|
SENTIRSE EN CASA
"Estamos en Cuba para celebrar el aniversario 25 de la
fundación de la Brigada Antonio Maceo, pero creo que más
que eso para ratificar nuestro incondicional y sincero
apoyo al pueblo cubano, que es el nuestro, en estos
difíciles momentos que vive". Afirmó en
conversación para La Jiribilla, Andrés Gómez,
presidente de la Brigada.
Magaly
Cabrales|
La Habana
En días pasados, de visita en Cuba, los miembros de la
Brigada Antonio Maceo colocaron una ofrenda floral ante
la estatua del Titán de Bronce en el parque que lleva su
nombre. Con esta actividad se dio inicio a los festejos
por la fundación de la Brigada, hecho que tuvo lugar
oficialmente en Cuba hace 25 años.
|

|
En el solemne acto,
que contó con la presencia de dirigentes del gobierno y
la cultura de Cuba, se hizo un llamamiento a la unidad
de todos los cubanos de buena fe, residentes en
la Isla y en el exterior, para hacerles frente a las
constantes agresiones del gobierno norteamericano. El
discurso pronunciado por Ricardo Alarcón, presidente de
la Asamblea Nacional, así lo patentizó, además de la
intervención de Eusebio Leal, historiador de la Ciudad
de La Habana, y la del presidente de la Brigada, Andrés
Gómez. Este, acompañado por dos compatriotas, izó, junto
a la estatua ecuestre del Lugar Teniente General, una
bandera cubana traída desde Estados Unidos como símbolo
de hermandad.
Sobre esta
conmemoración conversó para La Jiribilla, Andrés
Gómez:
–Alrededor de los
años 70 se crea la revista Areíto, patrocinada
por cubanos residentes en Miami. Esta publicación sirvió
como centro para ir nucleando a quienes habíamos sido
expatriados cuando niños por nuestros padres, a raíz del
triunfo revolucionario de 1959. Por aquellos años esa
era la emigración cubana en Estados Unidos.
Para esos jóvenes
constituía una necesidad la creación de una organización
que les permitiera reintegrarse a la vida de su país de
origen. Surgió así la Brigada a la cual se le dio el
nombre de Antonio Maceo, teniendo en cuenta el alto
espíritu de sacrificio, la intransigencia, la valentía y
el sentimiento internacionalista de este insigne
patriota cubano, pero la emigración ha crecido
considerablemente.
La Brigada tiene una
membresía muy diferente a la que originalmente la
sostuvo. De ella también forman parte un gran número de
cubanos que salieron del país por distintas razones y
que una vez en territorio norteamericano tomaron
conciencia sobre la Revolución, sobre la política
imperial de EE.UU. contra Cuba y asumen entonces una
postura totalmente contraria a la que habían mantenido.
– ¿Además de las
actividades conmemorativas por el aniversario 25, la
Brigada se encuentra en Cuba por otras razones, digamos,
por ejemplo, la III Conferencia sobre Nación y
Emigración?
–Estamos en Cuba para
celebrar el aniversario 25 de la fundación de la Brigada
Antonio Maceo, pero creo que más que eso para ratificar
nuestro incondicional y sincero apoyo al pueblo cubano,
que es el nuestro, en estos difíciles momentos que vive.
Con respecto a la III Conferencia debo señalar que la
misma tenía prevista su celebración para los días 11 al
13 de abril. Sin embargo, las autoridades cubanas
decidieron posponerla porque en realidad estos momentos
no son propicios para su realización, debido a la
tensión cada vez mayor de las relaciones entre Cuba y
EE.UU. Por aquellos días se produjo el enjuiciamiento y
encarcelamiento de los 75 contrarrevolucionarios y
acababan de realizarse los secuestros por parte de
terroristas cubanos. Cuando se nos comunicó a los
miembros de la Brigada, quizás no comprendimos muy bien
el porqué de la suspensión. Ahora, en cambio,
comprendemos las necesidades que impulsaron a nuestros
dirigentes a decidir de esa manera. Yo acepto la
decisión porque ellos tienen más información y son
además los responsables de estos asuntos y como el resto
del pueblo cubano nosotros tenemos que respetar esas
decisiones. No obstante, tengo una preocupación y la he
hecho saber a las autoridades pertinentes y la he
manifestado en público. Esta preocupación, que es real,
consiste en que nosotros entendemos que la relación del
país con su emigración no debe estar sujeta ni
dependiente a las relaciones de Cuba con cualquier país
y especialmente si se trata de EE.UU. Esa relación debe
ser una relación que trascienda esas dificultades y que
no esté sujeta a cómo están las relaciones entre Cuba y
cualquier otro estado, especialmente los Estados Unidos.
Se me ha hecho saber que eso no es así pero existió un
momento en que sí lo era. Por ejemplo, cuando se
desarrolló la I Conferencia en el 94 y las reuniones que
llevaron a ese encuentro se realizaron precisamente en
momentos tan difíciles como estos. Sin embargo, se
estableció esa relación, dio frutos y es mucho más
fuerte hoy de lo que jamás se pensó que se podía ser,
en tan breve tiempo y en circunstancias tan adversas.
–Entonces, la
Conferencia ha sido pospuesta, pero ¿qué asuntos se iban
a debatir en ella y cuáles eran las expectativas de la
emigración cubana con su realización?
–Esta III Conferencia
forma parte de un proceso que comenzó en el año 79, y
continuó con la realización de los dos primeros
encuentros que se titularon La Nación y la Emigración.
Fue en estos cuando por primera vez las autoridades
nacionales se sentaron con emigrados a discutir juntos
de conveniencia común, estableciéndose una fuerte unión
entre el gobierno y la emigración. Esta tercera
conferencia hubiese profundizado ese proceso, lo hubiera
enriquecido. Hubiera tratado asimismo temas de
preocupación migratoria como el siguiente: hay personas
que estiman que debe eliminarse el permiso de entrada en
el país para cubanos residentes en el exterior, cubanos
que han decidido emigrar permanentemente a EE.UU.
Nuestra posición en ese sentido como organización
siempre ha sido que mientras exista la necesidad de la
seguridad del país en sus fronteras esos permisos tienen
que mantenerse, pues en ningún estado del mundo nadie
tiene derecho a entrar y a salir cuando le dé la gana.
Eso no existe en ninguna parte del universo y menos aún
puede existir en un territorio como el nuestro agredido
constantemente por ese mismo país donde residimos. Por
lo tanto, mientras exista la necesidad de la protección
de la frontera y la seguridad nacional tiene que existir
un permiso de entrada. Ahora bien, si la tecnología ha
avanzado de tal manera que las autoridades
responsabilizadas con esa tarea pueden hacer el mismo
chequeo a través de medios tan eficientes como la
computación, entonces estaría bien que se eliminara ese
medio de control. Hablamos de esto porque es un problema
que ha sido señalado varias veces por algunos sectores,
pero para nosotros eso no tiene la mayor importancia.
Por el contrario, sí existen asuntos de interés general,
cuya relevancia los incluye entre los principales que se
debatirían en la Conferencia: la cuestión de aduanas.
Partiendo de la
política establecida de atraer a la emigración, de
lograr mayor acercamiento, de no verla como enemigo,
entiendo que deben flexibilizarse los controles
aduanales, al menos para nosotros. Así hemos sugerido a
través de conversaciones sostenidas con los miembros de
la Brigada, que se nos permita entrar a Cuba 65 libras
en equipaje libre de impuesto y no 40 como está
establecido. No nos resultan ajenas las necesidades del
país ni la recaudación que puede hacerse en términos de
aduana, pero hicimos esta propuesta porque la
inmensísima mayoría de la emigración cubana residente en
Estados Unidos viaja a Cuba solamente una vez al año.
Primero porque no hay dinero para viajar, segundo porque
tenemos trabajo y obligaciones que cumplir allá.
Otro asunto propuesto
para analizar en la Conferencia era el referido a la
agilización de trámites burocráticos como pasaportes,
visas y en fin, todos esos documentos que tienen que ver
con la entrada y la permanencia en el país, cuya
obtención o actualización resultan en ocasiones
dantesco.
Otro tema para
debatir era, por supuesto, la situación del país para
poner al tanto a las personas en términos económicos, en
términos de las relaciones con Estados Unidos, en
términos de la visión política que existe sobre el
futuro y también sobre el presente cubano. Dar a conocer
los programas sociales, culturales y educacionales que
están vigentes en Cuba, que se están implementando poco
a poco. Todo ello con el objetivo de profundizar en un
cambio de actitud en aquellos sectores más afectados por
la crisis económica y social de los años 90. Asimismo
que los sectores más conscientes de la emigración
tomaran conocimiento de la situación de su país de
origen. Que conozcan de esos proyectos encaminados a
formar a la juventud cubana y de ese modo lleguen a
interesarse por esos proyectos, vinculándose a ellos de
una u otra manera. Otro aspecto era el trabajo para
realizar allá en Estados Unidos a favor del
levantamiento del bloqueo, a favor del mejoramiento de
las relaciones, en contra de la política de agresiones
por parte del gobierno norteamericano y la campaña a
favor de los cinco cubanos injustamente sancionados y
recluidos en cárceles del Imperio.
–En los últimos días
ha habido un recrudecimiento de la posición de EE. UU.
contra Cuba, ¿cómo influye o puede influir en la Brigada
o en la emigración cubana en general esta situación?
–Esto es cíclico, se
repite porque los norteamericanos no se dan por
vencidos. Es un proyecto continuo de subversión y de
agresión, entonces estamos en una fase álgida
nuevamente, como estuvimos en el 96 y en el 94, para
destacar los años más recientes. Lógicamente esta
situación ahora se agrava porque este gobierno ha
implementado una doctrina de dominio mundial que aun
agrava más esa condición que no existía ni en el 94, ni
en el 96, ni en el 80, inclusive y, por lo tanto, es de
mayor peligro para Cuba. Nosotros allá tenemos que
asumir ese problema. Tenemos que hacer sentir nuestra
opinión sobre la necesidad de que eso no sea así. Vamos
a tener una situación más difícil en donde operar. Parte
de esta política de dominio, también es parte de las
restricciones y las libertades de acción política en los
Estados Unidos para poder ejercer esa política de la
manera más arbitraria posible por parte del gobierno. O
sea, nosotros no somos los únicos que estamos sufriendo
esa situación ni que vamos a sufrirla, el resto de la
sociedad norteamericana la está sufriendo igualmente. Y
entonces en esas circunstancias, en ese clima de
represión vamos a tener que asumir nuestra
responsabilidad.
– ¿El hecho de vivir
en las mismas entrañas del monstruo, como calificara
José Martí a Estados Unidos, y ser miembro de la Brigada
implica algún tipo de represalia?
-Sí, sobre todo en el
trabajo. El gobierno a veces molesta, pero hace años que
no lo hace. Eso no significa que nos hayan echado a un
lado, ellos saben que existimos, que estamos allí,
inclusive las autoridades responsables de esta situación
nos han dado protección para que se realicen las
actividades públicas. Pero están los terroristas y la
mayoría de ellos viven en Miami, son vecinos nuestros y,
aun cuando no hagan uso de la violencia, desarrollan un
clima general de miedo, de terror que se apodera de la
población, impidiendo el ejercicio de derechos y amenaza
a nuestra familia, a nuestros hijos, amenaza nuestro
trabajo, nuestros negocios, la profesión, la seguridad,
la tranquilidad, entonces eso hace que la gente se
cohíba de actuar y los que están actuando, pues sufran
las consecuencias por hacerlo. Hay que tener mucho
cuidado en término de la protección de las personas que
participan en distintas actividades para asegurar sus
empleos, o sus negocios, o sea, que puedan tener una
vida normal y en la que puedan dedicar parte de su
tiempo al trabajo político. No se trata de terroristas
aislados, sino de los que trabajan en organizaciones muy
poderosas y actúan con impunidad, porque si bien el
gobierno no impide nuestro funcionamiento, la protección
que las autoridades gubernamentales les brindan a estas
organizaciones les da libertad para trabajar en contra
de nosotros.
–Y con respecto a
Cuba, ¿cómo se siente la Brigada en nuestro país y usted
particularmente?
–Estar en Cuba es, sencillamente, sentirse en
casa. |