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GÉNESIS DE LA PRIMERA REVOLUCIÓN NEGRA EN AMÉRICA LATINA
 
El primero de enero de 1804 ante una numerosa multitud, Dessalines proclamó la constitución de la República de Haití, que llevó el viejo nombre dado por los indígenas a la región montañosa de la isla. 


Yinett Polanco| La Habana
 

Corre el año 1791 en Haití. La colonia francesa está agitada por los disturbios internos entre los grandes y pequeños blancos, los mulatos y negros libres. Las ansias separatistas despertadas por la independencia de las trece colonias se han visto avivadas por la Revolución francesa, cada grito de «liberté, igualité, fraternité», dado en la metrópoli, han repercutido en Saint Domingue provocando disturbios, incoherencia, anarquía. Los grandes blancos han comenzado a formar organizaciones que, aunque reprimidas, amenazan con romper el dominio colonial sobre la parte francesa de la isla.

Comentando estos temas en la finca de Breda, un miembro del partido realista le sugiere al dueño delante de su cochero, Toussaint Louverture, un plan para sublevar a las plantaciones a favor de su causa. El astuto cochero comprendió el partido que podían sacar los esclavos de esta sublevación y tuvo la habilidad de aprobar el plan y sugerir que bastaría la promesa de tres días de descanso a la semana y la abolición de la pena del látigo para obtener el resultado deseado, aún más, Toussaint agregó que sería justo otorgarles la libertad a aquellos negros que se emplearían en sublevar a los otros, es decir, se ofreció par realizar la tarea.

Louverture ganó por fin la confianza de los agitadores, cuando todo fue convenido, se puso en contacto con los esclavos Boukman, Biassou, Jeannot y Jean François. Toussaint se reservó el derecho de servir de intermediario secreto entre los conjurados y los instigadores del movimiento, los otros devinieron obreros de la conjura.

Es la noche del 14 de agosto de 1971, en un claro del bosque de Bois-Caiman se reunieron doscientos delegados de las diferentes plantaciones y talleres del Norte. En medio de una ceremonia religiosa de Vodú los reunidos prestaron solemne juramento de solidaridad y prometieron liberarse de la dominación blanca. Ante todos aparecía el esclavo Boukman como líder del complot.

Si bien la conspiración estaba convenientemente preparada, las instrucciones de Boukman fueron mal comprendidas y en la noche del 16, un mayoral de Desgrieux intentó incendiar un almacén de bagazo. Perseguido y preso, el esclavo declaró la existencia de una conjura para matar a todos los blancos e incendiar sus propiedades, y denunció a los principales jefes del complot. Aún así, estos lograron escapar y en cuatro días la revuelta alcanzó proporciones formidables, pues no solo estaban en ella los negros esclavos, sino que muchos negros y mulatos libres que habían sido condenados a causa de una revuelta anterior dirigida por Vicent Ogé, se unieron también a los insurgentes.

En noviembre de ese mismo año Boukman murió en una acción de combate. A finales de ese mes se sumó Louverture al movimiento y poco a poco pasó a ocupar el primer lugar en la organización y dirección de la revolución, quien había sido su inspirador desde la sombra. 

Antecedentes de una revolución

Saint Domingue estaba situada en la parte occidental de la posesión hispana de La Española. Había sido colonizada por corsarios y bucaneros franceses que usaron ese pedazo de isla como refugio. Luego de largas contradicciones entre España y Francia por el dominio de ese territorio, la primera acabó cediéndolo en 1697 mediante un tratado de paz conocido como la paz de Ryswick. A partir de ese momento Saint Domingue comenzó a volverse la colonia más próspera del Caribe, pues existía una importantísima trata de esclavos y aparte de los primeros colonizadores comenzaron a llegar de la metrópoli, segundones de familias nobles dispuestos a hacer fortuna. Los blancos también se dividieron, pues a los grandes plantadores y ricos propietarios de esclavos se les conocía como grandes blancos y a los artesanos, obreros, etcétera, pequeños blancos. Transcurrido un tiempo y producto de la mezcla entre los blancos y las negras esclavas, comenzó a aparecer un sector emergente de mulatos o «gente de color» que a pesar de estar sometidos a una rigurosa discriminación racial, lograron enriquecerse y en algunos lugares apoderarse de las mejores tierras.

Al finalizar la guerra de las trece colonias ya las contradicciones entre estos sectores estaban bastante agudizadas. Los negros esclavos habían desarrollado un cimarronaje muy fuerte y los propios cimarrones instaban a los esclavos a huir o a sublevarse, estos esclavos recibían también la propaganda de los mestizos libres que pensaban usarlos para alcanzar sus propósitos. Por último, existen otras dos condicionantes para la agitación importantes en esa época: el desafecto de los colonos por la madre patria y el desarrollo en Europa de una campaña contra la esclavitud.

En 1788 Francia lanzó una convocatoria de nuevos modos de gobierno conocida como los Estados Generales, esta noticia perturbó aún más a la colonia de Saint Domingue, pues grandes y pequeños blancos, libertos negros y mulatos, creyeron llegada, cada uno por su lado, su hora de lograr las reivindicaciones que anhelaban como clase.  

Desarrollo de la Revolución

En 1792 llegaron a la isla tres comisarios delegados de la Revolución francesa para restablecer el orden, su llegada coincidió con el derrocamiento de Luis XVI, lo que hizo volverse a los grandes plantadores definitivamente al partido realista. Para avivar aún más las sublevaciones de los blancos, estos comisarios pusieron en vigor la prohibición de la trata y establecieron la igualdad civil entre blancos, mulatos y negros libres, sustituyendo las asambleas exclusivistas de los grandes blancos por una comisión intermediaria que daba igualdad de representación a los blancos y a las «gentes de color».

Las sublevaciones de los blancos tomaron tal magnitud que los comisarios franceses llamaron en su ayuda a miles de esclavos prometiéndoles la libertad si combatían a su lado. Al tomar el 21 de junio de 1793 la ciudad del Cap los esclavos la saquearon de tal forma que miles de colonos blancos huyeron hacia regiones vecinas y los grandes blancos quedaron prácticamente destruidos como clase.

Producto de las rencillas internacionales con la Francia revolucionaria, España e Inglaterra invadieron la isla cada uno por su lado. Los españoles se pusieron en contacto con los principales jefes negros prometiéndoles libertad y riquezas si pasaba a su servicio, Biassou, Jean Francois, Louverture, Dessalines y Christophe aceptaron la oferta y permitieron la entrada de las fuerzas hispanas.

En una reacción desesperada los comisarios franceses abolieron la esclavitud el 29 de agosto de ese año y Louverture aprovechó la ocasión para romper su colaboración con España seguido de Dessalines y Christophe. Luego en fulminantes victorias derrotó a sus antiguos compañeros y lograron eliminar a España de la contienda. Por sus éxitos militares Louverture fue ascendido a general de brigada.

La lucha siguió entonces contra Inglaterra, pero cuando  Louverture y sus hombres combatían a las fuerzas británicas, un general mulato se apoderó del Cap e impuso su propio gobierno. Louverture atacó la ciudad y rescató al gobernador francés, esta acción le valió el nombramiento de segundo gobernador y el de general de división. Su ascenso continuó después por sus victorias sobre los ingleses llegando a comandante en jefe del ejército francés en Saint Domingue. Tras el regreso de los comisarios a Francia, Louverture asumió el gobierno de la isla y se dedicó a expulsar a las restantes fuerzas inglesas, a reunificar la colonia y a reanimar la arruinada economía.

Sin embargo, la llegada a Napoleón al poder trajo nuevas dificultades para la colonia, en 1802 arribó a sus costas un poderoso cuerpo expedicionario francés dirigido por el general Víctor Enmanuel Leclerc quien iba a tratar de devolver a la isla a su antiguo status. En esta empresa se habían enrolado algunos de los antiguos jefes como Petion, Rigaud, Villate y otros convertidos en enemigos de Toussaint, esto facilitó que gran parte del territorio sur apoyara a los invasores. Sin embargo, los descarnados planes de restauración de Leclerc y las noticias del restablecimiento de la esclavitud en otras colonias francesas, levantó la resistencia de los ejércitos negros.

Convencido de la imposibilidad de derrotar a los negros en el campo de batalla, Leclerc pactó con sus principales jefes, lo que le permitió apresar a Louveture y deportarlo al fuerte de Joux en Francia donde murió.

Las bárbaras represiones desatadas después por el general francés provocaron una sublevación generalizada iniciada a partir de espontáneos levantamientos campesinos. A la lucha se incorporó entonces Petión, convertido en partidario de la expulsión de los franceses y la abolición de la esclavitud. Dessalines y Christophe se incorporaron también a la lucha con las tropas bajo su mando, siendo esta vez Dessalines el líder indiscutido de la contienda. La ofensiva dirigida por este y por Petion acorraló a las tropas francesas y los últimos reductos colonialistas Cap Francois y Mole Saint Nicolas se rindieron como consecuencia de la batalla de Vertieres. El primero de enero de 1804 ante una numerosa multitud, Dessalines proclamó por fin la constitución de la República de Haití, que llevó el viejo nombre dado por los indígenas a la región montañosa de la isla. 

Fuentes:

José Luciano Franco. Historia de la revolución de Haití, La Habana, Instituto de Historia, Academia de Ciencias, 1966

Sergio Guerra Vilaboy. Historia mínima de América, La Habana, Editorial Félix Varela, 2001

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