MEMORIA. Nro 112

PEPE SÁNCHEZ O LA GÉNESIS DEL BOLERO
 
Josefina Ortega
| La Habana

 

Tristeza me dan tus quejas, mujer,
Profundo dolor que dudes de mí,
no hay pruebas de  amor que deja entrever
cuánto sufro y padezco por ti. 

La suerte es adversa conmigo,
No deja ensanchar mi pasión,
Un beso me diste un día
Y lo guardo en mi corazón.
 

Ni siquiera el propio Pepe Sánchez, compositor y  “padre” del bolero, pudo imaginar que aquella melodía suya que tituló “Tristezas—en compás de 2 x 4 y creada en 1883, en Santiago de Cuba— daría tanto que hacer, más de un siglo después.

“Toda persona que habla de amor a su amor, lo hace con letra de bolero” dijo el narrador y ensayista venezolano José Balza y acaso pudiera ser una de las más acertadas definiciones del bolero donde las haya.

Según el mismo Balza “el amor en las tierras del  Mar Caribe y, por extensión, en casi toda América Latina, habla en bolero”. Y así es aunque muchos tilden el género de decadente, cursi y distanciado de la realidad social.

Alguien ha dicho que el bolero también refleja la época porque de todos modos asume la forma de amar que en cada época es distinta, o al menos,  con matices según las circunstancias.

Pero es cierto que la mayoría de los textos de los boleros —y la manera de hacerse acompañar musicalmente—  se remiten a la forma romántica: esto es, el amor, la mujer —y claro también el hombre, porque no han faltado mujeres cantantes y compositoras—  la felicidad, las tristezas, las incomprensiones, la naturaleza en su imagen bucólica y por supuesto, la infidelidad.

Para el músico e investigador cubano José Loyola existen distintos tipos de boleros: “Está el bolero victrolero —propio de bares y cantinas— (…) hasta el bolero profundo, casi filosófico, como los de César Portillo de la Luz o los de Marta Valdés que contienen, generalmente imágenes muy novedosas y profundas”

Tal vez no haya pareja alguna en América Latina —y en muchos otros sitios del planeta— que no conozca el amor a ritmo de bolero, e interpretado en tiempo y espacio distintos, por una larga lista de  ilustres creadores, cantantes y músicos como María Teresa Vera, Agustín Lara, Toña La Negra, Antonio Machín, Vicentico Valdés, Elena Burke, José Antonio Méndez, Los Panchos, Benny Moré, Pedro Vargas, Lucho Gatica, Alfredo Sadel, Fernando Álvarez, Moraima Secada, Armando Manzanero o Luis Miguel…

A fin de cuentas, como dijera José Balza, el bolero es un “canto de cuna — y de cama—  del Caribe”. Así ha sido y así será en el siglo XXI, ganando adeptos dispuestos a amar o declarar sufrimientos de amor con un bolero, de fondo musical.


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
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