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LA UNIÓN EUROPEA, CÓMPLICE DE LA AGRESIÓN ESTADOUNIDENSE
CONTRA CUBA
Salim
Lamrani
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Rebelión
El
poder económico de la Unión Europea (UE) no puede
compararse sino a su debilidad diplomática. Mucho tiempo
sometida a los desideratas de los EE.UU., incapaz de
preconizar una política exterior independiente de los
intereses de Washington, la Unión Europea aceptó
contribuir a la estrategia agresiva de la belicosa
Administración Bush contra Cuba. Al basar su
argumentación sobre la tendenciosa cuestión de los
“derechos humanos”, flaca en sustancia si uno se
digna a otorgar la menor atención a los cimientos
factuales, Bruselas acaba de renovar las medidas
coercitivas e intervencionistas tomadas en junio del
2003 contra el gobierno de La Habana.1
Después del arresto
de 75 “disidentes” cubanos, estipendiados por
Washington, en marzo del 2003, la UE decidió seguir los
pasos de la política violenta de los EE.UU. Luego de
reducir sus contactos con las autoridades de la Isla,
los diferentes países europeos decidieron invitar a “los
miembros de la oposición pacífica y a los representantes
de la sociedad civil” a las celebraciones de las
fiestas nacionales en sus embajadas en La Habana.2
Así, en el momento en
que Washington acaba de adoptar medidas políticas y
económicas destinadas a derrocar al gobierno cubano, y
que afectan gravemente a la población cubana, los 25
países miembros basan sus relaciones con el Archipiélago
del Caribe sobre la coacción.3 Dicha estrategia, poco
sensata diplomáticamente hablando, ignora una
característica fundamental del funcionamiento político
cubano desde 1959. Jamás las autoridades de La Habana
han aceptado requerimiento alguno impuesto por la fuerza
o la presión. En vez de escoger el diálogo y la
negociación, la posición de la UE, torpe y burda, impone
una relación de fuerza que se halla condenada al
fracaso. En realidad, solo refleja más expresamente su
incapacidad de adoptar una postura soberana, libre de la
influencia estadounidense.
La tercera Cumbre
entre América Latina, el Caribe y la Unión Europea del
27 de mayo del 2004, que tuvo lugar en Guadalajara en
México y que reunió 58 países, esclareció las carencias
de las naciones europeas en términos de independencia
decisional. Durante la Declaración Final, la Unión
Europea se negó durante mucho tiempo a incluir el
siguiente párrafo que condena los casos de tortura y los
crímenes cometidos en Iraq, presentado por los países
latinoamericanos:
“Condenamos
enérgicamente todas las formas de abuso, torturas y
otros tratos crueles, inhumanos y degradantes contra
prisioneros de guerra y todo tipo de detenidos, así como
contra cualquier personal dondequiera que se cometan, y
quien quiera que lo ejecute. Nos declaramos consternados
por las formas recientemente documentadas de tales
actos, que son totalmente inaceptables y merecen nuestra
condena más enérgica. Tales prácticas están y deberán
permanecer prohibidas en todo momento y en todo lugar.
En este contexto, hacemos un llamado a los gobiernos
concernidos para que apliquen plenamente las sanciones
previstas por la ley a todos los responsables y hagan
respetar la prohibición de la tortura y otros tratos
crueles, inhumanos o degradantes, de conformidad con la
Convención de Naciones Unidas contra la tortura y los
convenios de Ginebra. Tales prácticas constituyen una
grave violación a estos instrumentos internacionales”.4
Finalmente, después
de un agitado debate y frente a la persistencia de las
naciones latinoamericanas, la Unión Europea aceptó
denunciar contra su voluntad los casos de “malos
tratos” de prisioneros en Iraq. Pese a su
robustez económica, Europa no dispone del coraje
político necesario para poder soñar un día con
desempeñar el papel de contrapeso frente a la potencia
hegemónica estadounidense.
La Unión Europea se
negó también a agregar el siguiente párrafo relativo a
Cuba en la Declaración Final, adoptado por el conjunto
de los gobiernos de América Latina y del Caribe
presentes:
“Reiteramos nuestro
enérgico rechazo a la aplicación unilateral y
extraterritorial de leyes y medidas contrarias al
derecho internacional, la libertad de mercado, la
navegación y el comercio mundial. Estamos de acuerdo en
que estas medidas representan una seria amenaza al
multilateralismo. Expresamos nuestra profunda
preocupación por las medidas adicionales que refuerzan y
amplían el alcance de tales políticas y legislaciones,
como la ley Helms-Burton, y por ello exhortamos al
gobierno de los EE.UU. de América a que ponga fin a su
aplicación. Rechazamos la utilización de medidas
coercitivas unilaterales por parte de cualquier Estado,
ya que ponen en riesgo la soberanía de los Estados, y
violan los principios y propósitos de las Naciones
Unidas”.5
El Sr. Dermot Brangan,
portavoz del ministerio de los Asuntos Exteriores de
Irlanda, que ejerce actualmente la presidencia de la
Unión Europea, explicó que el rechazo a la inclusión de
dicho pasaje por el hecho de que “Cuba intentó endurecer
el lenguaje [de la declaración] con más críticas a
EE.UU.” y “esto era demasiado para la Unión Europea”
apuntó.6
Así, Irlanda solo
confirma las palabras del presidente cubano, el Sr.
Fidel Castro, quien, en una carta abierta al pueblo
mejicano, había explicado que no participaría en la
Cumbre de Guadalajara pues “la complicidad de la
Unión Europea con los crímenes y las agresiones de los
EE.UU. contra Cuba” era inaceptable. Había
calificado el encuentro internacional de “conferencia
carente de todo tipo de contenido, de carácter puramente
ceremonial, durante la cual la Unión Europea no se
compromete absolutamente en nada”. Los resultados
de la Cumbre no hicieron más que confirmar las
preocupaciones de las autoridades cubanas. El actual
recrudecimiento de las sanciones económicas contra Cuba,
que se halla sin precedentes desde hace casi una década,
fue cabalmente ignorado por los representantes de la
potencia europea.7
El nuevo castigo
económico impuesto a Cuba no tiene otro objetivo que
rendir el pueblo cubano por el hambre. De ahora en
adelante, los cubanos de los EE.UU. no podrán mandar
ayuda financiera más que a los miembros directos de su
familia (abuelos, padres, hermanos y hermanas, hijos y
esposos únicamente), si estos no son miembros del
Partido Comunista Cubano (PCC). Además, solo podrán
visitar Cuba una vez cada tres años, para una visita
limitada a 14 días. La suma cotidiana que podrá gastarse
pasa de 164 dólares a 50 dólares. Los equipajes no
deberán superar los 20 kilos, y no será posible comprar
un excedente de peso. A eso se añade un financiamiento
de la subversión interna a la altura de 36 millones
dólares con la meta de destruir la Revolución cubana. Un
avión militar, de tipo C-130 Commando Solo, es afectado
permanentemente a la transmisión de programas de
subversión que ya existen de Radio y TV Martí, y se
encuentra al límite del espacio aéreo cubano. La nueva
política intenta también perjudicar la vital industria
turística lanzando una campaña internacional de
desinformación, dotada de un presupuesto de 5 millones
de dólares, destinada a disuadir a los potenciales
turistas de visitar el Archipiélago del Caribe.8
Estas disposiciones
afectan igualmente a los ciudadanos de los EE.UU.
quienes se vuelven víctimas de medidas extremadamente
punitivas. Recientemente
―el 9 de junio
del 2004―
el Sr. Richard
Connors, un abogado de Chicago, fue condenado a tres
años de reclusión criminal por haber “efectuado comercio
con el enemigo”. ¿Su crimen? Había comprado puros
en Cuba y había vendido unas cajas a particulares. Otros
dos residentes de Cayo Hueso en Florida fueron
arrestados por “atentar contra la seguridad
nacional de los Estados Unidos”. Habían, en
realidad, simplemente organizado regatas entre las
costas floridianas y Cuba. Para justificar la severidad
de la sentencia, el fiscal federal del Estado, el Sr.
Marcos Jiménez, se contentó de afirmar que esas “leyes
de seguridad nacional, como la que aplicamos hoy,
existen para proteger al pueblo de los EE.UU.”.
La irracionalidad de estos dos asuntos solo tienen
equivalente en la obsesión de la actual administración
Bush
―íntimamente
vinculada con la extrema derecha cubana de Florida―
hacia Cuba.9
Durante el mismo mes,
las autoridades estadounidenses enjuiciaron y condenaron
también a tres religiosos metodistas
―quienes
habían visitado Cuba en 1999, en el marco de un viaje
confesional y humanitario―
a pagar cada
uno una multa de 25 000 dólares. Los cargos retenidos
contra ellos fueron de haber atentado contra la
seguridad nacional del país.10
El presidente Bush
decidió, en un cálculo electoralista dudoso, tomar de
rehén a la población cubana de la Isla y a la comunidad
cubanoamericana. Con el fin de ganarse los favores de
los poderosos miembros de la ultraderecha cubana de
Florida, un Estado clave en el recorrido hacia la
presidencia, el pensionario de la Casa Blanca no vaciló
en instalar las sobremencionadas medidas draconianas
contra las familias.11
En efecto, la
reacción de la comunidad cubana de Florida fue única en
su género. Mientras que este Estado es controlado y
amordazado por la derecha neofascista cubana, los
habitantes que tienen familia en Cuba condenaron
contundentemente las nuevas restricciones en vigor. Una
impresionante manifestación ocurrió en la Calle Ocho,
una de las principales arterias de la ciudad de Miami.
“Esto no tiene parangón en la historia de ningún
país del mundo: ¿Cómo usted me va poner limitaciones
sobre quiénes son mis familiares y quiénes no lo son?”
declaró un ciudadano estadounidense de origen cubano.
“Esa gente siente un odio visceral hacia el pueblo
cubano” agregó “y eso va a ser
catastrófico para Bush, y en noviembre lo va a ver
porque la Florida, la pierde”.12
“Yo era republicano.
Hoy, soy demócrata”
proclamó el Sr. Carlos Chediak de Florida, quien había
votado a favor del Sr. Bush en el 2000. “Tengo 75
años. ¿Acaso tengo que esperar tres años para visitar a
mi nieto en Cuba? Perdió [el Sr. Bush] millares de votos
aquí” subrayó. La Sra. Gloria Menéndez votará también a
favor del Sr. John Kerry en noviembre del 2004, pues el
actual presidente “viola [sus] derechos a visitar a [su]
familia”.13
La ferocidad de las
sanciones generó un inmenso sentimiento de incomprensión
acerca de los emigrados cubanos. Este terrorismo
económico pone en peligro gravemente la vida de los
habitantes de la Isla. “Es inhumano”
señaló la Sra. Miriam Verdura, una ciudadana de la
Florida. “la prioridad de Bush debería ser,
primero y ante todo, no separar a las familias pues
sufrimos enormemente” añadió. Según la Sra.
Tessie Aral, vicepresidente de la compañía aérea ABC
Charters, quien fue testigo de la desesperanza de
numerosos residentes cubanos que deseaban viajar a Cuba,
“es muy importante que la gente vote contra Bush
a causa de esta política”.14
El Sr. Carlos F.
Lazo, un militar en servicio en Iraq, quien anhelaba
visitar a sus dos hijos en Cuba, fue bloqueado en Miami
sin posibilidades de contravenir a la nueva regla. “Solo
quería ver a mis dos hijos un día. Quién sabe lo que
ocurrirá durante los próximos ocho meses en Iraq. No
votaré por Bush este año” notificó.15
Frente a la amplitud
de las protestas, hasta la poderosa Fundación Nacional
Cubano Americana (FNCA), el lobby cubano más importante
de los EE.UU. que financia generosamente las campañas
del Sr. Bush, tuvo que manifestar públicamente, mediante
su director ejecutivo, el Sr. Joe García, su oposición a
las recientes coacciones. “Detrás de este enorme
paquete [de medidas], hay algo que no es ni racional ni
pragmático” confesó.16 En efecto, cerca del 77%
de los cubanos de Flordia tienen familia en la Isla,
mientras que 125 000 ciudadanos estadounidenses visitan
Cuba cada año.17
El New York Times
condenó con virulencia las sanciones contra la población
cubana en un editorial fechado el 27 de junio del 2004.
“Es ultrajante que el pueblo de una nación
comunista pueda ver a su familia solo una vez cada tres
años. Pero además, los artículos y las sumas de dinero
que puede recibir desde el exterior serán también
limitados, así como los encuentros con los visitantes de
los programas de intercambio cultural y académico. Lo
que es más ultrajante, no obstante, es que el gobierno
que ordena estas severas medidas es la administración
Bush, y no el régimen comunista de La Habana... Esta
política cruel, que acusa cínicamente a las familias se
volverá, tarde o temprano, contra sus autores”.18
El Consejo Nacional
de las Iglesias de los EE.UU. (NCC) lanzó un llamado al
secretario de Estado, el Sr. Colin Powell, conjurándolo
que reconsidere las medidas despiadadas aplicadas contra
Cuba. El reverendo Robert W. Edgard pidió que se pusiera
término “a las políticas fallidas desde hace más de
cuarenta años” y que se hiciera “todo lo posible
para aumentar el diálogo” con las autoridades de
La Habana.19
Varios miembros del
Congreso se elevaron contra estas nuevas medidas a las
que consideran ilegales. En efecto, desde el 2001, solo
el Congreso se encuentra habilitado a modificar la
política relativa a los viajes hacia Cuba. Pero la
administración Bush, quien nunca ha otorgado una gran
importancia a la legalidad constitucional, sobrepasó
estos obstáculos, haciendo muestra de un flagrante
desdén hacia la legislación estadounidense. El
representante demócrata, el Sr. William Delahunt, líder
del Grupo de Trabajo sobre Cuba del Congreso, calificó
las restricciones de “crueles e imorales”.
“Causan dolor y angustia a las familias, no solo en Cuba
sino también en EE.UU.”.20 la Sra. Teresa Heinz Kerry,
esposa del candidato presidencial demócrata, brindó
también su apoyo a los cubanos de Florida, al condenar
las medidas represivas.21
Lejos de prestar
atención a los diversos requerimientos de la comunidad
cubana, el Departamento de Estado incluso anuló, sin
proporcionar información alguna, dos vuelos previstos el
29 de junio del 2004, en vísperas de la entrada en vigor
de las recientes sanciones. Esa acción arbitraria desató
la ira general entre varias centenas de viajeros en el
Aeropuerto Internacional de Miami. “Queremos ir a
Cuba” gritaban los pasajeros. El Sr. Fidel
Martínez Castillo, cuya tía se halla gravemente enferma
de cáncer, esperaba poder visitarla una última vez, en
vano. “Mi tía nos mandó un mensaje y nos dijo que la
única cosa que deseaba era ver a mi hijo antes de morir”
declaró en sollozos.22
Solo el componente
extremista de la comunidad cubana aplaudió las
disposiciones limitativas. El Sr. Lincoln Díaz Balart,
miembro republicano del Congreso y nieto de un ministro
del antiguo dictador cubano Fulgencio Batista, superó
los demás al lanzar un llamado público en una radio de
Miami incitando a los oyentes a que asesinaran al Sr.
Fidel Castro.23 Se felicitó de los nuevos medios
adoptados, subrayando que habían “estimulado la
fuerza de nuestro apoyo para con el presidente”
Bush.24
Allende la
continuidad de un proceso histórico de agresión contra
la soberanía del pueblo cubano, la apuesta electoral
explica la imposición de esos métodos agresivos. Las
condiciones de investidura del presidente Bush en el
2000 dieron lugar al más rocambolesco fraude de la
historia de los EE.UU. La complicidad de la elite
política y el increíble comportamiento del Senado
plantean serias reservas sobre el sistema electoral
estadounidense.25
Pero las
negociaciones depravadas que desembocaron en un “golpe
de Estado judicial” podrían repetirse en Florida.
Estado cuyo gobernador no es más que el Sr. Jeb Bush, el
hermano del actual Presidente. En efecto, el Sr. Ed Kast,
jefe del Departamento de las Elecciones (Division of
Elections) de Florida, dimitió súbitamente a finales del
mes de junio del 2004, después de las presiones
ejercidas por el Sr. Jeb Bush, el cual quería suprimir
ilegalmente a cerca de 47 000 ex presos de las listas
electorales. Lo que podría parecer impensable en
cualquier otro país democrático no lo es en Florida. Por
ejemplo, el gobernador, hermano de un candidato a la
presidencia, dirige el funcionamiento de las asambleas
electorales y la aplicación de las reglas, con todos los
conflictos de intereses que ello supone. De ahí la
voluntad de eliminar a potenciales electores
demócratas.26
Mientras que algunos
Estados como Maine y Vermont autorizan a los detenidos a
votar en prisión, la Florida intenta privar a antiguos
condenados de su derecho al voto. Además, otro hecho
inconcebible, los ciudadanos no tienen acceso a las
listas electorales, que son secretas desde el 2001,
luego de la legislación adoptada por el Sr. Jeb Bush
después del escándalo del 2000. Es la razón por la cual
decenas de millares de personas, en su mayoría de color,
vieron prohibido, de modo ilegítimo, el acceso a la
oficina de voto durante las últimas elecciones
presidenciales. Convendrá vigilar con atención el
desarrollo del proceso electoral en Florida el próximo 2
de noviembre, eventualmente con la presencia de
observadores internacionales, a fin de que lo
inverosímil no se reproduzca.27
La actual
administración Bush constituye un desastre tan político
como moral. Las agresiones ilegales contra Afganistán e
Iraq no hicieron más que ilustrar el desprecio de la
primera potencia mundial hacia el derecho internacional.
El unilateralismo fanático y arrogante de la presidencia
Bush se ha convertido en la norma que rige los asuntos
del mundo, mientras que América Latina es tratada como
un vulgar patio trasero, como lo muestra la política
dogmática para con Cuba. La fuerza de las armas y la
violencia indiscriminada han remplazado la diplomacia y
la razón, hasta tal punto que varias altas
personalidades políticas jubiladas se pronunciaron
abiertamente contra la reelección del actual inquilino
de la Casa Blanca. En una Declaración Común, 27 altos
funcionarios republicanos y demócratas, quienes crearon
el grupo “Diplomáticos y Comandantes Militares
por el Cambio”, condenaron el clan Bush “cegado
por la ideología y una indiferencia insensible a la
realidad del mundo”.28
La Sra. Phyllis
Oakley, antigua secretaria de Estado y portavoz del
Grupo de los 27, llamó a los electores estadounidenses a
que pusieran término a la vida presidencial del Sr. Bush
durante las próximas elecciones. “Sentimos la
necesidad de un gran cambio en la dirección de nuestra
política exterior” subrayó. Negando estar
vinculado al Sr. John Kerry, el Sr. Bill Harrop, ex
embajador en Israel, y el Sr. Merrill McPeak, ex jefe
del Estado Mayor de la Fuerza Aérea y republicano
deploraron la estrategia belicosa de la actual casta
Bush. “Nuestra diplomacia fue tan torpe como era posible”
anunció este último. En cuanto al Sr. Charles Freeman,
ex embajador en Arabia Saudita, denunció los “insultos
contra nuestros aliados y la indiferencia hacia nuestros
socios en la región” del Medio Oriente. Condenó también
los abusos legislativos, tales como el USA Patriot
Act y USA Patriot Act II, que perjudican los
derechos humanos y las libertades cívicas, en nombre de
la lucha contra el terrorismo.29
Estas tomas de
posiciones son excepcionales por parte de antiguos
diplomáticos y militares quienes, en general, evitan
pronunciarse sobre una temática política, sobre todo a
algunos meses del plazo presidencial. Solo enfatizan la
peligrosidad de la fratría Bush para la estabilidad del
mundo. Los lazos entre la familia Bush y el componente
extremista del exilio cubano, cuyo oscurantismo es
notorio, no augura nada bueno para el pueblo de la Isla.
Sería tiempo de que
la Unión Europea acepte otorgar a la ética el rango que
merece en las relaciones internacionales, y condenar sin
ambigüedad las nuevas agresiones contra la población
cubana. Conviene no sacrificar la dignidad moral y
humana a los imperativos cínicos de la realpolitik. El
pueblo cubano trata de construir su destino frente a la
hostilidad de Washington, y merece otra cosa que una
inmutable irreverencia por parte de los “maestros
del universo”. En caso de intervención militar
estadounidense contra Cuba, será demasiado tarde para
reaccionar.
Notas:
1 El Nuevo Herald, “ La UE renueva las
sanciones a La Habana” , 15 de junio del 2004.
www.miami.com/mld/elnuevo/news/
world/cuba/8923094.htm (sitio consultado
el 17 de junio del 2004).
2 El Nuevo Herald, “Europa
mantendrá la presión diplomática”, 11 de junio del 2004.
www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/8893158.htm
(sitio consultado el 13 de junio del 2004).
3 Salim Lamrani, “Recrudecimiento de la
agresión estadounidense contra Cuba”, Rebelión, 8
de junio del 2004.
www.rebelion.org/cuba/040608lamrani.htm
(sitio consultado el 10 de junio del 2004).
4 Gouvernement révolutionnaire de Cuba,
“Declaración del Gobierno Revolucionario de Cuba”,
Granma, 28 de mayo del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/mayo/vie28/declaracion.html
(sitio consultado el 30 de mayo del 2004).
5 Ibid.
6 Elisa Santafe, “Cuba más aislada tras
la Cumbre de Guadalajara”, El Nuevo Herald, 30 de
mayo del 2004.
www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/8795459.htm
(sitio consultado el 1 de junio del 2004).
7 Le Monde, “A la veille du sommet
de Guadalajara, Fidel Castro conspue l’Union européenne”,
27 de mayo del 2004.
8 Colin L. Powell, Commission for
Assistance to a Free Cuba, (Washington : United
States Department of State, mayo del 2004).
www.state.gov/documents/organization/32334.pdf
(sitio consultado el 7 de mayo del 2004).
9 Gerardo Reyes, “Mano dura con los
violadores del embargo a Cuba”, El Nuevo Herald,
11 de junio del 2004.
www.miami.com/mld/elnuevo/8893833.htm
(sitio consultado el 12 de junio del 2004).
10 Frank Martin, “Bush castiga a
religiosos por venir a Cuba”·, Granma, 17 de
junio del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/junio/juev17/26castiga.html
(sitio consultado el 18 de junio del 2004).
11 Madeline Baró Diaz, “Limit on Visits
Divides Cuban Exiles”, The Sun-Sentinel, 22 de
junio del 2004.
www.sun-sentinel.com/news/local/cuba/sfl-pdcubatrip22jun22,0,1555945.story?coll=sfla-news-cuba
(sitio consultado el 23 de junio del 2004).
12 Jean-Guy Allard, “¡Por primera vez,
los extremistas perdieron las calles de Miami”,
Granma, 24 de junio del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/junio/juev24/27miami.html
(sitio consultado el 25 de junio del 2004).
13 Wes Alison, “Bush Cuba Policy Stirs
Backlash in South Florida”, St. Petersburg Times,
22 de mayo del 2004: 1.A.
14 Abby Goodnough & Terry Aguayo, “Limits
on Trips to Cuba Cause Split in Florida”, The New
York Times, 23 de junio del 2004.
www.nytimes.com/2004/06/24/national/24CUBA.final.htlm?8bl
(sitio consultado el 25 de junio del 2004).
15 Peter Slevin, “New Cuba Travel Limits
May Sway Voters”, The Washington Post, 2 de julio
del 2004: A06.
16 Leslie Clark, “Polemizan en torno a
medidas sobre Cuba”, El Nuevo Herald, 31 de mayo
del 2004.
www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/8801191.htm
(sitio consultado el 1 de junio del 2004).
17 Wes Alison,
op. cit.
18 The New York Times,
“Election-Year Cuba Policy”, 27 de junio del 2004:
editorial.
19 Granma, “Piden religiosos en
EE. UU. Reconsiderar medidas contra Cuba”, 25 de junio
del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/junio/vier25/religioso.html
(sitio consultado el 26 de junio del 2004).
20 Gabriel Molina, “Bush se está aislando
en Miami”, Granma, 28 de junio del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/junio/lun28/27bush.html
(sitio consultado el 29 de junio del 2004).
21 Granma, “Esposa de Kerry
respalda a cubanos que protestan en Miami por nuevas
restricciones”, 23 de junio del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/junio/mier23/26miami.htlm
(sitio consultado el 24 de junio del 2004).
22 Helena Poleo, “Caos en el aeropuerto
de Miami al cancelarse dos vuelos a Cuba”, El Nuevo
Herald, 30 de junio del 2004.
www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/9042226.htm
(sitio consultado el 1 de julio del 2004).
23 Lonnae O’Neal Parker, “Chorus of
Praises, Counterpoint of Whispers”, The Washington
Post, 27 de junio del 2004 : D01.
24 Rafael Lorente, “Travel Restrictions
Cause Reaction Among S. Florida’s Cuban-American
Community”, The Sun-Sentinel, 29 de junio del
2004.
www.sun-sentinel.com/news/local/cuba/sfl-acubaregsjun29,0,5076489.story?coll=sfla-news-cuba
(sitio consultado el 1 de julio del 2004).
25 El documental de Michael Moore
Fareinheit 9/11, que obtuvo la Palma de Oro en el
Festival de Cannes es indispensable a la comprensión de
los objetivos buscados por la actual administración
estadounidense.
26 Jean-Guy Allard, “¿Se repetirá la
farsa del 2000?”, Granma, 30 de junio del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/junio/mier30/27florida.html
(sitio consultado el 1 de julio del 2004).
27 Ibid.
28 Granma, “Contra la reelección
de Bush ex diplomáticos y altos oficiales retirados”, 17
de junio del 2004.
www.granma.cu/espanol/2004/junio/juev17/contra.html
(sitio consultado el 18 de junio del 2004).
29 Ibid. |