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“Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el
entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar
todo lo grande”, una frase de José Martí que pudiera
reflejar las intenciones de los tres autores, cuyas
obras la editorial Letras Cubanas presentó, como parte
de su Colección Ensayo, en la XIV Feria Internacional
del Libro de La Habana.
En la sala Alejo
Carpentier se reunieron Nelson Herrera Isla, autor
de Ojo con el Arte, Sergio Chaple con su obra
Oficio de revelar y Mirta Yáñez, con su
propuesta El Matadero. Un modelo para desarmar.
Los tres libros se
caracterizan por una investigación profunda, y cada uno
cuenta con el valor de un lenguaje cuidadoso y sencillo.
Ojo con el Arte, de Herrera Isla, es un conjunto
de ensayos y artículos sobre el arte contemporáneo
cubano y latinoamericano. Reflexiona sobre eventos
internacionales de diferentes manifestaciones
artísticas, la plástica, la fotografía, el diseño, y
algo que ha sido una preocupación de Herrera durante
muchos años: la arquitectura. No se limita a un solo
tema. Aunque al entrar en análisis más profundos, se
observa un denominador común en todos los artículos, que
es la apreciación de la cultura visual en el marco de
los contextos en los cuales se realiza. Es importante
para la interpretación de una obra ver en qué momento,
en qué medio y bajo qué circunstancias se produjo.
Ingrid González,
editora de Oficio de revelar, apunta que este es
el primero de dos volúmenes que conforman un estudio de
la estructura en las obras de Alejo Carpentier. En este
primer ejemplar, Chaple se remite a las cinco primeras
novelas del Premio Cervantes cubano, Écue Yamba O,
Los pasos perdidos, El reino de este mundo,
El acoso y El siglo de las luces. Los
planos compositivos y las categorías narratológicas
―narrador, espacio, tiempo y personajes― presentes en la
obra de Carpentier son los índices fundamentales en los
que hurga Sergio Chaple al hacer su análisis, basado en
el método de análisis del Estructuralismo checo.
Chaple es escritor e
investigador literario. Ha obtenido premios de cuento en
los concursos Rubén Martínez Villena, de la Escuela de
Letras y de Arte en 1964, en el Concurso Nacional
Interuniversidades en 1965 y en el Luis Felipe Rodríguez
de la UNEAC en 1974.
Por su parte, Mirta
Yáñez, ganadora del Premio de la Crítica por El
diablo son las cosas, en 1989, presentó El
Matadero. Un modelo para desarmar, que propone un
método de análisis textual aplicable a las lecturas de
otras obras.
Pablo Ramos, premio
Casa de las Américas 2004 por su libro de cuentos
Cuando lo peor haya pasado, opinó que un ensayo
sobre El Matadero, del argentino Esteban
Echevarría, es siempre digno de atención, y si la autora
es Mirta Yáñez, una intelectual cubana de tanto
reconocimiento, mucho más.
Letras Cubanas
también presenta, en esta XIV edición de la Feria del
Libro, los Premios Alejo Carpentier 2004 y 2005, entre
los que se hallan Los riesgos del equilibrista de
Mayerín Bello y Contra el olvido (para una nueva
lectura sobre la vida de Dulce María Loynaz) de
Zaida Capote. Los desnudos
de Dios, de Amir Valle, Llueve sobre La Habana,
de Julio Travieso y El polvo y el oro y
Charada, del Premio Nacional de Literatura Lisandro
Otero, son otros títulos de esta editorial.
La
ensayística cubana ha tomado fuerza en los últimos años.
Los jóvenes incursionan cada vez más en el ensayo
académico. Otros autores, prefieren formas más abiertas,
sueltas y libres para expresarse sobre temas muy
concretos de importancia para las letras y demás aristas
sociales. |