sus contratiempos, pues la Policía
Socialista Democrática prohibió que se apoyara a la
serie con armas, coches, uniformes, signos policíacos,
lo que significaba la imposibilidad de realizarla.
Ante la censura y la
transformación que sufrieron los veintiún capítulos de
la teleserie por la forma en que era presentada la
policía y las distintas clases y grupos sociales, el
escritor español tomó la decisión de sentarse a
escribirlos nuevamente y a convertirlos en relatos
novelados para que se conocieran cómo eran
originalmente.“Nunca tuvieron problemas con los libros,
pues realmente la literatura tiene menos impacto y
alcance que la televisión”.
“Contrataron policías
para reconstruir los diálogos. Se incluyeron frases muy
rimbombantes como ¡Qué bueno es ser policía!,
¡Es la mejor profesión del mundo!, ¡Hay que ser
honrado!, ¡Hay que atacar al corrupto! Y
entonces intenté demostrar cómo habían sido los textos
realmente, y lo hice en tiempo record. Yo escribo en un
intervalo de tiempo corto debido a la práctica que me
dieron las redacciones de los periódicos, pero tardo
mucho en pensar y soñar un libro.”
El destacado escritor
español informó que actualmente, además de vivir de la
literatura, se dedica a crear argumentos, de los cuales
desconoce su suerte cuando abandonan sus manos. La mala
experiencia que tuvo con su serie Brigada Especial
y la censura a la que fue sometida, son razones
suficientes para que Madrid abandonara la escritura de
guiones para la televisión.
“Aún cuando esté en
la máxima pobreza, antes prefiero atacar un banco que
escribir guiones para la televisión, pues la censura es
bestial e increíble. Nada de pobres, no meterse con el
Papa ni con la Casa Real, nada de conflictos sociales.”
Además del encuentro
con Juan Madrid y de una especie de presentación
extraoficial de su libro Brigada Central, los
periodistas españoles Pascual Serrano y Antonio Cuesta,
de Rebelión conversaron sobre uno de los medios
alternativos más conocidos en el mundo y el cual, según
palabras de Pascual, se ha convertido en todo un frente
social alternativo por la gran demanda del público y los
muchos textos que envían por iniciativa propia
periodistas que “escriben y ejercen como personas de
izquierda”.
Ambos periodistas
agradecieron el hecho de estar en la decimocuarta
edición de la Feria Internacional del Libro de La
Habana, en la que solo ayer asistieron más de 53 000
visitantes y “donde la cultura es lo primordial y el
dinero ocupa un papel secundario, totalmente distinto a
lo que ocurre en nuestro país donde vivimos en una
sociedad consumista dominada por el dinero”.
También manifestaron
su satisfacción al comprobar el nivel de aceptación que
tiene Rebelión en Cuba. “Es muy gratificante,
pues es un trabajo muy duro en nuestro país donde para
los gobiernos ni las empresas les somos simpáticos”.
Pascual aseguró que
cada día surgen medios de comunicación, pero no existe
ese trabajo de hacer inteligibles los contenidos de cada
país para el resto del mundo que se materializa en la
experiencia de Rebelión, es decir, “poder
explicarles a un mexicano y a un holandés lo que pasa en
Venezuela, y a un cubano y a un venezolano lo que pasa
en España.”
Al mes, en páginas
leídas esta publicación alcanza los cuatro millones,
cifra que la ubica entre los principales medios de
comunicación alternativos cuya voz trasciende fronteras
y disímiles lenguas.
Ante la singularidad
de Rebelión de ser un medio que no cobra por sus
servicios ni paga a los periodistas por los trabajos que
les publica, Antonio Cuesta, sostiene que, precisamente
por ser esta publicación un medio alternativo, se le es
negado cualquier ayuda en su país. La información no
pude tener un precio ni ser una mercancía como en los
grandes medios de comunicación y propaganda, sino que
para el bien social tenemos que establecer un puente con
muchísimos colaboradores que manden diariamente sus
inquietudes y trabajos”.
Al referirse al
discurso contra el terrorismo que actualmente lleva a
cabo los EE.UU., Pascual Serrano expresó que el mismo
está siendo un instrumento para que este gobierno lleve
a cabo todas sus acciones guerreristas. “El mecanismo es
crear el término terrorismo para luego arremeter contra
todo lo que no es amigo, todo lo que responde a un
modelo social contestatario, lo que hace apología de los
conflictos sociales, todo lo que recoge las demandas
ciudadanas o lo que enfrenta el poder establecido. A
partir de allí, y sin decir nada del terrorismo se
suceden todos los mecanismos de represión, de apoyar
grupos terroristas en Colombia, en Perú, tener
relaciones con grupos terroristas islámicos”.
Según Juan Madrid, la
palabra imperialismo no aparece en la televisión ni en
la prensa española. “La guerra de Iraq es un fenómeno de
unos locos y unos lacayos.” Por tal razón considera que
uno de los méritos que tiene la Jornada es el no ser un
panfleto y el estar recuperando “la verdad de las
palabras, la dimensión exacta de las palabras y su valor
que ha sido desmitificado a partir de los últimos quince
años, pues existe una literatura en la que la realidad
no aparece, un periodismo en el que no se sabe lo que se
está hablando, que es completamente abstracto y
absolutamente mentiroso, porque cuando no se dice toda
la verdad se está mintiendo.”
Sobre los
acontecimientos ocurridos del 11 al 14 de marzo y los
engaños del gobierno al culpar la organización vasca ETA
y esconder que verdaderamente los responsables del acto
terrorista fueron grupos islámicos, el escritor español
comentó que es una manifestación que demuestra que “no
todo está perdido”. Hay amplias capas populares que
realmente quieren otro sistema más digno, más humano y
menos embustero que los manipuladores. Y se puso de
manifiesto en ese momento cuando aproximadamente un 35%
de la población no votó en las elecciones.”
“La manipulación fue
tan dolorosa, tan estúpida que era un insulto a nuestra
imaginación y a nuestra inteligencia. Nos tratan como
niños, pero a veces los niños saben responder. No
podemos olvidar que el pueblo español no viene de la
nada, viene de una lucha feroz contra el fascismo y que
no se puede doblegar tan fácil. Tengo la impresión de
que el pueblo español es un tigre que está dormido en
medio de este consumo, pero es posible que se
despierte”, comentó Juan Madrid. |