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NUESTROS PUEBLOS SE HAN ABRAZADO SIEMPRE
«La
colaboración entre nuestros dos países funciona
basada en el respeto. Cuba ofrece lo que necesitamos,
Cuba no impone, Cuba comparte. Cuba propone cuando
aprecia que tenemos carencias y brinda su ayuda, pero en
una atmósfera de total respeto». ntrevista con Marie-Andrine
Constant, embajadora de la República de Haití en Cuba.
Deisy
Francis Mexidor|
La Habana
Foto: Roberto Morejón
Su
abuelo vivió durante once años en Cuba, donde trabajó en
plantaciones de caña. Fue uno de los braceros haitianos
que llegó a la Isla durante el auge migratorio de la
primera mitad del siglo XX.
quizás de
ahí le viene ese particular interés y amor por esta Isla
en la que cumple misión diplomática desde el 2001.
Médico de profesión.
Oriunda de Les Cayes, llamada antiguamente Aux Cayes,
una ciudad portuaria del suroeste de Haití; con 37 años
y una profesión en ascenso, Marie-Andrine Constant
sorprende por la sencillez que emana de su personalidad,
con la cual dejó a un lado momentáneamente sus múltiples
ocupaciones y accedió a este diálogo.
Se cumplen 200
años de la independencia de Haití. ¿qué
importancia reviste para usted este hecho visto a través
del prisma del tiempo transcurrido?
Es conocido que la
primera nación independiente en los años posteriores a
la Revolución francesa fue Haití, como resultado de la
sublevación de los esclavos que derrotaron a uno de los
mejores jefes militares y a los más aguerridos ejércitos
de Napoleón Bonaparte.
Antes que en Haití,
tuvieron lugar, en el año 1760, las sublevaciones de los
esclavos en Jamaica, por eso cuando uno lee la historia
de este mundo o se analiza cualquier acontecimiento,
siempre habrá que mencionarlo y en particular a Haití,
el simbolismo de su Revolución, de la independencia
proclamada en 1804.
Es imposible hablar
de la historia de nuestra América sin hacer referencias
a ese hecho, pese a las múltiples manipulaciones e
hipótesis racistas, como que nuestro pueblo no estaba
preparado para la independencia y que hubiese sido mejor
quedarnos como colonia o un estado asociado.
Por supuesto,
rechazamos ese tipo de argumento, solo digo que es mejor
ser dueño de una casita que esclavo en una casona.
Recordar, como ha
manifestado Fidel, es no olvidar dónde están las raíces
de la independencia y de la libertad que defendemos hoy.
Por ejemplo, los
esclavos liberados de Haití contribuyeron a la
independencia de Sudamérica, ellos ayudaron a Bolívar,
le proporcionaron armas; pero, además, le plantearon el
problema de la esclavitud y le solicitaron la
emancipación de los esclavos en Venezuela y en el resto
de América Latina, entre 1812 y 1820.
Han transcurrido 200
años de lucha y de libertad, pero no se trata de algo
que ya se hizo y está acabado, sino que la realidad nos
impone el deber de seguir luchando todos los días por
esa libertad proclamada en 1804, en medio de un
escenario quizás más difícil aún.
Primero de enero
de 1804, primero de enero de 1959. ¿Qué opinión le
merece?
Pienso que son dos
hechos que aunque no lograron los mismos resultados, son
únicos, porque han sido dos pueblos que han decidido por
sus propias vías, uno salir de la esclavitud y de la
colonización, y el otro de una neocolonización y una
neoesclavitud. Y ser dueños de sus propios destinos.
Aprovecho para decir,
además, que la Comisión Nacional por el Bicentenario
creada aquí tiene muchas actividades previstas. Es muy
importante para nosotros porque además de resaltar lo
que representa la Revolución haitiana, vincularlo con la
Revolución cubana, tiene otro objetivo muy particular y
es el que se elevan a un mayor rango los vínculos de
amistad entre las dos naciones.
¿Cómo valora el
impacto de la presencia haitiana en Cuba?
Hay muchos
intelectuales cubanos que han hecho trabajos sobre el
tema. Hay innumerables documentos que demuestran esa
influencia.
En lo cultural es tan fuerte que no se puede hablar de
la cubanía sin referirse a las huellas de Haití aquí,
sin mencionar nuestro aporte en la danza, en la comidas,
en nuestra manera de ser caribeño, que se acentúa con la
familiaridad y alegría que caracteriza a la gente de
Guantánamo y Santiago de Cuba, también en la
religiosidad.
Hay muchos pintores y
escultores cubanos que tienen la influencia de la
historia haitiana en sus obras y de eso no hay que
convencer a nadie porque es palpable.
¿Cómo valora el
estado actual de las relaciones entre Cuba y Haití?
Creo que están en su
mejor momento, después de muchos años de haber sido
interrumpidas. Se hallan en un punto muy positivo por
muchas razones, pero la más importante es porque existe
un respeto mutuo entre los dos gobiernos y porque se
afianza la amistad entre nuestros pueblos.
En ese sentido
también funciona la colaboración entre los dos países,
basada en ese respeto. Cuba ofrece lo que necesitamos,
Cuba no impone, Cuba comparte. Cuba propone cuando
aprecia que tenemos carencias y brinda su ayuda, pero en
una atmósfera de total respeto.
Y considero que es
esencial en toda colaboración, pues da dignidad a la
persona receptora, que se siente valorada en su cultura,
en sus necesidades.
Cuando un cubano va a
Haití es recibido con gran alegría, se produce un hecho
similar al que manifestamos cuando le abrimos las
puertas de casa a un hermano o una hermana.
¿Cuántos estudiantes
haitianos hay en este minuto en Cuba?
Tenemos 744
estudiantes haitianos en Cuba, alrededor de la mitad
están en Santiago, otra parte en Ciudad de La Habana,
Camagüey, Ciego de Ávila, y Guantánamo.
Los resultados que se
obtienen son halagüenos y nos enorgullecen mucho, cada
año los estudiantes nuestros salen entre los mejores en
el campo académico. Hay egresados con Diploma de Oro.
Eso es un motivo de satisfacción.
Desearía enviar algún
mensaje al pueblo cubano.
En estos dos años que
llevo en Cuba hay algo que he aprendido y lo utilizo en
mi práctica diaria: para lograr resultados hay que estar
unidos.
Cuando llegué aquí
fui a visitar a los diferentes Ministros como una
cuestión reglamentaria.
cuando me
presentaba y conversaba con ellos yo oía la misma
dedicación, todo el mundo caminaba en una sola
dirección, unido.
era la
primera vez que yo veía eso, que cualquier dirigente, en
cualquier punto, tuviese la misma entrega al trabajo, la
misma pasión y la misma fidelidad al camino de la
Revolución y para mí eso fue una gran enseñanza.
Pasé mucho tiempo
pensando: ¿por qué nosotros no podemos lograr eso?
no podía
comprenderlo, y aunque el término de la unidad está
reflejado en la bandera haitiana, fue en Cuba donde la
palpé.
Y ese es mi mensaje:
ustedes han logrado la unidad, sin ella no habrían
podido obtener todos los avances que exhiben a lo largo
de estos 45 años. No es que los cubanos sean
superhéroes, que tengan una fuerza sobrenatural que se
lo permitiera, sino que tienen en su base la unidad del
pueblo y los jóvenes, particularmente, no deben perder
esto de vista.
El que ha vivido
antes de la Revolución en Cuba sabe por qué es
importante preservar esa unidad. La unidad es la base
para preservar la nación. En más de 40 años esa unidad
es la que fue haciendo caminos.
Tomado de Juventud
Rebelde.
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