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LAS ENSEÑANZAS DEL CHE
Entrevista CON Harry Villegas Tamayo, «Pombo»
Néstor
Kohan
| Argentina
Harry Antonio
Villegas Tamayo, conocido popularmente por su nombre de
guerra «Pombo», ha sido uno de los pocos privilegiados
que tuvo la suerte de acompañar a Ernesto Che Guevara en
los diferentes escenarios de la gesta antimperialista y
revolucionaria que continuó en nuestro tiempo la que San
Martín, Bolívar y Martí encabezaron en el siglo XIX.
Desde muy joven combatió junto a él y a Fidel Castro en
la Sierra Maestra, participando luego de la toma del
poder en la construcción económica de la transición
socialista. Posteriormente fue elegido por Guevara para
la misión internacionalista cubana de ayuda a las tropas
lumumbistas del Congo, y luego para la del cono sur
donde luchó, junto a los bolivianos, en el Ejército de
Liberación Nacional (ELN) en aras de la revolución
continental. Tras el asesinato del Che, comanda el grupo
que logra llegar a Chile superando los cercos de
aniquilamiento tendidos por la CIA. De regreso en su
país, marcha nuevamente al África donde participa de la
lucha que Angola estaba desarrollando contra el régimen
racista de Sudáfrica. Por estos numerosos combates ha
recibido la máxima condecoración de Héroe de la
República de Cuba. Actualmente es miembro del Partido
Comunista Cubano y general de brigada de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias (FAR), Ejército Occidental.
Usted acompañó al Che Guevara desde antes del triunfo
de 1959. ¿Tuvo oportunidad de conocer los debates entre
él y los revolucionarios argentinos que en 1962 estaban
en La Habana, cuando el Che pronunció su célebre
discurso «Mensaje a los argentinos» [25/5/1962]?
Mira, esa etapa de las discusiones con los argentinos no
la domino en sus detalles. Creo que la proyección del
Che para la lucha en la Argentina queda bien en claro
con el apoyo que le diera a Jorge Ricardo Masetti. El
tenía la concepción de que era factible realmente hacer
la revolución en Argentina, independientemente de todas
las diferentes aristas que tenían las fuerzas
revolucionarias. Porque una de las experiencias que el
Che adquirió en Cuba es que sin unidad revolucionaria no
puede haber triunfo ni éxito revolucionario. O sea, que
es necesario agrupar todas las fuerzas, que el
sectarismo no lleva a ningún lugar. Puede haber hecho
todo el debate acerca de la forma y los métodos,
explicar en que él tenía confianza, donde él
fundamentaba su experiencia más reciente, pero no negaba
el empleo de todas las formas de lucha. En todos sus
llamamientos, en todos sus escritos acerca de la
guerrilla como un método revolucionario, él analiza
estas corrientes de un modo versátil. Analiza la
guerrilla pero no se circunscribe únicamente a ella. En
su libro Guerra de guerrillas también llama a la
organización de los aparatos urbanos, de acción y
sabotaje, de información, de propaganda, etcétera. O
sea, que él concibe una lucha integral, por todas las
vías y todos los medios. E incluso la concibe desde el
punto de vista de que si hubiera la posibilidad de crear
un movimiento de apoyo
―en
el contexto de apoyo de las vías diplomáticas, de las
relaciones exteriores―
él también era partidario de eso. Y una prueba de esta
concepción del Che es la presencia en Bolivia de Régis
Debray. El papel que él pensaba que debería jugar Debray
en el movimiento revolucionario del cono sur era
justamente el de servir como un vínculo de las
relaciones exteriores, el organizar un aparato urbano, y
que él constituyera con los intelectuales progresistas
de Europa un grupo de apoyo a todo este movimiento por
la liberación del cono sur y por alcanzar un nivel de
vida superior y más humano que requiere de esfuerzo.
Creo que partió en gran medida del ejemplo de la
Revolución cubana, de cómo allí la unidad fue
determinante, de cómo Fidel magistralmente, a pesar de
que la lucha se desarrolló por diferentes vertientes y
en diferentes lugares, al llegar al poder lo que hizo
fue aglutinar y atraer a todas las fuerzas a un solo
movimiento. Y de ahí que nosotros pasáramos por el
Partido Unido de la Revolución, que no era un partido
hegemónico, sino que era la unión de todas las fuerzas
unidas de manera amplia ya que todo aquel que había
luchado por la Revolución estaba integrado. Ese fue el
primer paso, después la gente fue adquiriendo conciencia
y se fue identificando desde el punto de vista
ideológico de manera más definitoria. Y recién allí
surge el Partido Comunista Cubano. De manera que en
nuestro país no es el Partido Comunista el que hace la
Revolución. Es un movimiento progresista que lucha
contra una tiranía, contra una opresión, y que después
de que llega al poder llega a hacer realidad lo que
nuestros próceres Martí, Céspedes, Maceo y Gómez habían
soñado. Y en ese momento nos encontramos con que nuestro
enemigo, los EE.UU., nos quiere anexionar
―lo
que había sido históricamente una constante. Y en esa
lucha por impedir que nos anexionen nosotros tenemos que
ir radicalizando gradualmente nuestras posiciones. De
todas formas las teníamos que radicalizar porque es
imposible hacer la patria que Martí soñó, en la cual el
respeto por la dignidad plena del hombre sea lo que
encabece la ley primera de la nación, en una sociedad de
explotación. Es también imposible hacer una república de
todos y para el bien de todos con explotación.
Usted plantea que el Che veía el apoyo a la
revolución argentina en la experiencia de Masetti. ¿Hizo
alguna evaluación una vez que el EGP de Masetti es
derrotado?
Él evalúa los errores que se cometen con el grupo de
Masetti. Por ejemplo, cómo se circunscribieron mucho
tiempo a una misma área, cómo hubo algunos elementos de
falta de autoridad en la dirección. Autoridad que no se
gana por imposición, sino que se va ganando por el
quehacer. Eso lo saca él de su propia experiencia.
Cuando el Che fue a Cuba no era un experto en la guerra
irregular. Cuando se produce el primer combate él tiene
una indecisión acerca de si seguir participando como el
médico de la guerrilla que era o convertirse en un
combatiente. En Pasajes de la guerra revolucionaria,
cuando él dice que en el primer combate
―que
fue una derrota para las fuerzas de Fidel―
él se ve en una disyuntiva: o tomar la caja de balas o
tomar el equipo de médico. A partir de allí el Che
Guevara va transformándose desde el punto de vista de
sus concepciones militares. Y esto lo llevó también a
ser uno de los dirigentes más destacados que nosotros
tuvimos en nuestra guerra revolucionaria. Cuando tú
analizas todo esto te das cuenta de que Che ve que
Masetti tenía también un proceso de formación, pero no
deja de ver las deficiencias y errores que se
cometieron. Porque hubo también mucha incomprensión,
mucha falta de unidad y de criterio. Te estoy comentando
esto no porque yo sea un especialista en el tema. Yo he
leído después algunas de estas cosas porque uno de los
compañeros que murió con Masetti era como un hermano
mío. Se llamaba Hermes Peña y era el segundo de Masetti.
También era parte de la escolta del Che. Él era mi
segundo en la escolta. Cuando se desarrolló lo de
Masetti se seleccionó a alguna gente. Hermes Peña era de
origen campesino, muy noble y muy bueno. Yo creo que a
Masetti se le escapó un poco el control, algo que en
este tipo de cosas es determinante. Justamente el
movimiento de Salta no fracasa por la acción militar,
sino por los errores que permitieron que la gendarmería
―que
es la fuerza que actúa―
los capturara y los aniquilara en un período de tiempo
muy corto.
Yo creo que en todo esto la enseñanza más importante
para subrayar es que la concepción del Che es la unidad,
que él subordina todos los elementos de la estrategia a
esta. Porque cuando existe, hay posibilidad de unidad de
criterio y por lo tanto de unidad de acción. Si tú no
logras esto, por más sólida que sea tu teoría y tu
concepción, el movimiento revolucionario no va a
triunfar.
Luego en Bolivia participan también argentinos, como
Tania ―que
en realidad venía de Alemania aunque había nacido en
Argentina―
y Ciro Roberto Bustos, a quien el Che lo conocía
bastante desde antes. Siempre hablaba mucho de «el pelao».
Yo a Bustos lo conocí en Bolivia.
Siguiendo con la relación entre el Che y los
argentinos, y ya que usted la mencionó, ¿qué papel jugó
la argentina Tamara Bunke (Tania) en el movimiento de
Bolivia?
El papel de Tania fue muy importante. Es un papel que se
conoce poco, pero que en la historia de la inteligencia
es un gran logro que en un período de tiempo tan corto y
limitado se haya logrado adquirir tanto. Porque es una
figura que se siembra
―en
términos de inteligencia se denomina a esto «sembrar»―
con el objetivo de que gradualmente vaya teniendo
inserción en la sociedad y pueda jugar un papel
informativo, de medidas de seguridad, etcétera, sin que
despierte ninguna sospecha. Gracias a su personalidad,
Tania logró insertarse en la sociedad boliviana y en un
período de tiempo muy limitado
―dos
o tres años―
llegó a tener acceso a las altas esferas de dirección
del país con una confianza absoluta como se lo había
encargado el Che. El Che siguió puntualmente su
preparación. Los bolivianos, por sus características, la
sintieron como boliviana. Como ella conocía mucho de la
cultura y del folklore bolivianos pudo realizar este
trabajo. Podía servir para la lucha en Bolivia o también
para apoyarse en ella y poder venir a la Argentina. Ella
realizó con calidad su cometido. Después, su fervor
revolucionario la llevó a querer estar en la guerrilla,
aunque el Che le había planteado que esa no era su
misión, sino permanecer en un compás de espera. El hecho
de la no participación de Mario Monge, de la no
participación del Partido Comunista determinó que nos
viéramos obligados a reorganizar el aparato urbano y
todo esto obligó a que Tania de forma improvisada se
viera obligada a participar en la lucha. Ya después de
esto la sorpresa, el inicio de la lucha de forma no
prevista ―pues
no estaba en nuestros planes comenzar así―
sino escoger nosotros el momento, el lugar, y aplicar
nuestra voluntad...pero bueno, al ser descubiertos nos
vimos obligados a comenzar y en ese momento estaba
Tania, estaba Debray y de una forma u otra se abortó el
proceso. Comenzó antes del tiempo previsto, como se
había planificado para organizar todo lo necesario.
Pero antes de marchar a Bolivia, usted combatió en
1965 junto a las tropas cubanas que comandadas por el
Che, ayudaron a los seguidores del líder
anticolonialista Patricio Lumumba en el Congo. ¿Por qué
eligieron el Congo y no otra colonia africana?
En el viaje del Che por África, él llevó el ofrecimiento
de Fidel de ayuda a estos países. Él le habló a Fidel en
ese sentido, pero no con la intención de ir
personalmente. Se buscó al principio en tres
direcciones: el Congo francés, el belga y Mozambique. Y
también se le dio ayuda a Guinea. Pero el Che tenía el
plan de ir para Sudamérica. Sin embargo, cuando se
evaluó la situación había en el cono sur toda una
posibilidad de penetración e infiltración de la
inteligencia enemiga en las organizaciones
revolucionarias. Se consideró entonces que era más
conveniente esperar. El Che vio que quedaba más céntrico
y cercano que la gente estuviera por el Congo belga,
pues desde allí se podía distribuir la gente por varios
flancos. Creo que esa pueda haber sido una de sus
valoraciones aunque sinceramente no estuve en la
decisión y por lo tanto no conozco por qué se eligió el
Congo. También había algunos datos, que luego se
supieron, no eran todos verídicos. Los congoleños decían
que tenían las dos terceras partes del país bajo su
control y no era así. Sí había miles de hombres bajo las
armas, eso sí era cierto. Recibieron armamento y
logística, en forma bastante fuerte, de los chinos.
Después entró alguna gente que habían preparado los
búlgaros. Con los soviéticos
―por
lo menos que yo conozca―
no había una relación muy directa en la preparación del
Congo.
En general, el Che siempre pensó que los chinos podrían
llegar a ser más consecuentes en la ayuda, pero no
excluía tampoco a los soviéticos, ni siquiera para
Bolivia. Y en este punto partía de una enseñanza de
nuestra Revolución, según la cual
―nuevamente―
el tema de la unidad de los pueblos es un factor
fundamental. Sin la unidad, los norteamericanos pasean
por el mundo y hacen lo que les dé la gana. La unidad de
pensamiento que permitiera lo fundamental, la unidad de
acción, era uno de los requisitos imprescindibles que el
Che planteaba como condición para comenzar la guerra.
Por eso todos los llamamientos políticos que hace cuando
está al frente de la guerrilla en Bolivia son llamados a
la unidad. Son llamados a que todo hombre honesto,
independientemente de su filiación política, de su
filiación ideológica, participe en la independencia de
su patria.
El Che dice en su Pasajes de la guerra
revolucionario (Congo) que la lucha en África podría
durar cinco o diez años...
Bueno, eso era un decir. Siempre se previó una lucha
larga y prolongada. Es una característica de la guerra
de guerrillas que se tiene que pasar por muchas fases.
Mientras más prolongada es la lucha, más formación
logran adquirir los combatientes. Y salen más sólidos,
más preparados y toman más conciencia. Pero eso no
quiere decir que tengas que esperar diez años. Eso
depende de los acontecimientos. En un momento de su
Diario en Bolivia él pensó que si tenía cien hombres
más, tomaba el poder y apenas habían transcurrido siete
u ocho meses. Todo depende entonces de cómo se
precipiten los acontecimientos. En el caso de Cuba
fueron dos años. Si tú analizas la primera fase, una
fase muy compleja en que la guerrilla es totalmente
incipiente, muy débil, en que tiene que protegerse de
todos... porque el campesinado te apoya pero no
solamente porque tú te identifiques con todas sus
reivindicaciones sino porque ve que tiene posibilidades
de éxito. Y para que esto se produzca tú tienes que
tener una fuerza en donde puedas estabilizarte en una
zona en donde se establezcan los vínculos con los
campesinos, en donde de verdad se pueda persuadir, en
donde el campesino haya visto éxitos de parte de la
guerrilla.
Este proceso de derrotar con lo poco a lo mucho requiere
de muchas estratagemas. La gente que ha hecho guerra
irregular, por ejemplo, los españoles contra las
invasiones napoleónicas tuvieron este tipo de
características. Y había una efervescencia del pueblo de
defender su nacionalidad, no era una lucha fraticida.
Porque en alguna medida la lucha del pueblo en Bolivia
era una lucha fraticida. Era una guerra que comenzaba
con el carácter de lucha interna, independiente de
nuestra presencia. Por eso nosotros no entendíamos, no
comprendíamos cuando Gary Prado sostenía que nosotros
los invadíamos. No se puede concebir seriamente un acto
de agresión, una invasión con cuatro personas. Nosotros
sencillamente, como fue a Cuba Máximo Gómez, como fue el
Che, con un espíritu de voluntariedad, desde una
posición ideológica, consideramos que era justo luchar
―y lo seguimos considerando. Y cuando terminó lo de
Bolivia fui a Angola y a Etiopía... Me parece que pasa
por un problema de conciencia, no se puede entonces
concebir como un problema de Estados y decir «un Estado
nos invade con treinta personas». No señor, no se puede
decir seriamente. Treinta hombres que fueron
voluntariamente a colaborar con un pueblo y con su lucha
por su independencia. Nosotros, los cubanos, recibimos
en la guerra de 1868 mucha gente. El mayor general del
Ejército mambí ―el de la independencia de Cuba― Máximo
Gómez, era dominicano. Y hubo un polaco, un
norteamericano, diez o doce mexicanos y hasta chinos...
Por eso es tan natural para nosotros el
internacionalismo, porque nosotros mismos somos producto
de una solidaridad internacionalista. En la columna del
Che del Ejército Rebelde, ya en nuestro siglo, había un
norteamericano que peleaba. Para nosotros esto del
internacionalismo es una verdadera y auténtica
tradición, en el sentido fuerte de la palabra.
¿El Che hizo algún balance de la derrota del Congo?
Sí, hizo un balance. Hay un libro que él tiene escrito,
se llama Pasajes de la guerra revolucionaria (Congo)
y Fidel consideró que ese balance era muy duro, muy
fuerte, muy crítico. Que debía mesurarse un poco. Era
muy crítico consigo mismo —el Che era muy crítico
siempre—, con los mismos africanos y con los compañeros
que lo acompañaron. En definitiva, la coyuntura no
dependía de la actitud de la gente, sino de que el nivel
de desarrollo del África de aquellos momentos no
permitía una comprensión del concepto de nación, del
porqué luchar, había un atraso muy grande. Para poder
vencer hubiera hecho falta un desarrollo del concepto de
por qué luchar, de qué significa tu tierra y eso en esos
momentos no estaba totalmente maduro en el África para
que se pudiera alcanzar la victoria. El Che consideró
que realmente harían falta veinte años más y ni siquiera
veinte años después se pudo lograr un poco de mayor
conciencia nacional. E inclusive yo no sé hasta qué
punto los congoleses pudieran haber podido alcanzar ese
tipo de conciencia con un país tan grande y con tan
pocas vías de comunicación. En estos momentos se debe
haber retrocedido mucho más de lo que se estaba por las
luchas intestinas. El Zaire, producto del imperio belga,
era realmente la posesión individual más grande que haya
existido en el mundo. Era un país de una riqueza natural
increíble. Se veía por donde uno pasaba que ya habían
hecho las excavaciones geológicas.
Los cubanos se han destacado por su solidaridad
internacionalista, no solo en nuestro continente, sino
también con pueblos de otros continentes como el caso
del Congo y Angola, por ejemplo. En la misma época que
ustedes combatían en el Congo, Vietnam desarrollaba la
lucha por su independencia del imperialismo. ¿Hubo
cubanos internacionalistas que hayan combatido en la
guerra de Vietnam?
No a pelear, pero sí puede haber habido gente nuestra
que haya ido a tomar experiencia. Porque en definitiva
los vietnamitas son un pueblo que han tenido una
extraordinaria experiencia de combatividad, desde el
punto de vista que derrotaron a los franceses, a Japón
―lo pusieron en jaque―, a Estados Unidos. De modo que la
experiencia y heroísmo de ellos viene de lejos. Ya
nuestro José Martí hablaba de la heroicidad de los
ananitas en la segunda mitad del siglo XIX. La tradición
heroica de resistencia que tiene ese pueblo hace que
nosotros los admiremos profundamente. En la reflexión
teórica también aportaron los escritos de Giap, que
hemos estudiado mucho.
Aunque nosotros hemos estudiado a los vietnamitas hemos
elaborado nuestra propia teoría de la guerra irregular.
Y hoy la tenemos en la concepción de la guerra de todo
el pueblo, que es una concepción teórica nuestra. La
participación de todo el pueblo, en las diferentes
formas, incluyendo la diplomática. Todos los factores de
la sociedad participan y tienen la posibilidad de
actuar. En eso se basa la actual doctrina militar
cubana. Y el Che fue también coartífice de esta doctrina
militar. Su manual Guerra de guerrillas, fue
considerado por los norteamericanos como lo más acabado
que se había elaborado en cuanto a guerra irregular. Lo
tomaron como texto de estudio ―además de su profundidad,
porque el Che es muy didáctico―, hasta que ellos
lograron desarrollar un texto propio. Lo estudiaron como
texto a raíz de la efervescencia e inconformidad de los
pueblos (no te olvides que en esos mismos años de
Vietnam había guerrillas en Venezuela, Colombia, Perú,
Guatemala, Nicaragua, etcétera.). A comienzos de los
años sesenta pretenden asumir el papel de los gendarmes
del continente. La respuesta de ellos fue doble:
económica ―la Alianza para el progreso y toda la ayuda
que fue una respuesta puntual a esa lucha creciente,
pues nunca la habían hecho antes―, y la respuesta
militar, los boinas verdes, que estudiaban con el texto
del Che ―obviamente mirándolo al revés, oponiéndose.
¿Cómo fue que salieron de África para pasar a
Bolivia?
El grupo de cubanos que acompañaba al Che que decidió
salir, unos ciento y pico, retornó vía Moscú a La
Habana. Se les pidió ayuda a los soviéticos, nos dieron
dos aviones y retornamos de Dar Es- Salaam (Tanzania,
colindante con el Congo). Nosotros, el grupo al cual
Guevara nos había pedido que continuáramos con él, salió
en dos días. Uno, en el cual iba el Che, salió vía
Madrid y otro que salió ―el mío― con dos miembros del
Comité Central (Osmany Cienfuegos y Tony Perez) vía
París-Moscú y nos reunimos con el Che en Praga.
Estuvimos unos meses con él en esa ciudad. Él envió a
Papi a Bolivia y Fidel lo convenció de que retornara a
Cuba. En eso nos envió una semana a ver a nuestra
familia. Él estuvo un mes y pico en Cuba, participó en
los entrenamientos de los compañeros que después fueron
para Bolivia (de allí es la foto que se le presenta a él
pelado y con anteojos, que es como entró a Bolivia).
Nosotros, después de ver a la familia retornamos y nos
fuimos para Bolivia, con pasaporte falso. Yo entré por
Brasil (San Pablo-Santa Cruz de la Sierra) y llegamos a
La Paz por carretera. Allí hicimos todo este trabajo de
coordinación con los bolivianos que relata mi diario.
¿Existió antes de partir para Bolivia una reunión
previa de dirigentes revolucionarios del cono sur para
planificar las acciones y los objetivos?
A mí me parece que no. En ningún documento de Cuba
aparece que hubo alguna vez una reunión previa de ese
tipo con dirigentes del cono sur. Si hubiera habido una
reunión previa de ese tipo, nosotros no nos hubiésemos
visto en la necesidad ―si tú lees el diario― de discutir
los detalles con Mario Monge. Si en la lectura del
diario que escribí en aquella época pudieras apreciar la
coyuntura de cómo surgen las decisiones, te podrías dar
cuenta de que realmente el Che no pretendía ir a
Bolivia. El Che pretendía ir a Perú. Cuando nosotros
salimos del África, la línea principal era ir a Perú. Y
los bolivianos se comprometen con nosotros en darnos la
ayuda para organizar la manera de ir a Perú o a
Argentina. Entonces no existe esta reunión de todos los
militantes, de todos los dirigentes del cono sur. Esto
te lo afirmo a partir de lo que yo conozco y de lo que
se acordó.
Cuando tú lees lo que se escribió en aquel momento y las
indicaciones que nos dieron a nosotros que fuimos los
que participamos, tú te das cuenta que no hay ninguna
reunión previa. Sino ¿por qué hizo falta que Monge fuera
a discutir a Cuba? Monge va a Cuba antes de
entrevistarse en Bolivia con el Che. Él va a Cuba porque
nosotros insistimos en que vaya a allá a discutir. Todas
estas cosas pertenecieron a la primera etapa
organizativa. Las instrucciones que a mí me dieron
cuando yo salí de Praga era que le explicara a Papi
concretamente que ya no íbamos para Perú. Que había que
explicarle a Sánchez ―que era el representante del grupo
peruano que teníamos en Bolivia― las razones. Y todo
esto se fundamentó en que el movimiento peruano estaba
penetrado, infiltrado, como se podía ver por los golpes
que le habían dado. Esas eran las instrucciones que me
dieron. Cuando empiezas a ver cómo discutimos con Monge,
tú te puedes percatar de que no hay una reunión
anterior. Porque Monge sí acepta ir a la lucha con
nosotros, no con el Che. A nosotros no nos habían
autorizado a decirle que iríamos con el Che. Nosotros le
prestaríamos nuestra colaboración, como revolucionarios,
al Partido Comunista boliviano (PCB). Eso es lo que
empezamos a organizar con Monge. Este último se da
cuenta de que había algunas pretensiones de una cosa más
grande y entonces empieza a plantear criterios de que el
que va a dirigir es él. Por eso a nosotros la traición
de Mario Monge no nos sorprende en forma absoluta,
porque él la fue anunciando. Por eso proponemos que
Monge viaje a Cuba, antes de que viniera el Che para que
discutieran todos estos problemas. Eso te muestra de que
no hubo una reunión previa de coordinación. Porque si
hubiese existido entonces implicaría acusar a todos
aquellos dirigentes revolucionarios y de izquierda del
continente de no haber cumplido alguna resolución o
acuerdo que se haya tomado o de no haber sido
consecuentes con la línea que se acordó, y eso no es
así. Ni siquiera hubo una reunión previa con Monge. La
reunión previa es esta que te digo, cuando él viaja a
Cuba y allí se le dice que se va a entrevistar con el
Che. Hay una entrevista posterior de Monge, que se
publicó mucho tiempo después en Italia, en la cual él
aborda todos estos temas. En esa entrevista italiana él
dice que cuando aquella vez fue a Cuba se le dijo que se
iba a entrevistar con el Che. No se le dijo en qué país
sería pero él sabía que era Bolivia, por nuestra
presencia allí y por otros elementos que él dedujo. Y
fíjate que tampoco Monge menciona ninguna reunión de
coordinación previa.
Sí hay una reunión, pero posterior, que se hace con el
dirigente comunista boliviano Kolle, cuando Monge ya
había abandonado la dirección del PCB.
¿Por qué Monge abandona la dirección del PCB?
Él sostiene que deja la dirección para incorporarse a la
lucha, porque él no tenía autoridad para llevar al
Partido Comunista a la lucha, por las diferencias en el
Comité Central. Hizo al comienzo una evaluación de la
lucha que fue superlativa y dijo que él consideraba que
esta era una gesta tan importante como la de Murillo.
¿La negativa de Monge de llevar a la práctica esos
planteos generales tuvo que ver con la posición de los
soviéticos?
Existe un video italiano que todavía no se publicó pero
que está por publicarse donde se trata de demostrar
justamente eso. En ese video entrevistan al Viceministro
de Relaciones Exteriores para América Latina de los
EE.UU. ―no recuerdo el nombre ahora― y él trata de
situar en tiempo y espacio la decisión de Monge en
función de los acuerdos de los EE.UU. y la URSS, y llega
a la conclusión de que Monge sí estaba bajo influencia
de los soviéticos. Monge dice que él sí les dijo a los
soviéticos, después que salió de Cuba, toda esta
concepción de la posibilidad de la lucha y que los
soviéticos no le dieron ninguna orientación, que él
actuó por sus propias convicciones...
Pero, ¿la posición de Monge era una posición aislada?
Si a partir de lo que usted dijo uno piensa que el Che
quería venir al cono sur para pasar luego a la
Argentina, y que en Argentina la vieja dirección de
Victorio Codovilla tampoco le tenía «demasiada simpatía»
a la posición del Che...
No solo Codovilla, los dirigentes de los partidos
comunistas, ninguno. En mi diario tú puedes encontrar
que Rodney Arismendi, en una reunión de los dirigentes
de los partidos comunistas en Brasil, exigen a Monge que
se haga pública la presencia de los cubanos en Bolivia.
El Che sabía que los partidos comunistas no estaban en
la línea de la lucha armada y que los partidos nunca
aprobaron esa línea, ni siquiera el cubano, el Partido
Socialista Popular (PSP). Por eso nosotros hicimos el
partido ―el Partido Comunista Cubano― después. Cuando el
PSP vio que cambió la correlación antes de tomar el
poder mandó a algunos dirigentes...
¿Hubo apoyo argentino para el Ejército de Liberación
Nacional de Bolivia?
No hubo una coordinación previa. Sí se intentó analizar
alternativas viables. Dentro de la estrategia del Che de
atraer a todas las fuerzas, él empieza a conversar con
toda la gente que tiene la posibilidad de borrar algunas
cuestiones tácticas e incorporarse a la lucha desde el
punto de vista de un frente amplio, porque no quería que
se circunscribiera y se limitara a la línea de lucha de
nosotros sino que cada quien, con su propia línea pueda
colaborar para obtener la victoria. La concepción del
Che es amplia, no sectaria, es aquella con la cual el
Che desarrolla todo su trabajo, como experiencia de lo
que logramos nosotros en Cuba, que lo hicimos después de
la Revolución. El Movimiento 26 de Julio había sido el
de más prestigio, el de más autoridad, eso se sabe, pero
se coordinó con todo el mundo que luchó por derrotar a
la tiranía. Después, aprendiendo de toda esa experiencia
de unidad sale el Frente Farabundo Martí, el Frente
Sandinista y otros, en aras de algo que es lo más
importante y determinante para alcanzar la victoria, que
es la unidad.
En Bolivia, ¿con qué grupos locales ustedes
intentaron forjar la unidad?
Nosotros hablamos en primer lugar con el Partido
Comunista, pero también con el grupo de Zamora, que eran
pro chinos y con una escisión de ese grupo encabezada
por Moisés Guevara.
¿Intentaron con el Partido Obrero Revolucionario
(POR) de orientación trotskista, dirigido por Guillermo
Lora?
No, con Lora no.
Usted plantea que el objetivo final del Che era pasar
a la Argentina. ¿Tenía algún plan para la lucha en
Argentina?
Él tenía un plan global para el cono sur, y dentro del
cono sur el país más importante era la Argentina. El Che
pensaba que como los norteamericanos suponían que no
podía haber una revolución, no se habían preparado en
Bolivia. Y además, que con la participación del Partido
(PCB), que era una fuerza sólida, en unión con el resto
de todos estos grupos que te mencioné, más la
participación de Lechín que después se incorpora luego
de discutir en Cuba, el Che pensaba que se podía
alcanzar el poder en un período de tiempo muy corto,
porque se iba a utilizar el beneficio de la sorpresa. Y
la sorpresa es uno de los elementos determinantes en las
acciones militares para la victoria. ¿Por qué la
sorpresa? Porque íbamos a coger un ejército que no
estaba preparado para esta lucha y a un gobierno que
tampoco estaba preparado porque estaban confiados en que
no habría allí una segunda revolución, después de la de
1952. Incluso con la estrategia económica que los
norteamericanos utilizaron para frenar la efervescencia,
que fue la «Alianza para el progreso», no le dieron
mucho a Bolivia. Y con la estrategia militar de los
boinas verdes, tampoco les dieron nada en preparación.
El Che sabía que si tomábamos el poder, había que
construir un movimiento de base muy fuerte para que al
defender su revolución, Bolivia se tornara en
internacionalista. Con la preparación de todos los
peruanos, los argentinos que participaran, iba a ser
recíproca la ayuda. Y saldrían de allí columnas
internacionales ―junto con los cubanos que también
participaríamos. Entonces la lucha se trasladaría a los
grandes escenarios. Ya en la primera etapa iban a
participar los revolucionarios argentinos, que realmente
lo hicieron. Hubo una división argentina que marchó
hacia la frontera y se acercaron en busca de nosotros,
también los revolucionarios brasileños asumieron la
responsabilidad de financiamiento económico. El objetivo
fundamental era combatir en Bolivia y lograr su
independencia. Hacer con Bolivia lo que en Cuba se había
hecho con la Sierra Maestra: una base de la cual
irradiaran otras columnas a combatir en otros lugares. Y
además defender esta revolución contra cualquier fuerza.
Pensábamos que en la segunda etapa irían los
norteamericanos, invadirían ellos mismos sin confiar en
ningún ejército local.
En su plan de triunfar en Bolivia y pasar a la
Argentina, ¿el Che no había evaluado que el Ejército
argentino era mucho más poderoso que el boliviano y que
aquel sí estaba ya preparado para la lucha
contrainsurgente?
Debe haber evaluado, yo creo que sí. Lo primero que hay
que hacer es evaluar al enemigo. Pero el Che nunca
planeó enfrentar frontalmente al Ejército argentino. Él
había concebido una guerra irregular y en este tipo de
guerra, cuanto más poderoso es un ejército y está
construido sobre los métodos y formas de abastecimiento,
más difícil le es ir a luchar en la guerra irregular, a
luchar en pequeños grupos, a dispersarse en pequeños
pelotones, a meterse en la selva, esto es mucho más
difícil. Morder y huir, no aceptar el combate, aplicar
todo lo que es la táctica guerrillera propiamente dicha.
Eso podía ser destruido o podía triunfar. En una guerra
tú llevas dos sacos, el de vencer o el de perder. Y no
puedes concebir que una guerra siempre tenga que ser
totalmente victoriosa. Si tú te fijas en el contexto
social, puedes tener un revés, pero si las necesidades
sociales todavía están latentes... en Bolivia perdimos
un combate, pero las proyecciones sociales no
desaparecieron, entonces tú no has perdido la guerra.
Como hay miseria, las luchas de los mineros siguen
latentes. Mientras que sigan las condiciones que
propiciaron la lucha, no se puede decir que no existan
posibilidades para que surja un movimiento
revolucionario.
Hay que partir de que el revolucionario aplica los
métodos irregulares que pueden ser de diversas formas y
de diversos tipos, porque el que tiene que vencer al
fuerte, siempre es débil; tiene que vencer a lo mucho
con lo poco, y por lo tanto, tiene que jugar la
habilidad, la estrategia, la picardía. Eso es lo
determinante. No puedes circunscribir la guerra
irregular al método de la guerrilla. Hay diversos
métodos y diversas formas. Y surgirán más formas y más
métodos en virtud de las condiciones concretas. La
guerrilla en el desierto no es igual que la guerrilla en
la selva. La lucha urbana no es igual que la guerrilla
en el monte. Cada una tiene sus propias particularidades
en función de las condiciones concretas.
Ya que menciona la estrategia político-militar
guevarista, fíjese usted que tras su muerte y en una
época de reflujo revolucionario, el enemigo y muchos
«amigos» han intentado neutralizar al Che presentándolo
como un simpático héroe romántico, un Quijote, un Robin
Hood o un monje laico, pero cuestionándole sus aportes a
la teoría revolucionaria atribuyéndole y rechazando su
supuesto «foquismo». ¿Son completamente asimilables la
concepción política guevarista y la concepción foquista
que Régis Debray tenía en los años sesenta, o existe una
diferencia entre ambas?
Régis Debray ponía el
foquismo como una cosa superlativa, en cambio el Che
consideraba que no era superlativa ni la única vía, que
eso era muy mecánico. El Che consideraba que era una vía
posible, que fue la que dio resultados en Cuba. Aunque
aquí tampoco era foquismo. Nosotros los cubanos
empezamos allí, porque había que empezar en algún lugar
y después nos expandimos durante la guerra
revolucionaria antes de 1959. Esa era una de las
concepciones fundamentales en que el Che ponía mucho
énfasis. Y además existen otras razones para la
diferencia entre ambos. Al Che no le había gustado ese
trabajo de Debray titulado Revolución en la
revolución. Le hizo críticas.
¿Qué libros leía y estudiaba con ustedes el Che en
Bolivia?
Hicimos una biblioteca bastante amplia. Teníamos muchos
materiales de carácter económico, de carácter histórico.
El tiempo que estuvimos en Bolivia haciendo vida
clandestina nos permitió ir adquiriendo unos 500 ó 600
libros. Nos dedicábamos a leer y a hacer trabajo
organizativo. Cuando el Che, llegó le informamos y nos
dijo «Vamos a recogerlo todo». Él iba haciendo análisis
de carácter filosófico... Parece que él tenía la
intención de escribir acerca de la nueva sociedad de
manera un poco más sólida. Leía a los clásicos, a Marx,
a Engels, también a Lenin e iba subrayando y tomando
notas, y después lo pasaba a cuadernos y sobre estos
cuadernos iba elaborando sus ideas, sobre cada uno de
los aspectos y estudios que iba desarrollando. Sus
anotaciones las tiene hoy en día el ejército boliviano.
Nosotros hemos insistido mucho ante el gobierno
boliviano para ver si se pueden recuperar todas estas
libretas que son muy valiosas.
Además de estas cosas, leía colectivamente con todos
nosotros novelas costumbristas de forma tal que
entendiéramos al hombre sudamericano. Nosotros
estábamos muy alejados y aunque tenemos las mismas
raíces, la misma lengua, gran parte de las costumbres
del indio nos son muy lejanas. En Cuba los españoles
desaparecieron al hombre autóctono y después está la
mezcla de nosotros, los negros, con los gallegos, y
surgió el criollo. Entonces acá había otros hábitos...
El Che trataba de transmitirnos la psicología de la
gente de Bolivia.
¿Fue determinante el papel de la CIA en la derrota de
la lucha guerrillera en Bolivia?
La CIA tomó una participación activa cuando evaluó por
los rasgos del movimiento, por la agresividad, que había
gente con preparación y que había gente con dominio de
la guerra irregular. Al valorar eso hizo una selección
de cuadros y la CIA mandó sus cuadros cubanos tomando en
cuenta que era muy posible que estuviera el Che allí.
Ayudaron a organizar la inteligencia, el sistema de
espionaje, pero eso no fue determinante. Si realmente la
dirección del partido (PCB) hubiera asumido la
responsabilidad que le correspondía ante su pueblo ―al
que nosotros estábamos ayudando― o se lograba como
resultado la independencia de Bolivia o al menos se
hubiera logrado una gran efervescencia del continente.
Bolivia era realmente el lugar idóneo para poder luego
irradiar columnas a los demás países ―que era lo que
originalmente quería el Che. Y digo puntualmente la
dirección del partido y sobre todo Monge porque la
responsabilidad no fue de todos los militantes del
Partido. Inti, Coco, Ñato, Aniceto, la Loyola Guzmán...,
o sea, que ni siquiera toda la dirección ni todo su
comité central tiene la responsabilidad, muchos de ellos
combatieron y murieron con nosotros. Es fundamentalmente
Mario Monge el responsable.
¿El Ejército boliviano tenía ya una doctrina de
guerra contrarrevolucionaria?
Debe haber tenido una doctrina de la lucha irregular
pero los norteamericanos no le habían prestado toda la
atención al ejército boliviano porque presuponían que
después del proceso de reformas de 1952 no habría una
nueva revolución allí. Ya sobre la marcha ellos deciden
mandar la compañía fracción de los rangers estructurada
de forma tal que con un batallón formaban un regimiento
y entonces ellos se desplegaban como instructores hasta
diferentes niveles y el resto lo hacían con los
«naturales», los «nativos». Así formaron las compañías
que actuaron contra nosotros. Nosotros sí nos dimos
cuenta cuando cambio la correlación cualitativa del
enemigo. Empezaron a combatir con mayor preparación y
nos dimos cuenta automáticamente de que teníamos un
enemigo más fuerte y teníamos que ser un poco más
cuidadosos. No fuimos todo lo cuidadosos que se hubiese
requerido porque la propia vida nos lo impuso, no porque
no supiéramos las cosas que estábamos violando.
Estábamos violando principios de la lucha de guerrillas
pero había que violarlos en aras de la confraternidad
humana. Por ejemplo, nosotros no podíamos dejar a
Joaquín aislado allí, lo teníamos que buscar costara lo
que costara para poder sacarlo e irnos a combatir adonde
teníamos que hacerlo y esto nos llevó mucho tiempo. Y ya
al final el tema de los enfermos, no los podíamos dejar.
Tú sabes que el Che cae en combate en aras de permitir
que los enfermos lograran salir del cerco. Y entonces no
podríamos decir que nos derrota la táctica del enemigo,
sino principios de nuestra propia táctica que no
podíamos aplicar y no quisimos aplicar en aras de tener
la obligación moral de auxiliar a nuestros compañeros.
Si una guerrilla no crea esta confraternidad, esta
solidaridad humana, no responde a la causa por la cual
ella existe que es el bienestar del ser humano. Pero el
bienestar del ser humano no puede ser abstracto, pues
cuando tienes un hombre cercano no puedes ser capaz de
abandonarlo. Esta es una contradicción, es muy altruista
y muy humano pero es una contradicción. El socialismo
busca que el hombre sea más humano y más colectivo, que
el hombre sea menos Robinson Crusoe, menos
individualista, y estas son las consecuencias de esta
visión del mundo.
¿Ustedes participaron en la segunda etapa de la
guerrilla de Bolivia?
En la segunda experiencia guerrillera de Bolivia,
participamos en la organización. Cuando te digo
«nosotros» estoy hablando de mi persona. Y también
Beningo, Tamayo no participó. Inti pidió ayuda y en una
región que se llama Baracoa, todo este grupo se entrenó
con nosotros y cuando terminamos el entrenamiento de
carácter militar Inti salió para La Paz, para organizar
la recepción de toda la gente. A mí me hicieron un
tratamiento para alizarme el pelo pero me quemaron y
tuve entonces que quedarme un poquito para que no se me
infectara, mientras salió Benigno. Pero Inti, mientras
tanto, en lugar de mantenerse quieto, intentó tener algo
del Che y empezó con alguna gente a buscar las manos del
Che, u otros elementos...y de una forma o de otra esto
precipitó que lo emboscaran. Cayó en una trampa y murió
en un combate en Cochabamba, cercado en una casa. En la
casa había una muchacha nueva, muy valerosa, que se
había incorporado. Se habían integrado también unos
estudiantes que estaban en Alemania, otros en la Unión
Soviética y el resto en Cuba. Eran parte de una
intelectualidad progresista avanzada. Con la muerte de
Inti se truncó esta idea y nosotros no pudimos salir de
Cuba porque hubiese sido entregarnos. No sabíamos que
era lo que había ocurrido. El Chato Peredo ―uno de sus
hermanos― intentó dirigir lo que quedaba del grupo pero
no tenía condiciones y el grupo se disolvió.
¿Cuál sería la principal enseñanza que en lo personal
usted extrajo de todos los años que estuvo luchando
junto al Che y cuál sería la herencia que legó para el
mundo actual?
Yo creo que la principal enseñanza que el Che ha dejado
a la humanidad es su capacidad y su convicción plena de
la necesidad de transformar al mundo, y de hacer cambios
profundos en la sociedad. Y ha sido su desprendimiento
de todo lo que personalmente pudiera haberlo satisfecho.
Porque para él la concepción de una sociedad mucho más
justa tenía más importancia y lo hacía más feliz que
tener un automóvil o tener riquezas. Era una persona con
una concepción altruista muy completa. Creo que dio
también una enseñanza de optimismo, de confianza en la
victoria. En las condiciones difíciles en que se
comienza la guerra en Bolivia, sin estar las cuestiones
organizadas, cayendo de arriba un ejército con miles y
miles de gentes, combatiendo permanentemente todos los
días... y si tú lees el Diario del Che en Bolivia
no encuentras un síntoma de falta de confianza en la
victoria. Inclusive, toma su análisis de septiembre u
octubre y te vas a dar cuenta que él todavía mantiene un
entusiasmo en que se puede ganar la guerra, cómo dice
«salimos del cerco». O sea que está imbuido claramente
de aquello en que Fidel es un maestro: el entusiasmo. La
confianza plena en las masas, la confianza en el pueblo.
El Che no busca en el pueblo las dificultades, los
problemas, sino las vías y las virtudes para empujar al
pueblo a conseguir los objetivos que le permitan
transformar y hacer una sociedad distinta.
Tú siempre tienes que partir de que el militante
revolucionario es un soñador, un soñador despierto pero
un hombre que sueña, un hombre que quiere modificar la
sociedad, que quiere el bienestar para todos, eso no es
fácil alcanzarlo en una sociedad como la que vive el
mundo actualmente, dividida en clases. La sociedad y el
mundo actual están hegemonizados, después de la
desintegración de la URSS, por una sola superpotencia.
Con todos estos elementos tú te das cuenta de que los
revolucionarios lo hacen todo por conciencia y de que la
concepción revolucionaria está dada justamente por la
comprensión de la justeza de aquello por lo cual tú
luchas. Los norteamericanos están tratando de
desintegrar inclusive la Nación-Estado. A los italianos
los han dividido en dos. Reducen de este modo toda la
lucha de Garibaldi e intentan en toda Europa reavivar
las luchas religiosas y étnicas. La desintegración de
las naciones-estado le ayuda mucho, pero ellos mismos no
permiten que sus propios estados se desintegren.
Pretenden también dividirnos a nosotros, los cubanos,
para anexarnos, para convertirnos en el estado número
52. Y como plantea Fidel, no se lo vamos a permitir de
ninguna manera. Así es la situación del mundo actual
[1996]. La gran falencia de nosotros, los
latinoamericanos, es la falta de unidad. Por eso creo
que la principal enseñanza que nos dejó el Che es la
necesidad de la unidad inquebrantable de los
revolucionarios, como base para alcanzar la victoria.
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