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ESPÍ O LA PERFILACIÓN DEL
CASINO
El
Conjunto Casino, fundado en 1937 con formato de sexteto
por el cantante Esteban Grau, cobró la consistencia
artística que lo llevó a ser considerado institución
emblemática de su tipo, por el trabajo consagrado de
Roberto Espí, que entró a la agrupación en 1941. El 26
de mayo se cumplen noventa años del nacimiento de Espí.
Es inmejorable la oportunidad para hacer memoria y
rendir homenaje a este grande de la música cubana.
Bladimir Zamora Céspedes
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La Habana
Fotos:
Archivo
•
Mango y mamey -
Jorge Catañeda

•
Amorosa guajira - González
Allué

El
Conjunto Casino, fundado en 1937 con formato de sexteto
por el cantante Esteban Grau, cobró la consistencia
artística que lo llevó a ser considerado institución
emblemática de su tipo, por el trabajo consagrado de
Roberto Espí, que entró a la agrupación en 1941. El 26
de mayo se cumplen noventa años del nacimiento de Espí.
Es inmejorable la oportunidad para hacer memoria y
rendir homenaje a este grande de la música cubana.
Allá por 1913, en un
hogar humilde de la ciudad de Cienfuegos, constituido
por padre valenciano y madre cubana, nace Roberto Espí.
Creció oyendo cantar y tocar a sus hermanas y de una de
ellas (Margot), que muere muy joven, hereda una guitarra
que afianza en él la pasión por la trova, que se había
originado escuchando a cantores que no trascendieron su
más estrecho entorno, y también a reconocidos nombres
como Eusebio Delfín.
El fuerte eco del
son, que desde los años suena cautivador en los barrios
de La Habana, llega a Cienfuegos y Espí está entre sus
primeros admiradores. Por eso con apenas 18 años funda
un sexteto al que denomina Conjunto Lírico Caunabó.
Tal como me ha hecho notar su hijo René, es interesante
que en 1931 use el término “conjunto” y no deja de serlo
que lo califique como “lírico”, siendo un grupo de
sones, cuyo nombre en definitiva es Caunabó, voz
de elocuente origen indígena. Participan en fiestas
locales y en trasmisiones radiales.
En 1935, tres años
después de un primer fallido intento por establecerse en
la capital, Espí llega a La Habana a buscarse la vida,
con un dúo que integra junto a Mario Soto, que había
tenido aceptación en Cienfuegos, por su manera de
interpretar canciones, boleros y tangos. Meses después
se les une Ángel Alday y según conveniencias se
presentan como Trío Azul o Trío Gris. Sin embargo, el
despegue habanero de Espí se produce a partir de 1937,
como integrante del Trío Izquierdo, que hace
presentaciones en la CMQ de Monte y Prado. Y al año
siguiente viaja con esta agrupación por primera vez al
extranjero, actuando en Santo Domingo y San Juan de
Puerto Rico.
En 1941, estando en
el café Puerta Tierra, situado en una esquina de las
calles Muralla y Monserrate, entró un trovador con su
guitarra y Espí le pide que lo acompañe en un tema que
cantaba habitualmente junto a Mario Soto y Manolo
García. Allí estaban los integrantes del Sexteto Casino
y la voz de Espí llamó la atención de su director
Esteban Grau. Y como en aquellos momentos necesitaba un
bolerista, para presentarse a una audición en el Gran
Casino Nacional, Grau le propone unirse al grupo, pero
Espí rehúsa inicialmente porque le gusta más la trova y
en particular los tríos. Luego acepta sólo con la
condición de que una vez pasada la audición y
consolidado el contrato, sale de la agrupación. Hasta
ese momento Roberto Espí no tiene la menor sospecha de
que entregaría largos años de su vida al Casino.
Tan es así que deja la agrupación actuando exitosamente
en el Gran Casino Nacional y acepta una propuesta de
Guillermo Portabales, para irse en una gira por toda la
Isla. Completan un trío con Ángel Alday y se presentan
en los principales teatros del país. De regreso a La
Habana, en diciembre de ese mismo año, a insistencia de
Grau, Espí reingresa al grupo.
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Desde ese momento, e
incluso después de su retiro en 1971, tal vez no sería
exagerado decir hasta su muerte ocurrida en La Habana,
el 14 de mayo de 1999, la obsesión de Roberto Espí fue
esta institución musical. Aunque las primeras
grabaciones salen al mercado en los primeros meses de
1943, con la etiqueta de Sexteto Casino;
recordando los tiempos del Caunabó, él insistió
tanto en el cambio de nombre, que desde finales de 1942
la formación se presentó como Conjunto Casino.
Esta denominación, el primer aporte de Espí, le parecía
más adecuada no sólo porque ya la cantidad de músicos
había aumentado, sino porque era un más ventajoso rubro
comercial. En estas circunstancias trabajan en cabarets
como “La Concha”, “La Campana”, “Zombie Club” y se
presentan regularmente en RHC Cadena Azul de radio.
Se destacan cada vez
más las cualidades de Espí como intérprete del bolero,
tanto en las actuaciones en vivo, como en los sucesivos
discos que graba el
Casino.
Se caracteriza por tomar para su repertorio la obra de
jóvenes compositores que a inicios de la década del
cuarenta, estaban entregando un nuevo tipo de canción. A
él se debe la primera versión en disco de “Nosotros, de
Pedro Junco. Grabó también composiciones de Juan Bruno
Tarraza, Mario Fernández Porta y Orlando de la Rosa.
El 29 de noviembre de
1943 el
Conjunto Casino
viaja a México, para
actuar en la inauguración del Cabaret Sans Sousí de la
capital azteca. A inicios de 1944 todavía están allí, y
el director fundador Esteban Grau, por enfermedad y
desavenencias con algunos compañeros, regresa a La
Habana. Entonces, por acuerdo del colectivo, se entrega
la dirección de la agrupación a Roberto Espí. Alternan
con grandes cantantes como Pedro Vargas, Miguelito
Valdés, Tito Guisar, Jorge Negrete y Chucho Martínez
Gil, en diversos centros nocturnos y emisoras radiales.
Hacen también grabaciones con la RCA Víctor mexicana.
En octubre de 1944
regresan a Cuba, graban con la Víctor en La Habana y en
marzo de 1945 el
Casino
cosecha grandes éxitos en Puerto Rico. A su regreso
comienza a presentarse con asiduidad en cine-teatros de
la capital cubana y del resto de la Isla. Desde su
infancia cienfueguera, Espí advirtió la importancia de
la imagen que se proyecta desde las tablas, por lo cual
presta especial atención al movimiento escénico de los
músicos y también al vestuario. Este es otro aporte de
Espí que contribuye a la distinción de la agrupación.
Sabe que no solo se trata de sonar bien, sino de ser lo
más atractivos posibles a la vista de los espectadores.
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El Conjunto Casino
en sus momentos de apogeo |
A finales del
cuarenta y cinco vuelven a Puerto Rico. Ya por estos
días la trilogía de cantantes está compuesta por Roberto
Faz, Agustín Ribot y Roberto Espí. Aunque en la historia
de la agrupación hay otras voces relevantes, sin dudas
el contrapunto de ellos tres, será el que destacará más
en la trayectoria del
Conjunto Casino.
Crean un estilo muy demandado por el público, imitado
por muchos grupos de la época.
Regresan de tierras
boricuas en febrero de 1946 y les espera en La Habana
una gran actividad. El Cabaret Casa Blanca, La
Marquesina del Hotel Saratoga, presentaciones en CMQ –
contratados con carácter exclusivo –, grabaciones con la
Víctor que luego son éxitos de victrola. En la voz de
Espí se hacen populares muchos boleros estrenados por
él, como “Entre espumas” y “Trago amargo” de Luis
Marquetti.
En 1947 viajan a
Caracas contratados por Radio Continental. Aprovechan
esa estancia venezolana para presentarse en numerosos
teatros. De regreso a la Isla continúan su incesante
trabajo, por lo cual logran convertirse en uno de los
más solicitados del país. Entre 1948 y 1949 hacen muchas
presentaciones en el sur de los Estados Unidos. Por esas
fechas Espí decide dejar la Víctor, para grabar con el
sello cubano Panart. Al parecer por la inmediatez con
que salen a la calle los discos grabados por esta
empresa del patio, porque los grabados por la entidad
americana tardaban muchos meses en circular en la Isla.
Eso contribuyó a una mayor coherencia entre lo que la
agrupación cantaba en vivo y lo que se escuchaba en la
radio o las victrolas. Esto sucede ya cuando Espí ha
decidido que el compositor y tresero Niño Rivera, haga
muchos de los arreglos con los cuales toca el
Casino,
reforzando la calidad
del Conjunto, a partir de la manera novedosa que el Niño
tiene de hacer este trabajo, estando notablemente
influenciado por el jazz. Llevadas por Niño Rivera, los
cantes del
Casino
comienzan a grabar antes que nadie las primeras obras
del movimiento feeling.
Al iniciarse las
presentaciones del Circuito CMQ de Televisión en 1951,
el Conjunto
Casino es
contratado con exclusividad y participa en los programas
de más popularidad. Es entonces cuando La Unión
Telerradial Diaria y La Asociación de Cronistas, premian
a la agrupación como Conjunto Campeón 1950-1951. Lo cual
se repetirá la temporada próxima.
En 1953, cuando Radio
Progreso estrena su edificio de Infanta 105, el
Casino
hace presentaciones allí en espacios estelares. Ese
mismo año se presentan en el Cabaret Tropicana de Nueva
York. En 1954 el tren de trabajo del grupo es
impresionante. Mañana y tarde en múltiples programas de
la radio y de la televisión y en la noches bailables,
que muchas veces eran fuera de La Habana. A partir de
este año Espí canta cada vez menos en las grabaciones
que hace la agrupación, empeñado en favorecer a
vocalistas noveles, apenas conocidos, concentrándose más
en sus obligaciones de director. “Es un error pensar que
una persona es el todo de cualquier agrupación y sobre
todo un conjunto como lo era el Casino. (...) Éramos
como una institución musical en este país.”—afirmó Espí
–.
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Roberto Espí
mirando al joven cantante Fernández Álvarez,
seleccionar en la victrola un éxito del Conjunto
Casino |
En 1955 Roberto Faz
decide hacer su propia agrupación. Y si bien sus diez
años de trabajo con el grupo fueron de la mayor
relevancia, su ausencia no deteriora la sonoridad del
Casino;
porque Espí ha logrado un concepto sonoro, que está más
allá de cualquier voz en particular. Entonces incorpora
voces nuevas: René del Mar, Felo Martínez y Fernando
Álvarez. Las grabaciones de ese período muestran un
Conjunto innovador, que sigue estando en la primera
línea.
En 1956 dejan por
unos días sus ocupaciones habaneras, para participar en
los carnavales de Panamá y repiten en el cincuenta y
siete. En 1958, a pesar de las tensiones generadas por
la dictadura de Batista, el
Casino
se mantiene presentándose en radio, televisión y centros
nocturnos e incluso graban con los sellos Gema y Ansonia.
El 31 de diciembre de ese año el Conjunto se estaba
presentando en el Cabaret Sierra, cuando son
sorprendidos por la huida del tirano.
El triunfo de la
Revolución genera un intenso ambiente de fiestas por
todo el país al que se suma el
Conjunto Casino.
En octubre de ese año viajan a Miami, para presentarse
en el Bay Front Park Auditórium. En el sesenta graban
con el sello Velvet nuevos éxitos, muchos de los cuales
salen en el LP “Qué buena está la Pachanga”. En 1968 el
sello Areito edita un extended play con cuatro temas, en
los que intervienen en las voces: Jesús Navarro, Raúl
García y Roberto Espí. En ellas se demuestra que el
grupo sigue siendo de excelente calidad.
Cuando Roberto Espí
se retira formalmente de su profesión de músico, a
inicios de la década del setenta, deja tras de sí un
valioso legado para la cultura cubana. El bolerista
singular, el director entregado y siempre innovador, el
hombre sencillo que no se abroqueló en la fama y siempre
apoyó a los jóvenes compositores y cantantes merece
siempre ser recordado en las mejores fiestas de la
nación.
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