La Jiribilla | Nro. 128
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO
NOTAS AL FASCISMO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
CALLE DEL OBISPO
MEMORIAS
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
LA BUTACA
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
NÚMEROS ANTERIORES
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

TRÍO ENSERIE
DESDE EL ASOMBRO
 
Roly, junto con otros trovadores y poetas, a puro verso recorrió la Isla. Convocados por el Instituto Cubano del Libro y la Asociación Hermanos Saíz, con el auspicio del Ministerio de Cultura y la Unión de Jóvenes Comunistas, este grupo de creadores juntó acordes y versos en homenaje a José María Heredia. De sus versos fue tomado el nombre de esta gira que recorrió las provincias de la Isla. La travesía de La estrella de Cuba terminará en el Pabellón Cuba, el 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, cuya jornada se dedica este año al bicentenario del cantor del Niágara.

Ahmel Echevarría| La Habana
 

No podría definir con exactitud si el asombro ante la música que nos proponía el Trío Enserie fue consecuencia de haber presenciado uno de sus conciertos o surgió mientras escuchaba una grabación casera. Lo cierto fue el asombro. En Villa Clara, a principios del año 1992, tres jóvenes estudiantes de Educación Artística del Instituto Pedagógico Félix Varela apostaban en serio y en serie juntando acordes y letras; querían tomar por asalto un espacio en el panorama musical de la Isla ―al menos un lugar en ese pequeño gran rincón destinado a los trovadores. 

Sin que acaso importen demasiados detalles Raúl Cabrera, Levis Aliaga y Rolando Berrío hacían de las suyas sobre un escenario que ahora, desde la memoria, se me antoja irreal. La sorpresa fue el formato musical, el acople de las voces y las letras que escuchaba. Enserie, esa suerte de individuo de naturaleza extraña que al mismo tiempo habitaba en tres cuerpos siendo en realidad uno, proponía un acercamiento no ya a la trova, sino a la música. La frescura, géneros diferentes como plataforma del repertorio del trío, la gracia de la levedad ―léase aquí sencillez, no simpleza― en contraste con la manera en que combinaban las voces ―una suerte de complicado y armónico tejido―, juego e irreverencia sin olvidar nunca que el otro buen porcentaje de lo llevado a la escena en el texto de las canciones, caracterizaron su propuesta. Para mí lo cotidiano era asistir a conciertos de trovadores que se hacían acompañar por otra voz, cantautores engranados a una banda de rock, jazz o instrumentos de cuerda, viento y percusión menor, hasta que supe de Raúl, Levis y Rolando. Desde Santa Clara llegaba Enserie para dejar sin habla a más de uno. No me equivoco, Silvio confesó que ha sido un «fan activo de esta experiencia de trova cubana. Son tres pero son uno. Todo lo que suena y sueña está concebido, trabajado y expuesto en el triunvirato... un magnífico trío con excelentes, insólitas canciones».

Decidieron separarse. Fue lo que escuché. La noticia me causó una sorpresa similar a la que provocaron cuando di con ellos. Me resisto a creerlo a pesar de que sea una certeza todo este tiempo esperando un nuevo encuentro. Del trío solo tenía el recuerdo de varios conciertos y dos grabaciones ―la casera y una de estudio―. Pero creo que el asombro forma parte de la alquimia vital que integra y emanan sus integrantes. Supe de un espacio que creó Eduardo del Llano en la sede de la revista Revolución y Cultura. Allá fui. Luego de una lectura Eduardo propuso escuchar a un trovador que había conocido en una descarga en El Mejunje, y a quien convidó a presentarse en su peña. Para mi sorpresa el invitado era Roly, solamente Rolando Berrío. Comenzó a cantar y supe que no eran ciertas las palabras de Eduardo. En el salón el que tocaba la guitarra no era un «único individuo», a un mismo tiempo la voz, la guitarra y el cuerpo componían un ser múltiple. Rolando Berrío no es un trovador, son varios trovadores fundidos en un molde. Bajo su piel habita el cantautor que compone desde y para la ternura; el que escribe desde la ironía; otro que actúa y canta y atrapa con sus gestos e improvisaciones porque es un histrión; el que sabe hilvanar las canciones con un diálogo fresco, cargado de humor, y aquel que escribe no porque «sabe del oficio», sino porque es un creador. «Es, también acaso, un adelanto de lo que todos, todavía dando tumbos, intentamos para trascendernos y crecer: cada uno es quien es, pero esencialmente conectados podríamos estrenar la soledad de lo único e indivisible rescatada por la misteriosa multiplicidad de la colmena» ―son estas las palabras que Enserie le arrancó a Silvio. Otra vez he quedado sorprendido. Como solista Rolando Berrío posee esa misteriosa multiplicidad. 

Roly, junto con otros trovadores y poetas, a puro verso recorrió la Isla. Convocados por el Instituto Cubano del Libro y la Asociación Hermanos Saíz, con el auspicio del Ministerio de Cultura y la Unión de Jóvenes Comunistas, este grupo de creadores juntó acordes y versos en homenaje a José María Heredia, aquel que, según Max Henríquez Ureña, «no pretendía ser un mero adorador contemplativo de las maravillas del mundo físico. Quería que su voz estallara como trueno apocalíptico. Deseaba ser apóstol o profeta, meditar en el tiempo futuro, contemplar en el tiempo que fue». De sus versos fue tomado el nombre de esta gira que recorrió las provincias de la Isla. La travesía de La estrella de Cuba terminará en el Pabellón Cuba, el 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, cuya jornada se dedica este año al bicentenario de Heredia.

Peregrino al viento

Yo, tal cazador de mi opinión,
viviendo entre mis bosques.
Yo, un buscador de mi razón.
Yo, fiel leñador de mi verdad,
un peregrino al viento.
Yo, terco pastor de la bondad.
Y yo tengo un andar, un sendero escrito,
líneas en mi mano.
Yo sé de las brujas que todo es posible,
espejos y magos.
 
A dónde me va a llevar
el encuentro día a día con el sol.
A dónde me va a llevar
el instinto, negación de la negación.
A dónde me va a llevar
la pregunta y el reloj.
A dónde me va a llevar
la mano mía, la lengua mía, la canción mía.
 
Yo, príncipe en mi ventana azul
que alguna estrella espera.
Yo, enano en mí con la invención.
Yo, loco civil con mi porqué
 
vestido de colmena.
Yo, menos que el mar, sabiéndome.
 
Y yo tengo otro andar, un sendero escrito,
líneas en mi mano.
Yo sé de las brujas que todo es posible,
espejos y magos.

Rolando Berrío / Levis Aliaga

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2003
 IE-800X600