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POR LA UNIÓN DE LAS CULTURAS
Recibir a un
artista de una tierra tan cercana y querida como es
México, es rendir homenaje a ese amor por la canción que
tenemos todos los que estamos aquí. La
amistad y la solidaridad —que también están en el centro
de este concierto— son lo que ha hecho posible que
Gerardo esté en La Habana. Entrevista al trovador
mexicano Gerardo Peña.
Estrella
Díaz|
La Habana
Fotos:
Alaín
Gutierrez
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Descargar temas del Concierto de Gerardo Peña
Más allá
fue el título que eligió el cantautor mexicano Gerardo
Peña, para su concierto único A guitarra limpia
ofrecido el pasado sábado 26 en la sede del Centro
Cultural Pablo de la Torriente Brau (Muralla No.
63, entre Oficios e Inquisidor, La Habana Vieja).
Al inaugurar el concierto, reiteró el poeta y cineasta
Víctor Casaus, director de la institución, que tanto
este espectáculo como todas las actividades de nuestra
vida se están desarrollando en condiciones especialmente
tensas y difíciles y que nuestra manera de decir que
estamos a favor de la canción, de las búsquedas y la
vida es, justamente, uniéndonos alrededor de la cultura.
“Nuestra respuesta a ciertas propuestas globales y
planetarias ha sido dada en declaraciones —a las que
nuestro Centro se ha adherido— de los artistas e
intelectuales cubanos en relación con la preparación de
un proyecto fascista para el mundo que conculcaría
nuestras culturas, crearía una barrera para estos
intercambios y sería un instrumento de agresión.
En este concierto se reúnen varios de los elementos que
son carne y sangre de nuestro trabajo y nos alegra mucho
que sea así. Está, por supuesto, el amor y la manera de
compartir la nueva canción, la trova o como se le llame.
Recibir a un artista de una tierra tan cercana y querida
como es México, es rendir homenaje a ese amor por la
canción que tenemos todos los que estamos aquí.
La amistad y la solidaridad —que también están en el
centro de este concierto— son lo que ha hecho posible
que Gerardo esté en La Habana; amigos de allá y de aquí,
del sitio trovacub.net de México, cercano colaborador
del Centro Pablo y de la cultura cubana, y la ayuda de
las troperas y troperos de la Isla.
En las palabras del catálogo dice humorísticamente la
escritora Malú Huacuja del Toro que Gerardo nació en un
lugar donde no debió porque allí la canción está
supeditada a la gestión comercial y que él es un
luchador por la cultura desde esas canciones.
A esa unión de culturas que se produce entre chicanos,
gentes de Nueva York, los cubanos que estamos aquí al
calor de esa integración de voluntades, por la amistad y
la solidaridad, quiero dar la bienvenida a Gerardo
Peña”.
Sobre el concierto
Gerardo Peña, poseedor de un timbre agradable y
excelente dicción, demostró con su concierto Más allá
que la trova sigue teniendo grandes posibilidades de
comunicación.
No son muchas las referencias que nos llegan desde
México relacionadas con el movimiento de la llamada
nueva canción y debo confesar —a fuerza de ser sincera—
que en primer lugar me sorprendió gratamente el
contenido, es decir, los textos que Peña propuso.
Su lírica se centra en asuntos netamente cotidianos,
cuestiones que enfrenta cualquier ciudadano en este
planeta (discriminación de la mujer por razones de sexo,
el fenómeno de la emigración y la contaminación de
medio ambiente, entre otros).
Fue un concierto aparentemente simple y quiero recalcar
lo de aparentemente (solo contó con un invitado-amigo,
el trovador cubano Víctor Quiñones, la sola guitarra de
Gerardo y una armónica usada en tres o cuatro escasos
momentos) Esta racionalidad extrema para nada desvirtuó
el concierto; todo lo contrario. Gerardo llenó el
espacio con una excelente proyección escénica y con una
gracia que nada tiene de pose aprendida. Tal parecía que
conocíamos su obra e incluso alguien, a mi lado,
tarareaba los estribillos de algunos textos.
Temas como “Forasteros”, “El sapo”, “Aguacero”, “Las
morras”, “Dos adolescentes”, “Provinciano”, “Quizás, tal
vez” y “Tu boca” fueron muy bien recibidos por el
público que poco a poco fue colmando el patio de Muralla
63.
Párrafo aparte merece el sonido que en esta ocasión
estuvo a la altura de lo que exigía el trovador
mexicano.
Un aparte con Gerardo
– ¿Compones pensando en la universalidad de los temas?
–Todos los textos y las músicas son míos. Creo que uno
se vuelve universal cuando viaja hacia dentro de uno
mismo. No intento ser universal, sino hablar de mí y de
las cosas que me suceden. No sé contar y no puedo contar
otras cosas. Si con eso alguien se siente identificado
y piensa que es universal eso es un lujo, es como un
agregado a lo que hago.
– ¿Fusión?
–La fusión existe aunque no quieras. Uno es el resultado
de lo que vive desde niño y se alimenta de lo que le
rodea. Se trata de no hacer a un lado, no desechar ese
alimento; todo uno lo absorbe.
– ¿Forasteros?
–Es algo que sucede en todos los países en que hay
gentes de fuera, incluso de otras ciudades, rodando por
lugares. El ser humano no deja de ser nómada y la
canción trata sobre la discriminación que se hace a los
extranjeros, no a los forasteros precisamente.
– ¿Las morras?
–El trovador cubano Frank Delgado dice que esa es una
canción feminista. No sé si será cierto. Estaba harto de
ver el trato que se le da a la mujer en las canciones y
fuera de ellas también. En general el machismo existe
en todas partes. Intenté dar una respuesta a eso.
– ¿Dos adolescentes?
–Es una historia que sucede muy a menudo. La gente se la
pasa criticando a los jóvenes mientras que ellos son los
que están en las marchas protestando por las cosas a las
que tenemos derecho. Las noticias de las marchas se
vuelven en que “si obstruyeron el tráfico” o cosas así.
Esta canción es una historia de amor dentro de esas
marchas y dentro de esas redadas que hace la policía en
las marchas.
– ¿Aguacero?
–Aguacero es una declaración a la guerra que es la vida
en general; es como un canto ritual.
Uno a veces sueña con que suceda algo. Soñé que un
aguacero pudiera barrer todo lo malo.
– ¿El acompañamiento?
–Siempre he querido tocar canciones con músicos. En
México si no le pagas a los músicos no puedes tocar. A
falta de dinero para contratarlos tuve que ir supliendo
esa carencia con cosas que le empecé a inventar a la
guitarra. Es un poco la teoría darwiniana del asunto.
Tuve que inventarme cosas para salir adelante.
– ¿La canción trovadoresca en México?
–En México —y en muchos países— los que no gozamos del
favor de las grandes compañías disqueras gastamos buena
parte de nuestras energías en ganar el pan de cada día.
Muchos andamos tratando de sobrevivir.
Esa situación —uniéndola con la intención de
experimentar un poco, de tratar de mezclar algo, de ser
un poquito originales, de intentar hacer mejores letras
y músicas— puede traer una contradicción porque a veces
tienes que cantar porquerías, pero uno anda metido en
este mundo.
Intento ser original y sacarme cosas de adentro para
compartirlas con el público y, al mismo tiempo, tratar
de que el público pague por eso y poder comer. Es raro,
pero así es.
– ¿Influencias musicales?
–En primera instancia la de las emisoras norteamericanas
que escuchaba de niño allá en Hermosillo donde nací.
Después, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y otros,
también el flamenco como género y la música africana.
– ¿Público del Centro Pablo?
–Muy atento y se ve que viene a escuchar. Espero haber
estado a su altura.
Más allá
Quise ver y abrí una ventana
porque siempre me enseñaron que no hay nada más allá.
Descubrió un mundo mi mirada,
comprendí que algo ocultaban y vinieron a cerrar.
Desnudé mi cuerpo para verme,
comprender qué llevo dentro, de qué vengo, a dónde voy.
Me vistieron todo de repente
con sus cuentos inocentes y las culpas de su dios.
Más allá ¿Qué esconden más allá,
si ponen en la hoguera al que se atreve a preguntar?
Más allá ¿Qué habita más allá,
porqué les causa miedo que sepamos la verdad?
A mitad de un beso nos llegaron
con sus leyes y dijeron que debíamos firmar
los papeles de sus abogados,
con los sexos separados para poder continuar.
Me pidieron fe, creer a ciegas
cuando vieron que mis dudas no paraban de crecer.
Dije quien no deba, nada tema
y alguien hoy aquí en la tierra que me venga a
responder:
Un día estaré en Puerto de Palos
y mirando al horizonte soñaré con navegar,
y ellos me dirán que el mundo es plano,
que no es cierto que giramos y me tienen que quemar.
Gerardo Peña
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