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“La vida de un escritor “por encargo”, de
esos que son capaces de escribir hoy una novela de
vaqueros; mañana, una de aventuras; pasado, una
pornográfica, y siempre con un seudónimo distinto.
“Esta es la
novela del hombre virtual”, dijo el escritor y
crítico cubano Francisco López Sacha―, en la
presentación de Gutiérrez
a secas, del
autor argentino Vicente Battista, realizada este
miércoles en la Feria del Libro de La Habana.
“Es la novela de un
escritor virtual, porque es la vida de un hombre
virtual”, aseguró López Sacha, quien la considera como
“la trampa literaria del siglo”.
“Para nada tiene que
ver la con la ciencia ficción, aunque el argumento sea
bastante inusual: la vida de un escritor “por encargo”,
de esos que son capaces de escribir hoy una novela de
vaqueros; mañana, una de aventuras; pasado, una
pornográfica y siempre con seudónimo distinto.”
“Si da un par de
pasos al costado lo ve. Es el hombre que está junto a la
mujer de tapado azul…”. Con esta línea y media comienza
Gutiérrez a secas, para mantener al lector en
total estado de vigilia, a lo largo de sus 136 páginas,
y nos hace asistir a la vida de un hombre misterioso,
que vive una vida nada secreta― desde que se levanta
hasta que se acuesta―, y que deja para el lector la
posibilidad de crear sus propios misterios.
La novela viene
precedida de varios reconocimientos en España y en
Argentina, al igual que otras obras anteriores como
Sucesos Argentinos o Los Muertos, un cuento
ganador de un Premio Casas de las Américas.
A la presentación
asistió el autor quien confesó que Gutiérrez a secas
fue una obra que le propuso un desafío: “porque en
Argentina, donde gustan de poner etiquetas, me
consideran un autor policial, que no es cierto, y
confieso que no tengo nada en contra”.
“Entonces me dije: `voy a escribir algo que no pueda ser sindicado como
policial, y lo primero que se me ocurrió fue escribir
una novela donde el lector participara junto al autor y
ahí empezaran las claves, porque, aunque ambos tienen la
misma visión, si uno de los dos se corría dos metros,
cambiaba la perspectiva”.
Para Battista fue
totalmente a propósito haber asumido en la obra la
posición de narrador omnisciente y a la vez “agnóstico”,
porque le daba libertad para ofrecer diversas salidas a
los conflictos.
Para este porteño nacido en Buenos Aires en 1940, que
ejerce el periodismo y ha incursionado en el teatro ―Dos
almas que en el mundo―, es una suerte que su libro
se conozca ahora en Cuba: “editado por la Editorial Arte
y Literatura, y a cargo de Isabel Fernández López, por
su paciente y cuidadoso trabajo, su exigencia y sus
consejos”.
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