MENTIROSOS SIN FRONTERAS 

Hace unos días la revista digital alternativa Rebelión publicó un artículo firmado por José Daniel Fierro en el que se denunciaba el olvido cometido por la organización Reporteros sin Fronteras a la hora de incluir a EE.UU. en su reporte anual sobre la situación mundial de los periodistas y los medios de comunicación.

Al parecer, para enmendar el consuetudinario desprestigio de la organización que dirige el francés Robert Menard, la misma acaba de hacer público un informe en donde se asegura que durante la guerra de Iraq fue la negligencia de las tropas norteamericanas la que causó la muerte del cámara español José Couso, aunque, según aclara el documento, no se trató de un asesinato intencional.

De acuerdo con la investigación de RPS, el accidente del 3 de abril de 2003, y en el que también perdió la vida el reportero ucraniano Taras Protsyuk, ocurrió debido a que los soldados de la III división de infantería que dispararon contra el Hotel Palestina no sabían, porque sus jefes nunca se lo comunicaron, que el mismo fungía como centro de prensa. 

Lo anterior le fue confirmado a RSF, nada más y nada menos, que por el capitán, Philip Wolford, quien dio la orden de fuego, y por el sargento, Shawn Gibson, quien realizó los disparos mortales contra lo que creyeron que era una ametralladora de la artillería iraquí. «Por estas razones, concluye el informe, los dos soldados directamente involucrados en el incidente no son los mayores responsables de la muerte de los periodistas». 

En fin, que según Reporteros sin Fronteras nadie es culpable del asesinato a cañonazos de Couso y Protsyuk y la criminal acción no fue más que un error comprensible dentro del caos de la batalla que pudo haberse evitado.

Para estos mentirosos sin límite, el gobierno estadounidense solo es responsable de «afirmar que sus tropas recibieron disparos desde el hotel, dio sustento a una versión contradictoria y falsa de los hechos, una mentira oficial». 

¿Quedará —tras esta prueba de «imparcialidad»— alguna duda de para quién trabaja Robert Menard?

LA JIRIBILLA. 2004