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Hay textos
teatrales que desde su aparición concitan la
admiración de la mayoría, el desconcierto de algunos
y el rechazo de unos pocos; el hecho es que nadie
queda insensible ante las sugerencias de sus
propuestas donde priman la trasgresión de lo
establecido, lo que de algún modo nos obliga a la
revalorización de nuestros criterios éticos y
estéticos sobre el teatro y la existencia misma.
Maria Antonia de Eugenio Hernández Espinosa, Premio
Nacional de Teatro 2005, es uno de ellos. Los
lectores –espectadores que tal vez se complacían con
la visión maniqueísta del bufo o con las eficientes
criaditas o vecinas negras que aparecían, casi
siempre al margen, en las tramas de las buenas obras
que se representaban en nuestras escenas- quedaron
sorprendidos, cuando no alarmados, ya no ante la las
excelentes creaciones de la Jaba o la mulata Camila,
sino ante la irrupción de la Tragedia de esta negra
republicana que venía a mostrarse en escena en toda
su desolación y rebeldía.
No encuentro otras
dos palabras para mi gusto, que mejor aludan a la
percepción de esta conmovedora historia. Nunca he podido
releer o presenciar una puesta de esta obra, sin que al
final con un regusto a raíz y pólvora no hayan aflorado
en mí esos dos estados. Hay tanto de ellos, de uno, en
este texto descarnado y poético que nuestras fibras más
sensibles se conmueven ante parlamentos como los
siguientes: Hemos aprendido a decir cosas,
desaforadamente. Como si estuviéramos al borde de la
muerte…Algunas cosas no se pueden cambiar aunque
queramos…No me basta esta vida, no la quiero. Necesito
otro mundo. ¿Dónde está?...A María Antonia sabré
cumplirla hasta el final…Yo no soy tuya: No soy de
nadie: El tiempo se detuvo para hacerme soñar y lo hice
contigo…! María Antonia tiene sed, sed de hombre
¡Tráiganme un jarro lleno de hombres!¨
Estas y otras
diversas pasiones podrían ser las Razones que animaron a
Inés María Martiatu Terry a compilar este hermoso y ya
imprescindible libro para los amantes del teatro,
publicado por la Editorial Letras Cubanas, Una pasión
compartida: María Antonia, donde la Dra
Graziella Pogolotti, Antón Arrufat, Lázara Menéndez,
Rufo Caballero, Amado del Pino, Waldo González, Alberto
Curbelo, Georgina Herrrera y la propia Martiatu vienen
con hondura y sagacidad crítica a iluminar zonas de esta
obra dramática repleta de sensualidad, violencia y amor;
con la que su autor logró alcanzar desde su estreno un
sitio singular, el más alto nivel, en la expresión de la
Cultura Popular, en nuestro país.
Gracias.
Presentación de la obra Una pasión compartida: Maria
Antonia de Inés María Martiatu.
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