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ARTE Y REBELIÓN SON ETERNOS
“El
nuevo proyecto histórico necesita de los poetas, las
artes plásticas, los novelistas… ¿Cómo sabes tú que tu
actividad es ética y por lo tanto aceptable y
revolucionaria?” Se preguntaba Heinz Dieterich Steffan
en su ponencia, a propósito de la “Conferencia
Internacional Carlos Marx y los desafíos del siglo XXI”.
J. Finort
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La Habana
Aunque se dice ya casi proverbialmente -la mayoría de
las veces con segundas intenciones- que el arte no
promueve las revoluciones, para el sociólogo alemán
Heinz Dieterich Steffan, la estética tiene al menos,
mucho por hacer para un cambio de mentalidad por la
lucha política.
Su
conferencia El socialismo del siglo XXI y el
proyecto de transición dictada en las sesiones de la
“Conferencia Internacional y los desafíos del siglo XXI”,
incluyó en las reflexiones el tema de presupuesto
estético en los programas del tránsito.
“Es
necesario el ideario de lucha, la iconografía -recalcaba
ante el auditorio. La gente ha muerto por la bandera
roja; hay gente que muere por una poesía. Por lo tanto,
el nuevo proyecto histórico necesita de los poetas, las
artes plásticas, los novelistas, en fin la creatividad
de las gentes, donde se incluyen los artesanos. Pero
todo esto tiene que ir unido a la ética, porque ¿Cómo
sabes tú que tu actividad es ética y por lo tanto
aceptable y revolucionaria?” Se preguntaba.
Pero
ante tanta desideologización de las tendencias
revolucionarias, tras la hecatombe del llamado
socialismo real, no falta quien se suma a la comparsa de
quienes profetizan fines apocalípticos: el de la
historia o del arte comprometido.
La
Jiribilla
logró compartir unos minutos con el polémico pensador
europeo, quien por haberse radicado en México desde hace
algunos años, ha tenido una aproximación a la realidad
latinoamericana sin asumir una postura eurocentrista.
Conoce
de primera mano y de paso vive la cultura de la región,
entendida como identidad social y estética.
Cuando
se le pregunta la validez de un arte comprometido parece
tener tan claro sus formulaciones, que las palabras no
necesitan ponerse en fila para dar rienda suelta al
discurso: “Mira, la estética es parte integral de
nuestra vida. Albert Camus, el novelista francés,
alguna vez dijo que el arte y la rebelión son eternos.
Quiere decir que es un elemento de la especie humana que
puedes considerar una constante, inclusive biológica, ‘precultural’,
si tú quieres.
“El
problema es que cuando no tienes una propuesta estética
libertadora frente a la opresora, la gente se queda en
las garras del sistema, y por lo tanto ese componente
del proyecto de liberación es clave.”
Heinz
Dieterich compartió con La Jiribilla su opinión
sobre la necesidad del equilibrio, con un razonamiento
marxista: “El ser humano tiene tres elementos
fundamentales”, dice: “lo racional crítico, es decir, la
ciencia; lo estético, y tercero, lo ético. Pero hay que
desarrollar las tres dimensiones para que sea completa
la existencia”.
Pero hoy
muchos no creen en las filosofías. Y el Marxismo no
parece resultar evidencia de que sea suficiente para
impulsar el cambio, no solo dentro de cierta
intelectualidad, sino entre algunas tendencias de la
clase trabajadora, que esperan como el retorno de
Cristo, el nacimiento de un nuevo Carlos Marx.
“Yo creo
que no”, asegura tajante Dieterich, “la teoría ya está
lo suficientemente avanzada, para orientar la lucha de
masas, incluyendo, por supuesto, a la clase intelectual
también.
“Pero
naturalmente hay que avanzar más en el trabajo estético
y científico, y a eso, lógicamente, seguirle la
divulgación práctica.
“En la
teoría, lo más difícil creo que se ha resuelto.
“¿Qué
faltaría? Que los sujetos sociales se enteren de esto, y
me refiero a los sujetos sociales dispuestos a asimilar
una nueva lucha anticapitalista.
“El
problema es, a mi juicio, que lo definido como agentes
de transición, es decir, los partidos políticos -que
como un invento del siglo XVII– son algo pasajero, y
muchas cúpulas sindicales son fuerzas conservadoras,
oportunistas si se quiere. Por lo tanto, son acérrimos
enemigos de un nuevo proyecto anticapitalista, ni más ni
menos que la clase dominante.
“Como
ves, al arte le queda un largo camino para acompañar a
quienes harán los cambios políticos”. Aseguró al final
del intercambio. |