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NOTAS DEL NORTE
DE ‘LA CIUDAD DE ÁNGELES’
A LA DE ‘HUELGA’

Jon Hillson | Los Ángeles

El 14 de octubre un locutor del canal Fox dijo que Los Ángeles ahora se llama «ciudad huelga», por el impacto de dos huelgas en defensa de los derechos de seguro de salud que han captado la atención nacional y la solidaridad de millones de trabajadores. Nadie habla ya de «la ciudad de ángeles».

Una de las más grandes huelgas en varios años en California y Estados Unidos comenzó a las 22:30 el 11 de octubre cuando salieron de sus puestos de trabajos miles de empleados de la cadena de supermercados Vons. De pronto, anunciaron los dueños de Ralphs y Albertsons un paro patronal contra el Sindicato de Trabajadores de la Alimentación y Comercio (UFCW). El sindicato representa más de 70 000 miembros que trabajan en las 859 tiendas de las tres cadenas. Un 70 por ciento trabaja a tiempo parcial, muchos de ellos son madres solteras. Un recorte de beneficios de salud sería un golpe severo para estas personas y sus familias.

Participaron 10 000 piqueteros de las tres cadenas en el primer día de la batalla. Cientos de miles de personas están respetando los piquetes, haciendo sus compras en otros mercados recomendados por el sindicato.

Setenta y dos horas más tarde, después de trabajar un año sin contrato laboral, 2 200 mecánicos del Sindicato de Transporte Fusionado (ATU) lanzaron una huelga contra la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), el sistema de transporte público de Los Ángeles, el tercero más grande en el país. Con el cierre del sistema, casi 500 000 trabajadores y estudiantes no tienen transporte en el condado de Los Ángeles. Miles de conductores y otros trabajadores organizados en tres otros sindicatos del MTA están respetando los piquetes. Dirigentes de los Teamsters (choferes, sindicato de transporte) anunciaron el 16 de octubre que se extiende la huelga.

«Probablemente muy pronto se extenderán los piquetes de huelguistas a otros centros de distribución, tal vez en unos 10 almacenes como parte de la huelga», dijo Jim Santangelo, vicepresidente de Local 848, que agrupa a unos 4 000 miembros. «Estamos participando mucho con los trabajadores de los supermercados», dijo. «Y por ello no vamos a cruzar ninguna línea de huelga, el sistema de transporte no cruzará ningún cordón de huelguistas, nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Estamos muy orgullosos de ellos (los huelguistas)».

Las cadenas de los supermercados controlan el 60% del mercado en el sur de California, desde San Luis Obispo —al norte de Los Ángeles— hasta la frontera con México, una población de más de 22 millones. La última huelga del mismo UFCW duró unos pocos días en 1978.

Fracasaron las pláticas entre la dirigencia sindical y los patrones después de dos meses de negociaciones. Las cadenas exigen del sindicato que acepte que los empleados hagan pagos enormes de sus salarios para mantener su seguro de salud, un beneficio de empleo por el cual hasta ahora no han tenido que pagar. También quieren que el sindicato acepte un segundo nivel de salario, un nivel más bajo para empleados nuevos y una virtual congelación salarial de todos por cuatro años. El setenta por ciento de los sindicalistas trabajan tiempo parcial. Mientras el sindicato se prepara para la contienda, las tres corporaciones multimillonarias también se preparan empleando a esquiroles. La cadena Von’s ha empleado 17 800 esquiroles para romper la huelga. Esta cifra indica un desafío enorme frente los sindicatos —la necesidad imperativa para luchar por trabajos para todos en una campaña nacional contra desempleo. La ausencia de tal lucha da materia prima a los patrones para emplear gente sin trabajo. Ahora, se ve la fruta amarga de esta crisis social.

El 14 de octubre anunció el UFCW una demanda de $600 millones contra Ralphs y Albertson’s, por haber impuesto un «cierre patronal ilegal»—sin avisar al sindicato con 60 días de anticipación como requiere la ley.

Mientras tanto, la MTA —el brazo gubernamental de la clase patronal— impulsó la huelga de los mecánicos con su demanda para tomar control del fondo para beneficios de salud de los sindicalistas que ahora el ATU domina. Los obreros saben que los patrones y el gobierno cortarán los beneficios para «reducir costos». La prensa liberal, como La Opinión, se ha opuesto la huelga, repudiándola como «un desastre». El liberal demócrata Zev Yaroslavsky, miembro de la junta de supervisores del condado, ha sido la voz más fuerte en contra del ATU.

Estos asuntos describen el contenido de la ofensiva patronal contra la clase obrera hoy en Estados Unidos. Por eso, la respuesta de los miembros del UFCW tiene un significado inmediato a nivel nacional. Votó la base del sindicato en contra de la «oferta final» de los patrones con una mayoría de 98 por ciento. La huelga de los trabajadores de los supermercados y la de los mecánicos del ATU tiene potencial y capacidad para ganar fuerza una de la otra, mostrando, a la vez, el poder de la clase obrera en acción en defensa de una necesidad social, es decir, en defensa de los derechos humanos de los trabajadores que sufren el ataque de la clase capitalista y su gobierno con sus dos partidos gemelos.

«Esta es una lucha por todos los trabajadores del Sur de California, esta es una lucha por todos los trabajadores de los supermercados, sindicalizados o no, aquí y en toda la nación», explicó Connie Leyva, representante de las siete ramas regionales del UFCW afectadas. «Porque si estas tres supergrandes y superlucrativas cadenas de supermercados pueden cortar los beneficios aquí, entonces cada trabajador correrá ese riesgo». Las tres cadenas han perdido millones de dólares desde el comienzo de la huelga. Terry O’Neill, vocero de Ralphs, «reconoció que la compañía ha sufrido pérdidas significativas en la bolsa de valores», según La Opinión.

Yanka Burgos, también portavoz del UFCW, dijo que «las compañías están tratando de desmantelar lo que es el seguro médico para los trabajadores y esto es un plan nacional, porque las huelgas, no solo aquí, están estallando en otras ciudades del país. Es casi un plan nacional para exprimir a los trabajadores y quitarles sus beneficios».

«Lo que estamos haciendo nosotros en California», dijo Burgos, «es una lucha nacional por los trabajadores y sus familias para rescatar el seguro médico y los beneficios para todos ellos».Hoy, hay casi 43 millones de personas en Estados Unidos sin seguro de salud, un incremento de más de dos millones desde el año pasado. Desde 1998, el costo de seguro médico ha aumentado por más de 10% cada año. Y más millones de trabajadores están pagando más por sus planes de seguro como otros tienen que comprar planes privados —miles de dólares anualmente por familias.

La cadena de supermercados Kroger —el dueño de Ralphs en California— enfrenta la posibilidad de huelgas con las mismas demandas contra sus 44 tiendas en los estados de Virginia Oeste, Kentucky y el sur de Ohio.

«Esta batalla crece a escala nacional», explicó Greg Drier, director de comunicaciones del UFCW al New York Times. Apuntó este periódico de la gran burguesía —el punto de vista del temor de la clase patronal— «la huelga tiene implicaciones nacionales porque se enfoca en el deseo de las compañías para reducir el costo del cuidado de salud para eliminar algunos beneficios» y que los trabajadores paguen más por ellos.

Debido al decline de ganancias, la clase patronal debe atacar los «costosos» derechos ganados por la clase obrera y los sindicatos, para aumentar sus ganancias —en un contexto de competencia nacional e internacional feroz. Siguen los patrones la ley ciega de la jungla en el marco de la crisis de su sistema insostenible que ya provoca una respuesta de lucha de clases en el país más rico del mundo y el estado más rico del país, la quinta más grande economía del planeta, California. Y esta es solamente y nada más que un preestreno de lo que sucederá en la guerra doméstica.

«Esta lucha será dura», dijo José, un joven piquetero con su pancarta bilingüe frente a Ralphs en mi vecindario el domingo por la mañana, «pero tenemos que estar unidos, tenemos que ser fuertes, tenemos que aguantar».

Más tarde, bajo un sol fuerte, hablo con otro José. Está acompañado por su esposa —también una huelguista— su hija y su hijito. Hablamos sobre el reto de hacer partícipes los trabajadores jóvenes y a los trabajadores de tiempo parcial, cuya gran mayoría no han participado en una huelga.

«Esa gente no está acostumbrada a luchar, pero aprenderá a través de la lucha», dijo.

«Estoy acostumbrado». «Soy salvadoreño».

El UFCW fue un patrocinador mayor de la Caravana por la Libertad que culminó en Nueva York, DC el 4 de octubre donde decenas de miles de inmigrantes, sindicalistas y jóvenes exigieron derechos constitucionales para la gente indocumentada.

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