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EL MAL EJEMPLO DE CARLOS
MENEN
Max Lesnik|
Miami
Lo que está
ocurriendo en la Argentina en el proceso electoral que
allí se viene desarrollando, ilustra muy bien a las
claras las consecuencias en cualquier país del mundo- y
Cuba no está excluida - de ser el “hombre de los
americanos”.
Carlos Menen, el gran “privatizador”, el ex presidente
que llegó una vez a la jefatura de su país bajo el
recuerdo de la sombra del General Juan Domingo Perón,
para terminar su gobierno como servil servidor de los
dictados de Washington, está al borde del ataque de
nervios al encontrarse con un rechazo casi unánime del
electorado argentino.
Todas las encuestas que se han realizado en Argentina
revelan que en las elecciones del próximo 18 de mayo,
Menen será derrotado.
Meneen es rechazado abrumadoramente por el electorado
que ha visto en el candidato oficialista- también
peronista - Néstor Kirchner como la respuesta merecida a
quien se ha presentado ante su pueblo como el “hombre de
los americanos”.
No es que para los argentinos el candidato Kirchner sea
el salvador de la nación ni que se le tenga por un nuevo
Mesías. Es que votar por Menen sería un suicidio para el
pueblo argentino. Sería como elegir democráticamente al
verdugo que lo llevaría de nuevo a la horca.
Un 58% de los que han manifestado intención de votar el
próximo 18 de mayo han expresado que lo harán por
Kirchner y solo un 21 % dice que está a favor de Menen.
Es importante añadir que en la primera vuelta Menen
obtuvo un 24 % de los votos, lo que significa que ahora
tiene aún menos apoyo que en la primera elección.
Los que tienen memoria - y los pueblos no olvidan -
recordarán que el general Juan Domingo Perón, a pesar de
ser hombre de uniforme- siempre se ha visto con
desconfianza a los militares en América Latina- obtuvo
una victoria aplastante ante su contrincante, gracias
al apoyo abierto y descarado que le diera a su rival en
las urnas el Embajador norteamericano en Buenos Aires,
Mr. Spull Braden.
El slogan que se coreaba por toda la Argentina ha
pasado a la historia. ¡Perón sí, Braden no!
Era un voto contra la intervención americana en
los asuntos internos de la Argentina.
La victoria de Perón sobre su opositor, que apoyaban los
americanos - creo que era un tal Tamborini- pasó a los
anales de la política en nuestro continente como la más
vergonzosa derrota de la diplomacia de Washington en
América Latina antes de llegar al poder la Revolución
cubana en 1959, que como es bueno recordar fue también
la derrota del “hombre de los americanos” en Cuba:
Fulgencio Batista.
Lo que va a ocurrir en estas elecciones de Argentina
sirve de lección para explicar muchas cosas: Por qué el
Primer Ministro de España José María Aznar está
sumido en un barranco de impopularidad en su país. Por
qué el Presidente de México Vicente Fox ha tenido que
poner distancia con su amigo el Presidente Bush. Por qué
la oposición venezolana no levanta cabeza frente a
Chávez. Por qué Lula Da Silva fue electo en Brasil. Y
tantas y tantas situaciones que llegan hasta la razón de
por qué en Cuba no existe un verdadero y genuino
movimiento contestario contra el gobierno cubano.
¿Por qué? Pues porque los llamados “disidentes” son
vistos por el pueblo cubano como ven a Menen los
argentinos. Los ven como instrumentos dóciles en manos
de los americanos para imponer en Cuba su absoluta
voluntad.
Por más que se hagan campañas cosméticas para mejorar la
imagen de Washington ante el mundo, si Washington no
cambia su política, el resultado en las urnas será
siempre igual. Los pueblos votarán en contra de “El
hombre de los americanos”. Eso fue así antes de surgir
Fidel Castro en Cuba y será así también cuando
desaparezca Fidel de la escena.
Hoy como ayer, en la Argentina, sigue el grito en las
calles de Buenos Aires: ¡Perón sí, Braden no! Es que la
historia se repite cuando no se aprende la lección.
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