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La presentación
en Cuba de la novela El lado frío de la almohada,
de la española Belén Gopegui, fue la motivación
especial para el habitual “Encuentro con…”
que cada tarde se desarrolla en la sala Nicolás
Guillén, en medio de las jornadas de la
Feria del Libro de La Habana.
Con la presencia de
la autora y numeroso público, el encuentro contó con la
exégesis del narrador y crítico Eduardo Heras León,
quien dijo que la novela se “inscribe precisamente en
esa zona intermedia tan buscada y tan poco encontrada en
la literatura de ficción contemporánea y parece
responder a la pregunta ¿Es posible escribir un thriller,
una novela de espionaje, que a la vez sea una novela de
amor, una novela política o una novela de tesis?”.
La novela ha desatado
desde el mismo día de su aparición ―en España,
fundamentalmente― una avalancha de críticas ácidas y
opiniones encontradas en los medios intelectuales, tanto
los de la Derecha como los de la Izquierda ―esta última
enredada con los hilos de la Derecha y también en los
propios―, sobre todo por la posición de la autora,
identificada con la Revolución cubana.
Aunque comparte la
idea de que una novela no cambia las cosas, sí cree que
El lado… ha contribuido con algo, aunque sea muy
pequeñito, al cambio de mentalidad de muchos españoles
en relación con Cuba.
“Cuando se publicó la
obra, Cuba era un tema tabú en España, y ahora ya no lo
es. Así que eso ayuda también.”
La propia autora
reconoció a su vez que al comenzar la escritura, la
asumió como un Caballo de Troya, pues “sabía que con
esta novela, colocaba delante de la `ciudad enemiga´, un
regalo muy literario, con muchas metáforas; pero al
abrirlo, ya saben…”.
“Estoy siempre tan
acostumbrada ―dijo Gopegui― a estar a la defensiva,
discutiendo, camuflada con el caballo, que al estar esta
tarde ante ustedes, sin necesitar de ese caballo, me
siento como desnuda”, dijo sonriente la joven escritora.
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El lado frío de la
almohada
narra una operación de la Seguridad cubana contra la
CIA, y se va desplegando, con una notable economía de
recursos, donde ―en opinión de Heras León― “se esconde
más de lo que se dice, donde el manejo impecable de la
técnica del dato escondido en hipérbaton, se despliega y
va iluminando, a ráfagas, las motivaciones de cada
personaje involucrado. El lenguaje con el que la autora
desarrolla la historia es de una eficacia sorprendente:
seco, sin estridencia, sin meandros descriptivos, donde
se siente muy a lo lejos la presencia de los maestros
del género ―Raymond Chandler o Dassiell Hammett―, pero
con un estilo directo y libre nos acerca a la conciencia
de los personajes. El lado frío de la almohada es
una novela de amor y lo es a su modo, o también del
desamor o la cobardía ―o recordado a Ortega y Gasset―,
de la imposibilidad del hombre de salir de sus
circunstancias”.
El lado frío de la
almohada,
ahora por la Editorial Arte y Literatura ―con una
factura fabril no tan perfecta y un diseño discreto―
lleva un epílogo de la autora, específico para esta
edición cubana, según dijo Gopegui, “que obligará,
además, a algún exigente hispanista a venir a buscarla a
La Habana”.
Se
incluyen también varios artículos periodísticos sobre la
novela y entrevistas concedida por la autora. |