| LA JIRIBILLA Nro. 115 | ||
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EN CASA, COMO LA PRIMERA
VEZ
Habían llegado de Argentina León Gieco y Víctor Heredia, para unirse a Silvio Rodríguez, Vicente Feliú y Carlos Varela, en el inicio de la grabación de un disco en vivo, para contribuir con los fondos de su venta, a la reparación de los daños causados en la región de Santa Fe, por lluvias torrenciales. En tiempos en que por doquier impera el santo y seña del sálvese quien pueda, resulta conmovedor este gesto.
Me concedieron el
privilegio de acceder a la Sala Che Guevara, donde
presenciaban la grabación altas figuras de la cultura,
la prensa especializada y un ávido grupo de personas...y
me quedé afuera. Que esta vez no quiere decir, sin
participar. Decidí ser uno más entre los jóvenes que
sentados en la hierba, se mantuvieron atentos y
emocionados, siguiendo canción a canción, el
acontecimiento. Me sentí representado como humilde gente
de mi país, cuando Silvio Rodríguez dedicó su canción
Roxana, a Compay Segundo y Celia Cruz, ponderándolos
como dos nombres trascendentes de nuestra música. Recibí
el golpe espiritual de los buenos, cuando Carlos Varela
y León Gieco, se refirieron con respeto agradecido a
quienes apoyábamos desde la hierba de G su vocación de
servir. Ojalá no haya ninguna otra inundación, que
arrase punto alguno del planeta, pero que no por ello
dejen los cantores nuestros, de esgrimir la canción,
como el arma mejor de la esperanza. Y mucho menos cuando
“Solo le pido a Dios”, ese himno creado por León Gieco
en las tribulaciones de la Guerra de las Malvinas,
cantada al final de la primera sesión de grabación del
disco, nos pareció anoche, una canción recién compuesta,
para hacernos fuertes ante los ciertos peligros de la
guerra, que andan desatando por doquier los que odian
y destruyen.
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