Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

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JAIME SARUSKY, PREMIO NACIONAL DE LITERATURA 2004
Literatura y periodismo:
escudos de una existencia
Tania Cordero La Habana
Fotos: Diego


Ya me había advertido, nervioso pero con su fino y criollo sentido del humor, que su discurso de agradecimiento por el Premio Nacional de Literatura 2004 sería “un striptease espiritual”. No me habría imaginado, sin embargo, cuán sensible sería Jaime Sarusky a tanto agasajo. Lloró casi todo el tiempo, durante el elogio que pronunció su amigo Reynaldo González, presidente del jurado, y después, interrumpiendo sus propias confesiones.
 

El notable novelista y acucioso periodista reservó para esta velada memorable la revelación de detalles de su niñez, de su temprana orfandad, su pasión juvenil por las letras, sus estudios en Francia con Roland Barthes y Pierre Francastel y la influencia que ejercieron en su vocación de agudo investigador que culminó en títulos como Los fantasmas de Omaja o La aventura de los suecos en Cuba.
 


Los tiempos de la intransigencia acudieron a su recuento. “Hubiera preferido no recordar el lenguaje de la intolerancia, la virulencia de los propósitos de dos profesores universitarios que también ejercían como críticos, sectarios ambos, ella y él, que  por razones totalmente ajenas al arte o a la literatura se habían propuesto  desacreditar al autor porque este estaba bien lejos de aceptar sus puntos de vista, más propios del dogmatismo y   la represión en tiempos de Stalin, que del diálogo y el espíritu abierto que  presidía desde sus inicios   a la Revolución cubana. Y que se confirma en estos tiempos por la relación de transparencia y madurez que se ha establecido entre el Ministerio de Cultura y los escritores y artistas”.
 



Para un hombre que ha tenido la literatura y el periodismo como escudo de toda su existencia, según declaró, y no como profesión u oficio, este Premio es aplauso a una entrega continua, a una creación pulida. Sarusky agradece la vinculación entre las letras y su mundo afectivo de hombre no solo creador de ficciones y realidades, sino de quien además un gustoso y profundo consumidor de cultura.

“Al llegar a este punto, quisiera creer que este reconocimiento, más que  la culminación de una obra o de una vida, es un gran estímulo para proseguir el trabajo con una aspectación  muy favorable para este capricorniano, como diría la astróloga, Petronila Ferro, y tener la alegría de manifestarle mi profunda gratitud a aquellos que pusieron mi nombre entre los nominados a este Premio, al Jurado que hubo de elegirlo por unanimidad,  y a todos los amigos y amigas, presentes y ausentes,  cuyas muestras  solidarias, de simpatía y amistad, han conmovido al autor al punto de hacerle creer  que  su corazón flaquearía, cuando en realidad, ciertamente,  ha sabido resistir, incluso una tarde tan significativa como esta, que nunca podrá olvidar”.
 


A la entrega del máximo galardón literario por la obra de toda la vida asistieron el Ministro de Cultura Abel Prieto, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y destacados escritores merecedores del Premio en años anteriores.                                                                

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