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LA
MUERTE DE CELIA CRUZ:
SIN MEDIAS TINTAS
Mientras sus admiradores en todo el mundo lamentan la
muerte de Celia Cruz, los personajes de la
contrarrevolución de Miami continúan, cual hicieron en
vida de la cantante, aprovechándose de la prominencia de
la sonera cubana con fines políticos.
M. H.
Lagarde
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La Habana
Mientras sus admiradores en todo el mundo lamentan la
muerte de Celia Cruz, los personajes de la
contrarrevolución de Miami continúan, cual hicieron en
vida de la cantante, aprovechándose de la prominencia de
la sonera cubana con fines políticos.
Pocas
horas después del fallecimiento de Celia Cruz en su casa
de New Jersey, el periodista
Max Lesnik aseguraba en su
comentario diario de Réplica de Radio-Miami: “En
un acto de vulgar oportunismo político, esta
organización del exilio, que se ha caracterizado por
toda una historia de sectarismo y prepotencia —porque
son la gente del dinero— trae a Miami los restos
mortales de Celia Cruz para que sean expuestos en un
edificio propiedad de la familia Mas Canosa, con el
deliberado propósito de convertir su velorio en una
tribuna política desde la cual proyectar el sectarismo
que hará de la Celia de todos en una Celia Cruz de solo
una parte de los cubanos”.
El Nuevo Herald
no tardó en darle la razón al comentarista. El mismo día
17, el diario de la contrarrevolución no escatimó
espacio para reflejar el “dolor” de algunos de esos
buitres de la politiquería.
“Era
una mujer extraordinaria, un ser humano que nunca dejó
de servir al prójimo y que amaba profundamente a la
humanidad y a Cuba”, expresó el congresista Lincoln
Díaz-Balart.
Para la
congresista Ileana Ros-Lehtinen: “Mi generación se crió
con la música de Celia y su vibrante personalidad. Su
muy conocida ‘¡Azúcar!’ estará con nosotros por muchas
generaciones''
El
director ejecutivo de la Fundación Nacional
Cubano-Americana, Joe García, subrayó que Celia “fue la
estrella más grande de Cuba. Y, durante todo momento,
cubana” y según la ex vocera de esa organización, ahora
Directora del Comité por la Libertad de Cuba: “Siempre
fue una gran estrella de Cuba, por su talento, su
personalidad y su luz. Lo único que lamento es que una
mujer como Celia haya tenido que vivir en el exilio”.
Otros
fueron mucho más directos al explicitar sus
sentimientos. Desde la misma Casa Blanca, Otto Reich
declaró: “Muy pocas personas lograron transmitir el
espíritu de libertad del pueblo cubano como Celia Cruz”.
Y
mientras George W. Bush, en un comunicado emitido de la
residencia presidencial de la Casa Blanca, aseguraba que
“Celia Cruz fue una artista internacional cuya voz y
talento deleitaron a audiencias en todo el mundo. Su
éxito en los años posteriores a su partida de su amada
Cuba fue un tributo a su perseverancia, compasión y amor
a la vida”. Su hermano Jeb, mucho más cerca de quienes
organizaron la farsa electoral del 2000 que dio al
traste con la victoria del partido republicano, lamentó
el fallecimiento de la cantante que, según él,
representa la lucha y el éxito de quienes han emigrado a
Estados Unidos.
“Salió
de la pobreza, escapó a un dictador opresivo, abrazó el
sueño americano”, resaltó el gobernador de la Florida.
El
periódico corroboró también las afirmaciones de Lesnik
al anunciar que ya está todo listo para ofrecerle este
sábado el último adiós a la cantante en la emblemática
Torre de la Libertad, un edificio propiedad de la
familia Mas Canosa.
Como se
ve, El Herald no se anduvo con medias tintas.
Como asegurara en la edición de ayer uno de sus
periodistas refiriéndose a Celia Cruz: “Su figura era
enarbolada ayer no solo como “la reina de la salsa, sino
también como un símbolo del exilio”. Lamentablemente,
intentan hoy utilizar el cadáver de la artista para los
mismos fines. |