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«Testamento».
La canción
«Testamento» la compuse cuando supe que iba a viajar
a Angola, a principios del año 76, y porque la
decisión de ir la asumí en toda su perspectiva,
tanto desde el punto de vista de lo que significaba
convertirse en un internacionalista para ayudar a
otro pueblo, como de las consecuencias que eso podía
tener para mi persona, incluyendo en esas
consecuencias, indudablemente, la muerte. Entonces
como no tenía otra cosa para dejar que canciones,
porque eso es lo que hago, es el bien que produzco,
quise escribir una que las enumerara a todas, y al
no tener tiempo para hacerlas, las reuní en una sola
canción y a manera de testamento, así dejaba esas
canciones que consideraba le debía a la gente. Eso
es «Testamento».
Sindo Garay.
Sindo es uno de
los compositores más importantes que ha nacido en
Cuba. Él es en gran medida uno de los inspiradores
de mi forma de cantar, de tocar la guitarra y de
hacer música, y quizás hasta de mi forma de
escribir, porque indudablemente en las canciones de
Sindo hay poesía, así como en muchas de las
canciones de la trova tradicional, como de toda la
trova y esto fue una enseñanza que yo seguí
concientemente como un propósito cuando comencé a
hacer canciones. Me siento muy identificado con
Sindo, con la belleza de sus canciones y con la
ética artística también. Tengo conciencia de esto
desde muy temprano porque una de las primeras
canciones de algún valor que hice está dedicada a
él: La canción de la Trova. Por eso
cuando comencé a cantar, que se puso en boga la
palabra cantautor, o compositor e intérprete que
también se le decía, siempre cuando me iban a
anunciar en la televisión, en un programa de radio,
pedía que se me anunciara como trovador y no como
cantautor, o ningún otro nombre que se suele dar. En
gran medida esa identidad con la trova tradicional y
con Sindo Garay, fue lo que me hizo adoptar esa
postura.
Roque Dalton.
Ya se sabe quién
es Roque. Un revolucionario y poeta salvadoreño que
vivió muchos años en Cuba, amparado por la
solidaridad de la Revolución con los luchadores y
con los artistas latinoamericanos y un hombre que
supo corresponder a esa solidaridad, a esa
confianza, que no solo los cubanos, sino también su
propio pueblo tuvo en él. No vaciló en regresar a su
país y continuar la lucha revolucionaria, hasta que
le costó la vida. A Roque tuve la oportunidad de
conocerle en la Casa de las Américas, gracias a los
vínculos que establecimos en esa institución cuando
Haydée Santamaría nos quiso, nos comprendió, nos
ayudó, a toda aquella generación que luego se le
llamó la Nueva Trova. Roque era una persona muy
especial. Un hombre muy simpático, tan
extremadamente simpático como extremadamente
inteligente y lo digo así porque su simpatía era muy
inteligente, era muy ingenioso. Tenía una cultura
enorme. Su poesía influyó mucho en los poetas de mi
generación. Todos, en algún momento, lo han dicho:
cuando leímos la poesía de Roque fue como una
revelación, un descubrimiento, porque la se
caracterizaba por esa misma simpatía e inteligencia,
y al mismo tiempo por un sentido muy iconoclasta,
muy desenfadado. Eso teñía todo sus planteos
poéticos. Usaba de una manera muy incisiva la
ironía. Así mismo era en la vida real. No era un
apologista de la revolución, era un revolucionario
muy autocrítico y muy crítico y no solamente
criticaba al enemigo, sino los errores que podíamos
cometer los amigos y él mismo. En ese sentido,
nosotros que éramos una generación muy cercana a esa
y que teníamos razones, muchas razones para ser así,
establecimos un vínculo de hermandad de fraternidad
con Roque, a quien por momentos veíamos como un
hermano mayor, porque era una gente de más
desarrollo, de más edad que nosotros, pero también
como un compañero más.
No nos sorprendió
la noticia de que estaba luchando en su país. Eso
era habitual en él. Muchas veces estuvo encarcelado;
varias, condenado a muerte. Milagrosamente escapó de
las cárceles en diversas oportunidades y lo que sí
nos llenó de consternación y de tristeza fue la
forma tan adversa en que murió, a manos de
compañeros revolucionarios, y no en un
enfrentamiento con el enemigo, pero eso es parte de
las confusiones y las contradicciones que nosotros
mismos hemos tenido y tenemos. Roque siempre quedará
para nosotros en la memoria como un maestro de la
vida, de la poesía y de la amistad.
Haydée Santamaría.
Ya se sabe la
importancia histórica de Haydée Santamaría, una de
las heroínas del Moncada, una de las primeras
mujeres que se incorporó a la lucha revolucionaria,
que fue al Moncada junto a Melba Hernández, muy
cercana a toda la creación del Movimiento, era
hermana del segundo hombre del Movimiento, Abel
Santamaría, y por lo tanto, muy cercana a Fidel.
Haydée era un ser que parecía tocado por la gracia,
que vivía como en estado de gracia, de una humanidad
inmensa. Supo ser como una amiga, como una hermana,
como una madre, en ocasiones, y sobre todo, nunca
tuvo prejuicios con la juventud; supo ser lo
suficientemente paciente y comprensiva, como para
saber e interpretar correctamente algunos exabruptos
que son propios de la juventud y no magnificar esas
cosas y convertirlas en calificativos negativos,
como sucedía con otras personas que vieron como ella
el surgimiento de la Nueva Trova. Hace poco vi un
programa de televisión en el que algunos músicos
planteaban que por qué no se apoyaba determinada
característica musical como se apoyó a la Nueva
Trova. Ese tipo de manifestación no es la primera
vez que la escucho y es que creo que hay algo que la
gente ignora, o quiere ignorar, porque le resulta
más fácil. La Nueva Trova fue apoyada solo por dos o
tres personalidades entre ellas Haydée Santamaría,
Alfredo Guevara, Quintín Pino, Ayda Santamaría. En
general, la tendencia oficial era reprimir la Nueva
Trova. Todo se basaba en que nunca tuvimos un
enfoque apologético sobre nuestra vida cotidiana,
sino autocrítico, y eso había personas que no lo
entendían, no lo consideraban correcto. Se fue
convirtiendo en una tendencia que se transformó a su
vez en una forma represiva de tratarnos, surgieron
habladurías que se echaron a correr con la intención
de desprestigiarnos. Muchas calumnias se dijeron
porque no éramos simpáticos para algunos. Haydée, en
medio de un bombardeo que quizás ninguna otra
tendencia de la música ha tenido, ni siquiera el
rock, nos apoyó. Si no llega a ser por el apoyo de
ella y de otros compañeros, que eran pocos, pero muy
valientes, no se sabe en qué hubiéramos parado,
porque nos intentaron estigmatizar, crearon un mito
alrededor de nosotros. Por eso para la gente de
aquella generación, es tan importante Haydée
Santamaría. Por supuesto, eso no fue lo único que
hizo. En general con los artistas, y no solo de
Cuba, sino de toda Latinoamérica, siempre fue muy
solidaria. El hecho mismo de crear la Casa de las
Américas, era una forma de garantizar que todos los
artistas revolucionarios de América Latina que eran
perseguidos, que eran condenados en sus países por
la represión oficial, tuvieran un podio donde
manifestarse y este lugar era y es la Casa de las
Américas. Por eso, creó un concurso anual donde
participaban los escritores, organizó exposiciones
de plástica, encuentros de estudiosos de diversas
áreas del pensamiento, de músicos, en fin,
encuentros de la cultura latinoamericana, que es una
cultura discriminada, y todo eso fue obra de Haydée.
Gracias a ella, muchos de nosotros pudimos conocer a
gente como Roque Dalton, que nos enriqueció, nos
enseñó, nos hizo crecer en nuestra identidad
latinoamericana y en nuestras convicciones y lo he
dicho otras veces, con ella, con su memoria, con su
ejemplo tenemos una deuda impagable.
La Revolución.
Es una forma de
profundizar en las ideas martianas que ya desde niño
tenía —siempre fui un lector de Martí— y de
participar en un evento de una envergadura y una
transformación social tan grande, donde no solamente
se estaban transformando los aspectos materiales,
económicos, sociales, sino también lo que era más
importante aún, para mí: el hombre, los sentimientos
del hombre, la responsabilidad con la Tierra al
nacer, con su país, con sus hermanos, con sus
hermanas. En ese sentido creo que fue fundamental
porque me enseñó muchas cosas útiles, ya no solo
como hombre, sino también como artista, para mi
profesión. Esas ideas y vivencias fueron
fundamentales a la hora de escribir, de dar una
opinión, ya sea ética, política, estética o en
cualquier sentido de la vida humana. Sin la
Revolución, quizás con alguna suerte, yo hubiera
sido también un trovador, pero no hubiera podido ser
el trovador que soy, porque todas las vivencias que
me aportó la Revolución forman parte de la esencia
misma de mis canciones, del contenido de mis
canciones. De ahí se desprende, la Revolución ha
sido muy importante, ha sido una enseñanza, una
incidencia en toda mi existencia, como profesional,
como artista y como hombre. No fuera lo mismo sin
ella.
Fidel.
No me considero la
persona idónea para hacer una valoración sobre
Fidel, pero en pocas palabras puedo decirte lo que
pienso. Fidel es heredero directo de todos los
grandes próceres latinoamericanos que han luchado
por nuestra independencia y por la independencia de
Latinoamérica y por hacer de toda Latinoamérica una
sola patria. En Fidel están los guerreros araucanos,
los aztecas, los incas, los negros esclavos que
trajeron los colonizadores a construir sus riquezas,
todos los explotados, todos los olvidados de la
historia latinoamericana después de la conquista.
Fidel es un resumen de todo eso y por ello es tan
odiado, y por eso es tan calumniado, y por eso es
tan temido también. Para mí es el padre de la patria
y uno de los más grandes hijos ya no solo de
Latinoamérica, sino del Tercer Mundo. Es un hombre
además y por ser hombre, pues es hombre, con todas
las cosas que podemos tener los hombres, pero por
encima de todo es un gran maestro, a quien le
debemos, pienso yo, un gran respeto, un gran cariño
y una gran gratitud.
Cantor poeta o poeta cantor.
Aquí pareciera que
el orden de los factores altera el producto. Yo creo
que no, que es rebuscar mucho en eso. Soy un
trovador que es un cantor que trata de hacer poesía,
o un poeta que trata de cantar, que es más o menos
lo mismo, que no es lo mismo pero es igual. La trova
siempre se ha caracterizado por acercarse a una
poética, y eso es lo que hago. Admiro mucho la
poesía, me gusta, la disfruto, me ayuda a vivir, me
ayuda a crear, la poesía ajena y es algo que
disfruto.
¿Cómo se le canta
al amor?
Hay muchas formas
de cantarle al amor, y ahí están todas las canciones
de amor que se han escrito que ejemplifican la
cantidad de maneras que hay de cantarle. El amor se
suele vincular generalmente con la relación de
pareja, pero el amor es algo mucho más ancho, pienso
yo. El amor puede estar en cualquier cosa, en
cualquier actividad, decisión o pensamiento, de lo
que se desprende que el amor puede estar en
cualquier canción, hable de lo que hable.
El amor para
Silvio.
No creo que sea
nada distinto de lo que es para mucha gente el amor.
En gran medida es el remanso, ese tipo de amor, el
amor de pareja, ese rincón que todos necesitamos en
algún momento, ese lugar donde reposar un rato la
cabeza, muchas veces dolorida por tantas cosas que
suceden y me es tan necesario como a cualquier otra
persona, que vive, que hace, que lucha, que sueña.
No creo que el
amor esté en crisis. Quienes están en crisis son los
hombres. El amor está ahí, para quien sea capaz de
sentirlo, de vivir con él y de asumirlo, porque no
es fácil asumir el amor. También cuesta. Pero ya te
digo, eso responde a la pregunta, porque por
supuesto que creo en él, y tiene un significado
importante para la vida, porque es algo que te ayuda
a vivir, es algo que te da fuerza, es algo que te
hace más optimista. Cuando uno está enamorado está
en estado de gracia, todo le parece posible, y por
eso es tan importante estar enamorado.
«Réquiem».
«Réquiem» es una
canción que aunque está hecha en una circunstancia
específica, trata de resumir muchas experiencias,
probablemente no solo mías, sino de otras personas
también. Es el darse cuenta de que uno no alcanza a
llenar todas las necesidades de una relación y lejos
de cortarles las alas, de ser posesivo, de tratar de
obstinarse, de tratar de encarcelar lo que es
incarcelable, pues todo lo contrario, secarle las
alas, soltarle al viento y es eso, es otra dimensión
del amor. Es porque te quiero, justamente vuela. Es
algo difícil de sentir, pero no es imposible, quizás
un poco doloroso, pero hay muchas cosas dolorosas
que no reportan tantas cosas gratas, así que es
menos doloroso. Por eso dicen que a pesar que te
vas, o algo así, aquí te me quedas de algún modo.
Pues eso es
«Réquiem».
Etapas… amorosas y
políticas.
Quizás mi obra se
pudiera analizar en etapas, pero no precisamente en
etapas amorosas o políticas, como si hubiera una
dicotomía. Creo que todo eso está integrado. El amor
puede tener mucho de político y la política puede
tener mucho de amor también. Son dos cosas que si
van juntas van muy bien y difícilmente creo que
pueden ir separadas, porque la política es una forma
de actuar, quizás un poco predeterminada, porque es
una política, trazar una política, y el amor es
difícilmente programable. Aunque se puede tener como
política amar y se puede tener como amor la
política, o sea, que podemos seguir hablando
boberías sobre esto toda la tarde. La realidad es
que no separo una cosa de la otra en cualquier etapa
de mis canciones o de mi vida, he hecho canciones
amorosas y políticas, políticas y amorosas, y de
otras hierbas también. No creo que sea por etapas,
es más bien por los sentimientos o los estados de
ánimo que han prevalecido en mí por momentos y eso
es lo que me impulsa a escribir. A veces estoy en
medio de un fragor social político, como tú le
quieras llamar, y estoy haciendo canciones de amor.
A veces estoy enamoradísimo y por lo que me da es
por hacer canciones políticas. Puede parecer una
contradicción pero no lo es, porque es un solo
hombre, el que canta es el mismo que siente por una
cosa o por otra, y todos los sentimientos, todas las
convicciones, todas las conclusiones se reúnen en
una sola cabeza, en un solo corazón y, por supuesto,
en una sola guitarra.
¿Qué tiene más
peso, el amor o la política?
Hay equilibrio en
ambas. Está un poco respondida la pregunta. Para mí
la única política válida es la que está dirigida por
un profundo sentimiento de amor. |