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Una prueba más de la objetividad de El País
Este texto fue solicitado
al escritor cubano Guillermo Rodríguez Rivera por el
periódico español El País, pero finalmente se
publicó solo una línea dentro de un artículo incorporado
a la feroz
campaña que encabeza contra Cuba ese paladín de la
objetividad. La Jiribilla publica
íntegramente el trabajo original.
RAÚL RIVERO
Guillermo Rodríguez Rivera
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La Habana
Si me aventuro a
escribir estas palabras que salen precipitadas desde mi
memoria y mis sentimientos, es para decir algo, así sea
lo mínimo, del talento de un amigo que me acompañó en
aquellos años en que nos abríamos al mundo, a sus
esperanzas y a sus amarguras, aunque claro que entonces
apenas sí vetamos las amarguras.
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Recibimiento
especial a los mercenarios en la sede de la
Cancillería española en La Habana. Raúl Rivero
saluda al presidente José María Aznar. A su lado,
Gustavo Arcos Bergnes, Oswaldo Payá y Héctor
Palacios, entre otros. |
Editábamos una
revista de jóvenes escritores que, como siempre ocurre,
iban haciéndose allí, allí iban encontrando el destino
de su palabra. Al menos, eso pensábamos entonces.
Entre esos jóvenes
destacaba uno grueso, no muy alto, de rostro afable y
–para todo el que empezaba a tratarlo– de una simpatía
que se desbordaba.
Estudiaba periodismo,
y desde muy temprano comenzó a hacerse leer: primero, en
las páginas de Alma Mater, el órgano de la
Federación Estudiantil Universitaria, en La Habana,
fundados los dos por ese adalid de los jóvenes cubanos
que fuera Julio Antonio Mella.
Raúl Rivero atravesó,
desde las páginas de aquella revista universitaria y de
El Caimán Barbudo, prácticamente por casi
todas las publicaciones de la prensa cubana. Por varios
años fue corresponsal de Prensa Latina en Moscú
y, cuando yo viajé por vez primera a la que era entonces
la capital de la URSS, fue él quien me dio todas las
señas para andar por Moscú. De su larga estancia
soviética surgió un libro de reportajes, bien escrito, y
con la gracia que tenia casi todo lo que producía Raúl.
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Raúl Rivero,
Guillermo Gortázar (Fundación Hispano Cubana)
y Elizardo Sánchez Santacruz. |
Pero Rivero escribía
poemas y adhirió, unos meses después, al manifiesto que
unos doce poetas hablamos publicado en El Caimán,
en marzo de 1966. Todavía guardo un montaje fotográfico
en el que, en un sofá de hierro que aún está en la
terraza de mi casa, estábamos Raúl. Luis Rogelio
Nogueras, Victor Casaus, Antonio Conte, Silvio Rodríguez
y quien suscribe esta nota, rodeando al Inmortal César
Vallejo quien blandía su bastón como el cetro de rey de
la poesía que es.
A partir de 1971, la
realidad cultural de Cuba nos separó como escritores:
mientras Nogueras, Víctor y yo anduvimos años sin que
nos editaran un solo verso, Raúl se convertía en el
joven poeta oficial cubano, en esos años que un critico
ha denominado "quinquenio gris”. Poco después, era
Secretario de Relaciones Públicas de la Unión de
Escritores y Artistas de Cuba y, prácticamente, el
peculiar secretario personal del poeta Nicolás Guillén.
Años después, cuando
el "quinquenio" ya era historia antigua, Raúl empezó a
convertirse en el “periodista independiente” de los
últimos tiempos y a editar preferentemente sus trabajos
en El Nuevo Herald, de Miami, bajo el auspicio y
con el apoyo del exilio cubano de esa ciudad, lo que
demuestra que la independencia siempre es relativa.
Como escribí en una
carta abierta a la revista Encuentro de la cultura
cubana, y casi polemizando con mi desaparecido amigo
Jesús Díaz, nunca entendí cuál paradoja condujo al joven
poeta promovido en el dogmático e intolerante quinquenio
gris, a convertirse en el único poeta que merece tal
nombre entre nuestros disidentes de hoy.
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Vicky Huddleston,
jefa de la SINA y Raúl Rivero en la residencia
oficial de la diplomática norteamericana. |
Ahora Raúl Rivero
guarda prisión en una cárcel cubana. Ello me produce un
profundo dolor, y él y quienes me conocen saben que no
miento.
Cuando estos años
terribles pasen y Cuba no tenga que defenderse contra
viento y marea frente al indeclinable proyecto de los
gobiernos norteamericanos de hacer desaparecer su
revolución de la faz de la tierra, seguramente los
cubanos tendremos a Raúl entre nuestros buenos poetas y
periodistas, por muchos reparos que tengamos que
hacerle.
Qué no dada yo por
hallarlo también, como en aquellos inolvidables años
sesenta, entre los que luchan diariamente para evitarle
a Cuba el castigo que sus enemigos querrían imponerle
por defender su soberanía y promover la justicia para
todos sus hijos.
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Celebrando: René
Gómez Manzano, Martha Beatriz Roque, Félix Bonne,
Raúl Rivero y Elizardo Sánchez. |
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