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HAY QUE PONERLE UN BOZAL A NORIEGA
Max Lesnik
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Miami
Si
Ud. mete a un elefante en una cristalería no puede
esperar otra cosa que un desastre de marca mayor. No
queda plato sano ni copa que no se rompa. En el mundo de
la diplomacia hablar más de la cuenta y sobre todo,
hacer afirmaciones que ofendan la dignidad de un país
con el que se tienen relaciones, es un error que siempre
se paga caro. Eso es lo que acaba de suceder con el
señor Roger Noriega, subsecretario de Estado para
asuntos de América Latina de la administración
Republicana del presidente Bush.
El señor Noriega, como también fue anteriormente el caso
del embajador Otto Reich, la obsesión con Fidel Castro
forma parte de una especie de paranoia, que no hay
relación diplomática entre EE.UU. y un país de este
continente, que no esté determinada directamente con el
tipo de actitud que las naciones del hemisferio tengan
para con Cuba.
Ya no solo es Brasil y Lula o Chávez y Venezuela o
Paraguay y su nuevo gobierno o Bolivia y lo que allí
ocurrió, cuando el presidente Sánchez de Losada tuvo que
abandonar el poder en una ola de protestas populares
ante su conducta entreguista a los intereses del capital
extranjero. Es que si un gobierno de América Latina no
se suma obedientemente a lo que Washington dicta como
política hacia Cuba, ese gobierno cae bajo sospecha y se
le coloca en una especie de lista negra de enemigos de
los EE.UU.
Eso es lo que acaba de ocurrir con la Argentina. El
señor Noriega se ha pasado de rosca al pretender dictar
olímpicamente lo que debe hacer y no hacer el gobierno
del presidente Kirchner en sus relaciones con Cuba. Este
funcionario, hablando ante el Consejo de las Américas en
la capital norteamericana, dijo que «la política de la
Argentina hacia Cuba es motivo de preocupaciones y
decepciones en Washington», pretendiendo así dictar las
relaciones exteriores de esa nación. Noriega expresó su
molestia porque cuando la visita a La Habana del
canciller argentino Rafael Bielsa, este no se reunió con
los grupos disidentes de la Isla patrocinados por el
gobierno del presidente Bush.
Por supuesto, ante una ofensa tan grosera a la dignidad
de la nación argentina no se hizo esperar la repuesta
del propio presidente Kirchner quien respondió diciendo
que «somos un país independiente y con dignidad». Del
Presidente para abajo, y por supuesto hasta el más
humilde de los argentinos se han sentido profundamente
ofendidos por esta pretensión arrogante del
subsecretario Noriega, que en su obsesión enfermiza con
el gobernante cubano, se cree en el derecho imperial de
dictarles pautas a todos los gobiernos de América Latina
exigiéndoles que sigan como corderitos obedientes lo que
Washington considera cómo deben ser las relaciones con
Cuba.
El Presidente de los EE.UU. tiene en su agenda de
trabajo para el próximo 13 de este mes de enero su
participación en la llamada Cumbre de las Américas que
se habrá de celebrar en la ciudad mejicana de Monterrey.
Y allí, por supuesto, estarán el presidente de la
Argentina, Néstor Kichner y el de Venezuela, Hugo
Chávez. El encuentro es importante porque ha sido
precedido por las declaraciones poco diplomáticas del
señor Noriega, que constituyen una ofensa a la dignidad
tanto de Venezuela como de la Argentina. ¿Seguirá el
presidente Bush la política absurda de buscarse más
enemigos de los que tiene en América Latina con
actitudes de arrogancia imperial como la adoptada por su
señor Subsecretario o le pondrá un bozal al señor
Noriega para que no siga metiendo la pata?
Alguien tiene que ponerle freno a esta política de
retórica ofensiva para con las naciones que en su
soberano derecho, tienen relaciones normales con el
gobierno cubano. Si la política exterior de Washington
para América Latina sigue pasando por Miami para
complacer a los extremistas cubanos Republicanos, mal
servicio se le está prestando a la imagen de los EE.UU.
en nuestro continente.
Es cierto que una nueva ola de antiyankismo recorre el
mundo. Pero no es por culpa de Fidel Castro. Es obra de
la arrogancia y la torpeza. Un genuino producto
norteamericano con un sello que dice: made in USA. Si
no, que lo pregunten a los argentinos.
Tomado de Radio Miami.
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