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UN
INSTANTE DE LUZ
Luminosa, es acaso una buena definición para la entrega
de este mes de julio en el Café Literario que desde el
mes pasado reúne a los poetas en el Palacio del Segundo
Cabo. Sigfredo Ariel y Aymara Aymerich fueron sus más
recientes invitados. Para agosto se anunció la presencia
de Jesús David Curbelo y Caridad Atencio.
Edel Morales|
La Habana
Luminosa, es acaso una buena definición para la entrega
de este mes de julio en el Café Literario, conducido por
Basilia Papastamatiu, que desde el mes pasado reúne a
los poetas en el Palacio del Segundo Cabo. Aire de
Luz, un verso del gran Heredia, es el nombre de este
Café, y Sigfredo Ariel y Aymara Aymerich fueron sus más
recientes invitados.
Desde el principio la comunicación fluyó fácil, por una
selección inteligente de los textos leídos, con un
público atento, casi cómplice en su diversidad, de
poetas y lectores que acudieron a escuchar versos. Una
intensidad, al menos inusual en otros espacios
literarios, llenó en esa lectura la atmósfera del patio
del antiguo palacio y penetró el espíritu de los
asistentes.
Aymara comenzó la lectura, y fue agrupando en tres
momentos poemas de libros distintos, reveladores de lo
que Basilia calificó como una creación comprometida
íntegramente con todo su ser, pero no con una
complacencia estetizante, sino en una búsqueda activa de
reacciones y respuestas, en una exploración incansable y
siempre transgresora. Sigfredo desgranó pequeñas
anécdotas y reflexiones sobre el sentido y las trampas
de la creación antes de entrar en su poesía que, siempre
al decir de Basilia, logra en las recombinaciones de
su lenguaje que aflore una rara belleza, la que se
manifiesta en los seres y en las cosas, a través de las
palabras que las recubren.
Leyeron mayormente poemas inéditos, sin excesos pero sin
esa brevedad que a veces es carencia y deja al público
no con el sabor de lo bueno, sino con la ausencia de
peso suficiente para disfrutar y medir el valor de la
poética que se le propone. Porque si algo hay que
destacar de la poesía de Sigfredo y Aymara, y quedó una
vez más evidenciado en esa lectura que me arriesgo a
calificar de memorable, es que ambos son dueños de un
estilo, una voz personal, que los diferencia e
identifica, por los modos de hacer, entre otros poetas
actuales de la Isla.
Para agosto se anunció la presencia de Jesús David
Curbelo y Caridad Atencio en el Café, momento que será,
probablemente, una nueva ocasión para que escuchemos
decir la buena poesía, aquellos que todavía sabemos
hacerlo.
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