Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

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En la línea sur
Edel Morales La Habana
Fotos: Alejandro Ramírez


En la línea sur, frontera tierra adentro, vuela el colibrí. / Aletea en el límite, un día de septiembre, mientras se pone el sol. / Detenido en el aire, al borde de la cerca, aletea. / Donde lo real invade su jardín. La calle el patio. Aletea el colibrí. / Una tarde de diciembre. Se mueve al oeste. Aletea y reconoce. / Pico al norte, duro al norte, pico afinado y duro. Aletea. / Va marcando sus días, va enseñando su magia, va mostrándose fuerte. / Hacia la tardenoche de febrero que llega para abrirse. / Hacia el invierno en su borde profundo y después la primavera. / Humanidad en vuelo. / Hacia el momento de hacerse muchos, de ser mejores. Aletea el colibrí. / Humanidad que cubre la calle, que encuentra un país, que vuelve al jardín. / Y canta.

Ha volado el colibrí, en este patio, de enero a julio. Y de julio a enero mostró su vuelo natural, su nido de huracanes, su paz igual y culta. Hemos visto en su aleteo la voz fecundante de Martí, la mano dulce de María Mercedes, el rostro persistente de Federico. Hemos sembrado una flor y otro sueño para que amanezca una mañana el jardín florecido. Para que vuele el colibrí su vuelo de esperanza. Y haya sido por fin bendecida está obra que hace humanidad, esta labor de tantos desde áreas diferentes. Andaluces y cubanos, con mérito mayor.

Mérito de quien sostuvo viva la memoria. De quien imaginó una casa abierta para todos. De quien acarreó recursos necesarios. De quien allanó el camino a la cooperación. De quien repensó los espacios y adecuó sus funciones y nos devolvió una esquina iluminada. De quien puso sus manos en la arena y el cemento y el agua. De quien cortó y clavó. De quien instaló modernos sistemas tecnológicos. De quien restauró muebles y recobró el esplendor antiguo de mármoles y abanicos. De quien llevó libros a estantes y vitrinas. De quien ordena y promueve la vitalidad de sus servicios y de sus actos públicos. Mérito repartido, mérito fusionado, mérito social, por eso mérito mayor.

El Centro Cultural Dulce María Loynaz que se inaugura hoy en esta mítica casa, contiene en si dos instituciones de distinta naturaleza: la Academia Cubana de la Lengua y el Centro Nacional de Promoción Literaria. Desde ambas se trabajará para su proyección pública. Será un espacio compartido, un lugar para estar y hacer desde sitios diversos aunque no distantes, abierto a la colaboración institucional y a las aportaciones individuales de lo mejor del movimiento intelectual. Cumplirá la función evidente de ser recinto para la memoria de Dulce María Loynaz y lo que ella significa para la lengua y las letras cubanas e hispanas, pero será también un ámbito de homenaje a otros grandes poetas, narradores, pensadores… Y un lugar vivísimo, que sea referencia de vida cultural y lata con el ritmo de la creación contemporánea. Convocará premios, organizará eventos, cursos y conferencias, promoverá lecturas, facilitará presentaciones de libros, permitirá la interrelación de la literatura con otras artes, prestará servicios de biblioteca y consultas en medios digitales. Será por ello, casa amena y útil para escritores, investigadores, críticos, periodistas, profesores, editores, diseñadores, promotores, libreros y lectores de esta comunidad de El Vedado, de la Ciudad de La Habana, de otras regiones de Cuba, y de nuestras tierras iberoamericanas. Plaza de diálogo y encuentro de las emociones y saberes de todo el que pueda aportar y aprender del otro, sin que se exija por ello renunciar a los propios valores. Un sitio con vocación de entrega y servicio. De solidaridad con todos y para el bien de todos.

En ese espíritu se construyó este Centro, con ese ánimo trabajaron obreros y directivos, especialistas directamente vinculados al proyecto y colaboradores de las distintas esferas necesarias para que se concretase en resultado. En Cuba y en Andalucía. A todos y a cada uno agradecemos sus aportes. Por todos y por cada uno estamos obligados a hacer lo mejor que seamos capaces de hacer.  Y eso haremos, mientras vuele el colibrí.

Muchas gracias

Palabras de inauguración del Centro Cultural Dulce María Loynaz
 

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