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EN LOS EE.UU.:
Michael Jackson rescata a Bush en cuanto a IraQ
Saul Landau
www.progresosemanal.com
Él dijo
«cumplir la tarea»,
se quejó mi amigo refiriéndose a la
«determinación» de George W.
Bush de mantener una presencia norteamericana en Iraq.
«Eso me indigna»,
dijo.
«Nunca ha tenido un verdadero trabajo en su vida y
no ha definido su puesto. Juró que no se dedicaría a la
construcción de naciones. Si está combatiendo al
terrorismo no terminará esa tarea. ¿O es que algún
escritor de discursos se imagina que clichés como
ese
preparan el terreno para esta pieza de intento de
reelección?»
¿Qué piensas realmente de él?, pregunté.
«Bush es un encarte»,
contestó,
«una figura que
reaparece en sesiones de fotos. Él está parado junto a
la Reina Isabel, jugando a los disfraces en un traje de
vuelo a bordo del portaaviones Abraham Lincoln y
abrazando a una mujer que perdió su casa en el incendio
de California. Sus manipuladores lo han presentado como
el equivalente positivo de Michael Jackson esposado o de
OJ Simpson conduciendo su Bronco en las autopistas de
Los Ángeles. Los manipuladores de la Casa Blanca han
integrado su imagen de los medios – ¿tiene una para la
política? – en el odioso mundo de los chismes. Esto no
tiene nada que ver con la política. Está destinado a
evitar que la gente piense en el mundo y hacer que se
fijen en quién tiene relaciones sexuales con quién».
Como para ilustrar la tesis de mi amigo, el 20 de
noviembre el Noticiero de Radio ABC anunció que tenía
que interrumpir su programación para
«una importante noticia».
El reportero
«en vivo desde el lugar de
los hechos»
hablaba con urgencia acerca de los más mínimos
detalles del aterrizaje
«del avión de reacción Gulfstream Learjet de Michael Jackson»
en el aeropuerto de Santa Bárbara.
«Hay excitación en el
ambiente mientras el avión se acerca al hangar, donde
personal del departamento del sheriff espera la llegada
del famoso cantante pop. Lo arrestarán por una acusación
de abuso sexual de menores...»
Mientras tanto, en Londres, otra celebridad de los
medios, Bush, aceptó – o ignoró – a las más de 150 000
personas que se habían reunido para protestar contra él
y sus políticas. Utilizando su expresión infantil,
parecida a la de un elfo, prestó poca atención a la
desaprobación masiva, de la misma manera que había hecho
previamente en febrero del 2003, comparando a un
«grupo de opinión»
las protestas de millones en todo el mundo contra la
guerra de Iraq.
«La tradición de libertad de
expresión ejercida con entusiasmo está viva aquí en
Londres»,
anunció caballerosamente.
«Eso también lo tenemos en
casa. Ahora lo tienen igualmente en Bagdad».
Evidentemente no había leído un despacho de Reuters
desde Iraq del 11 de noviembre de 2003.
«Soldados norteamericanos
esposaron y amordazaron fuertemente a un iraquí con
cinta adhesiva después de arrestarlo por opinar en
contra de las tropas de ocupación». El despacho cita a un oficial en la Plaza Tahir,
el lugar del arresto, diciendo que
«este hombre ha sido
detenido por expresarse en contra de la coalición».
Los reporteros tenían tareas más inmediatas que la de
revelar la dramática contradicción entre lo que Bush
dijo y los hechos reales. Después de todo, un niño de
doce años había acusado a Michael Jackson. El enigmático
cantante afroamericano de piel blanca como la nieve no
tenía la intención de distraer al público de sus deberes
ciudadanos, o parar de cabeza nociones razonables de
prioridad.
«No te metas en lo que no te
importa», me dijo mi padre
mil veces, lo que quería decir que cuando una persona
tiene relaciones íntimas en la privacidad del dormitorio
– o hasta en la Oficina Oval – el hecho no se
relacionaba con las grandes decisiones de nuestros
tiempos.
Si Jackson violó la ley, que vaya a juicio; pero los
medios actúan como si estuvieran obligados a inyectar
indirectamente al público en la sórdida vida sexual de
las celebridades. Al hacerlo sustituye la excitación
virtual de un suceso noticioso de TV como Jackson o el
magnate de la música Phil Specter siendo esposados, por
el mundo de guerra y paz donde los morones políticos
como Bush dirigen nuestra vida y nuestro futuro.
Decenas de millones de televidentes vieron y luego
«discutieron» el episodio Jackson, mientras CNN hacía
pases a Bush en Londres. En su discurso del 19 de
noviembre en el Palacio Whitehall reconoció
«sesenta años de excusas y
de aceptación de la falta de libertad en el Medio
Oriente»
y propuso
«una estrategia para
promover la libertad».
Antes de que cualquiera pudiera digerir sus vacías
palabras y se diera cuenta de que no había ingerido un solo
sonido serio que tuviera que ver con un cambio real en
la política del Medio Oriente, la imagen de televisión
regresó a Jackson mientras se dirigía a la cárcel. Luego
expertos legales ofrecieron frases sin sentido mientras
en el borde inferior de la pantalla, por escrito, CNN
afirmaba que Bush nuevamente había amenazado a Siria,
Irán y Arafat. Noticias Fox, propiedad de Rupert Murdoch,
incluso transmitió secuencias más largas del escándalo
Jackson. Alexander Cockburn caracterizó muy bien a
Murdoch como el magnate que
«ofrece a los gobiernos que
él ha seleccionado una versión privatizada de un
servicio de propaganda estatal, manipulado sin
escrúpulos y sin importarle la verdad. Su precio adopta
la forma de enormes favores gubernamentales tales como
reducciones de impuestos, disminución de regulaciones,
mercados monopolizados y así sucesivamente». (counterpunch.org,
24 de noviembre de 2003)
Gracias tanto a Fox como a CNN y las otras redes de
comparsa, el público se ha habituado a extrañas
yuxtaposiciones, como los moralistas de TV que condenan
a Jackson por su fetichismo por los niños, mientras la
pantalla es recorrida por palabras que dicen que Bush
elogió al rey marroquí y a algunos jeques petroleros por
dar pequeñísimos y mayormente superficiales pasos hacia
la democracia. ¿Qué relación tiene la propiedad en Nunca
Más de Jackson con que Bush cante las alabanzas de las
virtudes de
«aliados» de EE.UU. como Arabia Saudí y
Egipto? ¿Qué relación tiene el vengativo juramente del
Fiscal del Distrito de Santa Bárbara de que va a atrapar
a Jackson con las trivialidades de Bush, tales como
«trabajar la democracia
siempre lleva un tiempo de desarrollo»?
Si ustedes pueden encontrar una relación entre estas
«noticias», habrán obtenido su pertenencia al Club
Internacional Sherlock Holmes de política exterior. Esa
asociación de elite de personas geniales puede explicar
un galimatías lingüístico como lo siguiente: cuando Bush
dice que él ha lanzado una guerra preventiva contra el
terrorismo y que esto es también
«una guerra por la libertad», realmente quiere decir que no tenía razón
para la guerra (como que Iraq poseía armas de
destrucción masiva que planeaba utilizar agresivamente o
sus vínculos con la pandilla terrorista que cometió los
sucios actos del 11/9).
Jackson impide que el público se fije en la evidente
metida de pata de Bush el 1ro. de
mayo cuando anunció su
«misión cumplida», y en el actual dilema del Presidente
acerca de qué hacer en Iraq mientras aumentan las bajas.
A mediados de noviembre, en la parte inferior de
millones de pantallas de TV de los programas noticiosos,
siempre llenos de llamadas de atención, emergieron
palabras acerca de una encuesta Gallup que descubrió que
la mayoría de los residentes de Iraq se oponen a la
ocupación norteamericana.
Además, Gallup reportó que solo 5% de los iraquíes
creían que EE.UU.
había invadido su país
«para ayudar al pueblo
iraquí». Cuarenta y tres por ciento opinó que el
propósito de la invasión EE.UU.-Reino
Unido era para robar el petróleo de Iraq.
Un memo de la CIA del 10 de noviembre llegaba a la misma
conclusión: la mayoría de los iraquíes nos ven como
ocupantes, no libertadores. La amplia mayoría piensa que
las decisiones del Consejo Iraquí de Gobierno son
«determinadas principalmente
por la coalición (norteamericano-británica)».
Mientras ejecutamos varias operaciones simultáneas para
obtener las noticias de TV, escuchar y mirar como una
mujer que luce como una estrella de cine que se
autodenomina
«conductora» ofrece recuentos susurrantes
de la supuesta vida amorosa de Michael con menores de su
propio sexo, mientras redacta en taquigrafía noticias
del mundo, podemos también dar pequeños sorbos a un highball o, si uno es Rush Limbaugh (antes de su
tratamiento antidrogas) tragarse un Oxycontin – solo
para alcanzar una perspectiva apropiada de las noticias
mundiales que la TV presenta.
Durante el almuerzo, la conversación gira alrededor de Jackson. Alguien relaciona su caso con las acusaciones
de asesinato al probable actor Robert Blake y los nuevos
detalles del asesinato de la esposa de Scott Peterson.
Dos secretarias conversan acerca de la vida amorosa de
Nicole Kidman, Tom Cruise, Kim Bassinger y Alec Baldwin.
Pregunté tontamente a mis colegas acerca de su reacción
al proyecto de ley por $400 mil millones para cambiar
Medicare y los medicamentos por receta. Me miraron
extrañados. No me atreví a introducir el tema de cómo
Bush ha privatizado las propiedades iraquíes y ha
permitido que compañías norteamericanas y de otros
países de la
«coalición» se apoderen de las propiedades
iraquíes. Supuestamente el derecho internacional limita
los beneficios que los poderes ocupantes pueden obtener
de los territorios ocupados. Veremos.
Por el contrario, la gente en el comedor intercambió
detalles acerca del arresto de Jackson en 1993 y los
subsiguientes pagos a un niño de doce años.
«¿Qué clase
de padre permite que su hijo ande con Jackson?»,
preguntó una mujer. Varios movieron su cabeza con
desaprobación.
«Imagínense a padres que
dejan que sus hijos hagan eso para recibir buen dinero», dijo otra.
No me atreví a preguntar si alguno de los presentes
había comprendido que el procónsul norteamericano en
Iraq, L. Paul Bremer III, había
tenido problemas para encontrar a aseguradores
internacionales que cubrieran las propiedades iraquíes
que EE. UU. había
decidido privatizar. Es más, los mandamases de la
ocupación no encuentran la manera de crear un gobierno
con los títeres que nombraron para el consejo gobernante
interino, que no gobierna. Oigan, comparen el interés –
indirecto, por supuesto – en un tema tal como la vida
sexual de las celebridades.
El mes próximo puede que los guerrilleros iraquíes
compitan por los titulares con el baloncestista de los
Lakers de Los Ángeles Kobe Bryant, quien puede que sea
juzgado por violación. El Presidente asistirá a actos
para recaudar fondos para su propia reelección y evitará
los funerales de soldados de EE.UU.
que han soportado la carga del alarde de
«que vengan»
que hizo a los luchadores iraquíes por la resistencia el
Bush que nunca participa él mismo en una pelea. |