Año III
La Habana
Semana 6 - 12
FEBRERO
de 2005

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Palabras de agradecimiento en la entrega del
Premio Alejo Carpentier de cuento
Leales a esta Isla hermosa

Adelaida Fernández de Juan La Habana
Fotos: Alejandro Ramírez


Queridos miembros de la presidencia:

Queridas todas y queridos todos:

Se me ha encomendado la difícil, hermosa tarea de hablar en nombre de los premiados en esta tarde, y acepto el reto con la timidez de quien no esta segura de merecer tal honor.

Como es momento de agradecimientos, empiezo por la gratitud de Zaida, de Reinaldo y mía hacia los Jurados correspondientes, quienes al escoger nuestros libros, nos llenan de regocijo y cargan con el peso de los que no tuvieron igual suerte. Nosotros, que nos hemos visto en situación similar, conocemos de estos avatares. A los que nos seleccionaron, muchas gracias. Todas las personas que nos honran hoy con su presencia están vinculadas a nosotros tres por lazos familiares, de amistad, de camaradería. A todas ellas, por el apoyo, por la paciencia, por la solidaridad y por el amor, gracias.

No me es posible hablar del nombre que lleva el Premio que hemos recibido, sin remontarme a muchos años atrás.

Alejo forma parte de mi familia más íntima desde tiempos que, de tan remotos, se confunden con los primeros recuerdos que tengo de la luz, de una sonrisa, de la vida toda. Fue un escritor excepcional, coma sabemos, un consagrado absoluto que sorteo amenazas, persecuciones y supo evadir las envidias de los mediocres, que nunca faltan, con la gallardía y la elegancia de un príncipe al servicio de todos.

Era, al mismo tiempo, un ser humano excepcional.

Alejo (y me resisto a llamarle Carpentier) dedicó también su descomunal talento a regalarnos bondades, abrazos, carcajadas y su orgullo de ser cubano.

Quiero pensar que le causaría placer el hecho de que un reconocimiento con su nombre nos haya sido otorgado. Si él pudiera preguntarnos cómo seremos en lo adelante, no dudaríamos en contestarle:

En honor a tu clara y apasionada memoria (con permiso del poeta), no tenemos otra opción que homenajearte siendo, como tu querías, leales trabajadores de esta Isla hermosa con su ardiente sol.

Muchas gracias.
 

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