GIRÓN EN GINEBRA

Por estos días se celebra el aniversario 43 de la victoria de Playa Girón. Casualmente la fecha que recuerda la primera gran derrota del imperialismo yanqui en toda su historia, ha coincidido con la votación contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra.

Como en los días de Girón, nuevamente, algunos gobiernos latinoamericanos se han prestado para servirle de cómplices al imperio. Entonces, el gobierno de Guatemala, encabezado por Miguel Ydígoras, más conocido popularmente por Yvíboras, por 500 mil dólares que le entregó la CIA, prestó su territorio para que sirviera de base de entrenamiento a los mercenarios de origen cubano.

En Honduras tenía su sede la estación contrarrevolucionaria dirigida por la CIA, radio Swan, y el gobierno de Nicaragua, encabezado por Somoza, ofreció gustoso puerto Cabeza como punto de partida de la expedición mercenaria.

Al igual que ahora, usando como tapadera a las repúblicas bananeras de Centroamérica, EE.UU. intentaba ocultar su total responsabilidad en la agresión contra la Isla.

La historia se repite. Comprados o presionados por los chantajes de la actual administración estadounidense, esas mismas naciones, secundadas por Costa Rica, El Salvador, República Dominicana, Perú, México, Uruguay y Chile se han prestado para apoyar a los mercenarios de turno: un grupito de asalariados de la Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana.

Como la invasión que tuvo lugar en abril del 61, la Resolución contra Cuba que se acaba de aprobar en Ginebra, pretende justificar el bloqueo y las agresiones con que, durante casi medio siglo, Washington ha intentado, e intenta destruir la Revolución cubana.

Una vez más, los errores de los agresores presagian nuevamente la derrota. Más que sancionar a Cuba, los sucios manejos del imperio y el lloriqueo ginebrino de sus secuaces solo han servido para descubrir ante la opinión pública de sus pueblos la bajeza y felonía de sus gobernantes.
 

LA JIRIBILLA. 2004