MEMORIA. Nro 115

UN POETA DE LA GUERRA
 
Josefina Ortega | La Habana

 

La Calle es un charco poseído por la lluvia
………………………
vive en tu adentro el ruiseñor que siembra
………….
 

Dos versos  ―apenas un atisbo―  de un joven que se iniciaba en la poesía de vivir  y no en vivir de la poesía.

Se llamaba Raúl y estudiaba tercer año de Pedagogía cuando entonces el verso de la muerte lo envolvió de un golpe. 

La tarde es en el puerto un colosal acento

Que rebosa en el sueño de lo hecho y lo eterno 

No era un poeta de aquellos ilustres versadores que decidieron hacer morada  en el Parnaso; o de aquellos que  tocados por aura mágica de la creación se lanzaron al duro oficio de escribir poesía.

Nació en La Habana un día 14. Era solo un joven que no perdía la sonrisa aunque tuviera razones mayores para centellear en la mirada.

Era solo un joven que también escribía versos, además de hallar motivos para vivir a pesar de tantas vidas sin poesía.

Y para hacer la existencia más abarcadora, para hallarse a sí mismo a través de los demás, decidió un día otro camino.

No quiso palabras inútiles «no vamos a teorizar, vamos a combatir…es la fórmula mágica de la presencia de la juventud».

Estudiante, pintor y oficinista, mensajero y periodista aficionado; reportero radial, y con vocación por la justicia, cambió la carrera de Derecho por la de Pedagogía.

Escribió un artículo que prensa alguna quiso publicar. «Revolución sin Juventud» fue la primera respuesta al golpe militar del 10 de marzo, 16 páginas de encendidas de ardor juvenil, que luego saldrían a la luz en un pequeño periódico artesanal, llamado El Acusador. Firmaba sus trabajos con el seudónimo de El Ciudadano, junto a otro joven, un jefe amigo, que firmaba Alejandro.

Entonces decidió enfrentar el verso de la muerte justo a los cien años del natalicio de José  Martí.

Habría de cumplir 25 años en diciembre del 53, pero cuatro  meses y 14 catorce días antes, una madrugada, anunció en su último verso

Ya estamos en combate… 

En nuestra sangre hierve el hado azaroso

De las generaciones que todo lo brindaron…

Murió un día de julio, en Santiago de Cuba, asesinado. Se llamó Raúl Gómez García y desde entonces lo nombraron El poeta de la generación del Centenario.


 


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
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