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En la Sala Fernando Ortiz apenas había espacio para el
público que asistió en la tarde del viernes 4 en la XIV
edición de la Feria Internacional del Libro, a la
presentación de cuatro esenciales contribuciones
bibliográficas a la Historia de Cuba: Perfiles de la
nación, compilado por María del Pilar Díaz Castañón;
Varela, el precursor. Un estudio de época, de
Jorge Ibarra; De la isla estratégica al protectorado
y la neocolonia, de Oscar Pino Santos y Las
empresas de Cuba 1958, de Guillermo Jiménez.
Julio César Guanche, director del Grupo Editorial Nuevo
Milenio, en su intervención sobre Perfiles de la
nación, destacó que es el resultado de un colectivo
de ocho autores a partir del cual se reinicia la serie
“Pensar en Cuba”. Se trata, dijo, de un abordaje
transdisciplinario de los temas históricos, desde el
punto de vista filosófico, sociológico e histórico y
también una escritura y enfoque novedosos, que no
transita por caminos ya trillados: “Y que hace de la
historia no solo una materia de investigación, sino
también una fuente de nuevos discursos sobre el
presente”, subrayó.
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A continuación Ricardo Quiza presentó a Jorge Ibarra
“como uno de nuestros historiadores emblemáticos que no
ha perdido su lozanía intelectual. Más que una
biografía —puntualizó el especialista—, Varela, el
precursor constituye una interesante lectura acerca
del independentismo, de su viabilidad en el contexto de
una Cuba azucarera y esclavista y de su relación con el
conjunto de alternativas planteadas para la época”.
El propio Ibarra hizo una amplia e interesante
disertación sobre su investigación y mencionó cómo la
nación comienza con la ideología de Varela, así como
también en ese sentido deben especificarse las
diferencias entre reformismo e independentismo, no
obstante sus momentos de coincidencia. Y aprovechó su
charla para incitar a la edición de publicaciones que
aborden la crítica historiográfica, tan escasa en estos
momentos.
Fue precisamente Jorge Ibarra quien, a su vez, presentó
el libro De la isla estratégica al protectorado y la
neocolonia como una obra brillante y que da un
vuelco definitivo a los estudios de historia
republicana. A partir de esta contribución de Pino
Santos, que constituye un programa de investigación en
sí mismo, puntualizó, habrá que empezar a discutir
nuevamente sobre estos conceptos.
El
autor logra en este ensayo —especificó Ibarra— una vez
más su característico estilo ameno y aquella su
capacidad para comunicar problemáticas socioeconómicas
y, en ocasiones, exhaustivos análisis, de forma clara y
asequible al público lector más amplio, habilidad que
desarrolló en sus años como joven reportero primero en
el periódico Hoy, y luego en las revistas
Bohemia y Carteles.
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Finalmente Oscar Zanetti discursó sobre el voluminoso
libro de Guillermo Jiménez Las empresas de Cuba 1958,
que calificó de una rareza bibliográfica, privilegio
para los historiadores económicos y de testimonio de un
mundo perdido sobre la economía y sociedad del período
republicano que se remonta a los antecedentes en el
siglo XVI.
Jiménez aclaró que solo es este el primero de cuatro
tomos en los que se halla trabajando y anunció que habrá
otros tres, uno sobre los propietarios, el tercero un
ensayo sobre la burguesía y el cuarto un análisis sobre
el capitalismo cubano.
No obstante la extensión del acto dada la cantidad de
obras sobre las que se discursó, el público se mantuvo
hasta el final, fue una presentación variada y a la vez
intensa, y entre los asistentes se hallaba en primera
fila Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la
Asamblea Nacional de Poder Popular, entre otras
personalidades. |