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Con
magia en la Risograf
Sin
duda alguna La Revista Matanzas ha encontrado su
ángel y se decide a luchar por conquistar un buen lugar
entre los demonios y tentaciones provinciales. Parece
ser que ahora si llegó para quedarse entre nosotros, con
sus apellidos dispares y buen puntaje junto al misterio
y la armonía que se brinda cuando todo está hecho como
debe ser.
Lorena
Martínez
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Matanzas
Con esta nueva
entrega La Revista Matanzas alcanza, al
fin, su mayoría de edad: en ella experiencia y juventud
se complementan con la más reverente irreverencia sin
faltar a las normas de comunicación.
Un nuevo Consejo
Editorial con una manera de pensar diferente y dispuesto
a agotar todas las posibilidades y los recursos
disponibles parece caracterizar esta era.
Es de destacar como
su nuevo editor Alfredo Zaldívar es ya un buen
especialista en eso de aprovechar todo tipo de material
«reciclable» a su disposición. En esta oportunidad se
apropia de la magia de la risograf, trabajando
para una impresión en grises, blancos y negros donde el
diseño se convierte en rey mayor. Dibujos, viñetas y un
inteligente trabajo tipográfico conspiran con técnicas
periodísticas tradicionales para regalar 44 cuartillas
de cuartillas de goce estético con una visión
comunicativa muy especial.
Especial atención
merece la portada realizada a partir de piezas de la
serie Bienvenido Coleman de Carlos Miguel Oliva.
En ella se funden las dife4rentes tendencias secciones,
hallazgos que anidan en la revista. Todo aquello que
está por descubrir. La presencia memorable en su reverso
de contracubierta de «La Remocinación: Elegía a los
terapos», texto único dentro de la intelectualidad
matancera ilustra cómo pueden no estar reñidas la
sonrisa inteligente y lo inexplicable, lo verosímil y la
sinrazón.
En esta Revista
Matanzas nos regala aciertos desde una abierta
perspectiva que proclama; «… un abierto coro contra la
guerra, por la paz» (1), posibilidad
para el derecho a la poesía y a que «… la vida sea la
más feliz novela, a que nuestra mayor ficción sea la
esperanza. » (2)
Diez secciones
diferentes y que buscan abarcar el entorno artístico
literario sostienen la estructura de esta entrega, donde
un aviso de Lina de Feria se conjuga de manera integral
con el discursar de Pedro Jesús sobre el cuento de tema
gay cubano el recordatorio a los 80 de Carilda Oliver o
la forma de mejor acercarse a la actual plástica
matancera.
La poesía tiene un
lugar esencial, que llega hasta la inclusión en español
e italiano de «El primer amor» de Giacomo Leopardo, un
tránsito homenaje a Roberto Mata, así como unas «Escenas
de teatro vivo» donde el perro del poeta se convierte
también en poeta para juntarse en la tarde con otro
niño.
Cuentos y
narraciones se unen al fragmento de una novela de Norge
Céspedes Díaz para cerrar el ciclo más creativo de la
revista sin olvidar de anunciar en su próxima aparición
el homenaje a la queridísima Fina García Marruz, por
regalarnos durante tantos años su deseo de vivir.
En cuanto a las
reseñas las cuatro que aparecen resaltan por su
capacidad de aprehender la esencia de los títulos
presentados. De ellas, ninguna más agradable al paladar
que la dedicada a Leonardo Padura y su «amor herediano»
que nos permite rememorar la debilidad de la ciudad de
los puentes por ese vecino que vivió y conoció a su
Emilia entre sus calles.
Sin duda alguna
La Revista Matanzas ha encontrado su ángel y
se decide a luchar por conquistar un buen lugar entre
los demonios y tentaciones provinciales. Parece ser que
ahora si llegó para quedarse entre nosotros, con sus
apellidos dispares y buen puntaje junto al misterio y la
armonía que se brinda cuando todo está hecho como debe
ser.
28 de
julio de 2003
Notas.
1 Revista Matanzas año 4 no 1
enero-abril.
2 Ibid. |