La Jiribilla | MEMORIAS  
Bienvenidos a LA JIRIBILLA

DOSSIER
EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

CARTELERA

CUBA EN EL MUNDO

BUSCADOR

LIBRO DIGITAL

•  GALERÍA

LA OPINIÓN
LA CARICATURA
LA CRÓNICA
CALLE DEL OBISPO
APRENDE
PÍO TAI
EL CUENTO
POR EMAIL
LA MIRADA
EN PROSCENIO
TESTIMONIOS
FILMINUTOS
LA FUENTE VIVA
NOTAS AL FASCISMO
Otros enlaces
Mapa del Sitio


RECIBIR LAS
ACTUALIZACIONES
POR CORREO
ELECTRÓNICO
Click AQUÍ

 

VERSIÓN PARA IMPRIMIR
MEMORIAS ANTERIORES

MEMORIAS

EL ZAPATEO
 
Josefina Ortega | La Habana
 

Los cubanos tenemos famas de bailadores y así parece ser desde hace centurias, tal y como buena parte de los cubanos bailan hoy casino, Cha.cha-cha, danzón, algún que otro mambo; o se mueven al ritmo del hip-hop, cuando sobre el escenario un grupo de raperos advierte «¡ven, que te vo´a dar la caja!».

Y parece que sí que somos bailadores —o lo intentamos— igual el obrero que el intelectual o el campesino. Y en cada época se bailó lo que a cada época le tocó, haya sido la contradanza, el paspié, el minuet o el brake-dance.

Ni el fenómeno estuvo limitado al paisaje urbano, pues entre los campesinos existió una danza propia, una de las más antiguas, y con particularidades que la diferencia del estilo común a más de una región de esta América nuestra: el zapateo criollo.

El investigador e historiador cubano José María de la Torre, dijo en una ocasión que el origen del zapateo criollo parecía venir de la región española de Castilla la Nueva « pues al escuchar alguna tonada en La Mancha, creía estar oyendo el lastimero ¡ay! de nuestros campesinos…»

Según se describiría entonces, el baile de zapateo se hacía en pareja, hombre y mujer separados, uno frente al otro, marcando el movimiento del ritmo con los pies y manteniendo el cuerpo inmóvil.

Sin embargo, tal taconeo, la gestualidad y, en general, el ritmo asumido recuerda a la intencionalidad «coreográfica andaluza», según escribió el compositor cubano Sánchez de Fuente.

Durante un zapateo criollo hay intervalos de tiempo en que la música es la protagonista, y aún más, la aparición de la décima cantada —o recitada— acompañándose del «tiple y el güiro»

¿Qué es un tiple?, pues según los diccionarios, es instrumento «cordófono, compuesto de mango, cuello y caja, de dimensión mayor que el requinto e igual en todas sus partes. Tiene doce cuerdas distribuidas en cuatro órdenes triples, con la particularidad que el segundo, tercero y cuarto orden tienen una cuerda entorchada, combinada con dos de acero en afinación octavada. Se ejecuta utilizando las uñas, un plectro o bien las yemas de los dedos, para acompañar los cantos».

El güiro, el sencillo y cubano güiro, en cambio, es fruta de corteza dura, —en Cuba, al árbol lo llamamos güira— con forma de calabaza o melón, que una vez secado, se le hacen varias rayas paralelas consecutivas por uno de los lados y que al frotarse con unas varillas produce el consabido chiquichac-chiquichac-chiquichac… tan caro a la música cubana de todos los tiempos.

Desde principios del siglo XVIII, cuando ya se bailaba el zapateo, y hasta bien avanzado el XIX, en los campos cubanos fue famosa esta danza.

La danzante femenina vestía una vaporosa bata blanca con cintas de colores —el azul fue símbolo de cubanía—, pañuelos y adornos florales, mientras que el hombre usaba la incombustible guayabera.

Muchos años después, el tiple fue sustituido por la bandurria y finalmente por el «tres», instrumento con forma de guitarra con tres parejas de cuerdas y una caja de madera. En sus inicios, su estructura musical se basaba en la repetición constante de un estribillo de cuatro compases o menos, cantado por un coro conocido como el montuno, pero con el tiempo alcanzó su personalidad y protagonismo propios.

Hoy el zapateo es un baile olvidado y solo se interpreta en las compañías de danza folklóricas o en centros de educación artística. Considerado a principios del siglo XX como «cosa de rústicos» cayó en descrédito y lamentablemente se fue marginando.

Al menos, incluido en el plan de las actuales Escuelas de Instructores de Arte, se enriquecerá el repertorio de muchos jóvenes que creen que el simplón «tembleque» es lo máximo para el alma divertir.

......................................................................................................

PÁGINA PRINCIPAL
DOSSIER
 
| el GRAN ZOO  | PUEBLO MOCHO | CARTELERA
POR AUTORES | LIBRO DIGITAL 
Otros Enlaces
| Mapa del Sitio | Correo-Electrónico
Actualizaciones por Correo Electrónico

SUBIR



© La Jiribilla. La Habana. 2003
 IE-800X600