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No es
que queramos anticiparnos, adelantarnos en el tiempo y
conmemorar un aniversario más del poeta nicaragüense
Ernesto Cardenal, cuando el motivo del festejo son sus
ocho décadas de vida. Pero en el agasajo que preparó la
XIV Feria Internacional del Libro de La Habana, el
escritor compartió de su anecdotario la manía de sus
coterráneos de sumarse un año a la edad; de ahí que
Cardenal ande ahora ya sus 81 años.
El
regalo fue una obra plástica de la pintora cubana Alicia
Leal
entregado
por el ministro de Cultura Abel Prieto.
Oculto
en el auditorio pletórico estaba el abrazo de todos los
que admiran su obra y su entrega revolucionaria.
Es un raro devoto, pues se ha convertido en dos
ocasiones: la primera fue Dios, la segunda fue la
Revolución después de visitar a Cuba; como dice en su
poema “Canto Nacional” dedicado al Frente Sandinista de
Liberación Nacional: “comunismo o reino de Dios en la
tierra, que es lo mismo”.
Su
entrañable amigo, el poeta Cintio Vitier, acompañado de
la dulce Fina García Marruz, evocó el momento del primer
encuentro, cuando Cintio supo que estaba conociendo a un
nuevo amigo. Fue en el año 1961 en tierra mexicana, el
sino azaroso juntó en fraterna unión a los poetas.
Frases de elogio a su militancia al arte y a la
Revolución, que es decir el amor
―como
diría Cardenal: “la revolución es sobre todo una
cuestión de amor”
―,
fueron las de Cintio Vitier. Pero el poeta humilde no
ama el halago, prefiere la hermandad directa de la
lucha.
Escultor, sacerdote, místico, revolucionario, Cardenal
anda sus ochenta o sus ochenta y un años. Cardenal anda
montado en la palabra poesía, y escribiendo sus memorias
que según
él no
es otra cosa que recordar lo olvidado.
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