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PREMIAN AL FASCISMO IMPRESO
El desprestigio de la prensa
norteamericana es algo que trasciende las páginas de la llamada prensa
“seria” de ese país. A la aceptación cómplice por parte de los medios de las
mentiras de la actual administración y los falsificadores del
USA Today
o
The New York Times, se suma ahora la tergiversación de algunas definiciones
relacionadas con el oficio.
Una buena muestra de esto último es el galardón “al mejor diario en español
del 2003” que acaba de otorgarle la Asociación Nacional de Publicaciones
Hispanas de EE.UU. a El Nuevo Herald. De acuerdo con su director, Humberto
Castelló, el periódico de Miami recibió la distinción porque “sirve como
ejemplo de periodismo profesional, dinámico y comprometido con la
hispanidad''.
El autoelogio es ya en sí mismo otra prueba del “profesionalismo” de una
publicación cuya línea editorial se basa en la manipulación. Desde su
nacimiento hace 26 años, el “plural” diario ha servido de vocero ideológico
de lo más reaccionario de la mafia contrarrevolucionaria de Miami, y en su
obsesión anticubana ha llegado hasta despedir a columnistas que han
mantenido una posición moderada respecto a la Isla.
Durante todo ese tiempo, su mediocre prosa periodística ha servido para
justificar la criminal Ley de Ajuste Cubano, defender a secuestradores de
niños, mercenarios, terroristas prófugos de la justicia y alentar matanzas
de personas inocentes en algún oscuro lugar del mundo.
Esta misma semana, por ejemplo, en su “diversa y plural” página de opinión
—la cual parece escrita por un único shadow writer oculto tras una docena de
seudónimos— colocó, en el mismo saco del mal inventado por Bush, a
terroristas y pacifistas, lo que sin duda, puede considerarse, desde el
punto de vista teórico, como una importante contribución al fascismo de
moda.
Con este premio, la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas, una
organización conformada por 200 publicaciones, algunas de ellas de
calidad incuestionable, corre la misma suerte del grupo PRISA. A tono con su
nueva posición derechista y en su afán por insertarse en la industria del
entretenimiento latinoamericana, el grupo español premió el pasado año con
el Ortega y Gasset a El Herald por su meritoria “labor informativa y
pluralismo noticioso”.
Como suele ocurrir en estos casos, mientras el libelo muestra orgulloso sus
inmerecidos blasones, quienes se los otorgaron corren, sin embargo, el
riesgo de cargar con el mérito de la desvergüenza. |