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LA PRAXIS MÁS FUERTE
“Los pueblos constituyen la praxis más fuerte” dijo a
La Jiribilla el pensador francés Georges Labica. Si
bien es cierto que no hay nada mejor para la práctica
que una buena teoría, para este académico galo la
experiencia en la lucha instruye la conciencia de los
trabajadores.
Jorge Esse
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La Habana
Fotos:
Franklin Reyes
El académico francés Georges Labica, participante de la
Conferencia Internacional Carlos Marx y los desafíos
del siglo XXI expuso ante el nutrido auditorio,
algunas ideas entorno a las temáticas “un mundo de
violencia”, “la guerra como política”, “la alternativa
revolucionaria”, “las resistencias” y “las
perspectivas”.
En un
breve pero
animado intercambio con La Jiribilla, Labica dejó
claro su sentido realista del panorama contemporáneo:
“Para nosotros el poder no es lo que va venir en el
futuro; es, por ejemplo, el movimiento de protesta
contra la guerra en Irak, que hubo ya en el mundo
entero. Hubo una expresión de fuerza increíble.
“Es
posible sacar muchas enseñanzas de la aventura de Irak,
sobre todo porque nos da una primera prueba de las
posibilidades de un encuentro entre los pueblos, ¡no
entre las opiniones!, porque las opiniones pueden ser
manipuladas.
“Yo creo
que la praxis de las posibilidades revolucionarias está
en las masas, porque tengo fe en la iniciativa de las
masas. No en una especie de conjunto muy contradictorio,
complicado, como el Foro de Porto Alegre, sino en la
revitalización del movimiento diverso de obreros,
intelectuales, campesinos, mujeres, etcétera.
“Los
pueblos constituyen la praxis más fuerte”.
La
muerte ominosa, por suicidio político, de muchos
partidos comunistas y el desarme ideológico de la
izquierda, dejó al movimiento revolucionario sin una
fundamentación conceptual.
Si bien es cierto que no hay nada mejor para la práctica
que una buena teoría, para este académico galo la
experiencia en la lucha instruye la conciencia de los
trabajadores.
En su
conferencia, bajo el título “Rendre son acuitè au
concept de rèvolution” (algo así como darse con
agudeza a los conceptos de revolución) aclaró que esa
conciencia está ya en condiciones de enfrentar la
globalización, que de por sí continúa profundizando en
las divergencias y agrava las formas de explotación.
Monsieur
Labica, ríe con malicia cuando lo dice: “es cierto que
muchos partidos se “suicidaron” políticamente, pero no
creo que fuera por propia voluntad”,
“Tampoco
es primera vez que se grita ‘¡Hace falta un gran
filósofo y una nueva gran filosofía!’. Eso se dice
siempre. Hace 15 años, cuando comenzó el desmontaje de
los países socialistas, muchos dijeron entonces ¡que
hacía falta un Lenin!
“Creo
que el marxismo sigue vigente, pero a tu pregunta de si
naciera un nuevo Marx, ¡pues bien, que venga!”
Aun
cuando muchos intelectuales se desalientan a la hora de
promover una cultura comprometida, que sirva a “la
causa”, Georges Labica se niega a admitir que el arte
contemporáneo sea apolítico: “No lo creo así. Es también
muy cierto que la mayoría de las veces el arte ha estado
al lado de los revolucionarios. Los ejemplos son muchos.
“En su
naturaleza, el verdadero arte es de izquierda. El arte
verdadero es creador y donde hay creación e imaginación,
y aparece la fuerza renovadora –ahora recuerdo a
Tintoretto, Matisse o Picasso- el arte es
revolucionario”.
Para una
lectura marxista de la realidad actual basta con ser
consecuente con el transcurrir de las vivencias. En su
opinión Cuba es un buen ejemplo: “Creo que sí, y además
es necesario. En el mundo occidental, Europa
fundamentalmente, la lectura cubana del marxismo no se
conoce. Los intelectuales que ahora escriben contra Cuba
y prodigan denuestos no tienen en cuenta ninguna de las
realidades del mundo actual de Norteamérica en relación
con Cuba, en una actitud fascista, que además no es
nueva como forma de acción imperialista.
“A todos
ellos, intelectuales y filósofos, hay que recordarles el
deber de enterarse, de informarse y estudiar sobre la
situación cubana, pero a fondo y a partir de la
experiencia cubana de cuatro decenios, no de esquemas
europeos.
“Yo vine
a Cuba desde los sesenta cuando empezaban a crearse los
Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y el Partido
Comunista. Sé de la realidad paso a paso”. |