LA JIRIBILLA

JAURÍAS CONTRA CUBA MANIPULADAS
POR EL IMPERIO

 
Oponerse a Cuba ha sido un buen negocio y muchos cubanos enriquecidos en Miami han disfrutado de las cuantiosas prebendas de la CIA dando origen a sus fortunas con operaciones anticubanas.


Lisandro Otero| México


Cuba ha osado defenderse de sus enemigos y ha provocado con ello una tempestad mediática que por su coordinada reiteración y su intensidad hace sospechar que tras los acusadores hay fuerzas que los costean y promueven. Afortunadamente Cuba no está sola y opuestas a los improvisados fiscales hay muchas fuerzas sociales que defienden la Isla.

Durante más de cuarenta años la pequeña república se ha enfrentado al más grande coloso industrial y militar del tiempo presente y ha logrado resistir y sobrevivir. Oponerse a Cuba ha sido un buen negocio y muchos cubanos enriquecidos en Miami han disfrutado de las cuantiosas prebendas de la CIA dando origen a sus fortunas con operaciones anticubanas. Los Estados Unidos han organizado expediciones militares, bombardeos, atentados, sabotajes de la economía, guerra biológica, desatando plagas agrícolas y enfermedades; han formado una quinta columna interna, han sobornado generosamente a numerosos columnistas, comentaristas, periódicos, estaciones de radio y televisión para que ataquen a la Revolución cubana, han establecido un aparato de calumnias y distorsiones, esparcido rumores y alentado la guerra psicológica. Aún más, han promovido el aislamiento comercial de Cuba malogrando acuerdos económicos y excluido a aquel país de foros internacionales, buscando su incomunicación diplomática y tratando de cercarlo para que rinda su soberanía.

Este acoso, esas jaurías fieras que se enfrentan a la Isla acusan a Fidel Castro porque la Revolución se ha visto obligada a adoptar medidas rigurosas –algunas nos causan aflicción a todos–, para poder resguardarse de sus poderosos enemigos. ¿Pretendían que la pequeña isla aguardase resignada a que la destrozaran sus enemigos sin alzar un brazo protector? Fidel Castro es una de las figuras cimeras de la historia americana y el tiempo enaltecerá su obstinado idealismo, su obsesivo fervor nacionalista, su hidalga lid por la distribución equitativa de la riqueza social. Cuando los actuales detractores de Fidel Castro no sean otra cosa que un mísero polvo olvidado, las futuras generaciones aún rendirán lealtad a su figura, desvanecida ya la pasión política y el aborrecimiento inducido, y permanecerá viva la médula de su creación.

La lucha desigual entre el imperio todopoderoso, las grandes corporaciones transnacionales y la maquinaria militar y subversiva más musculosa de la edad moderna y de la otra parte una pequeña isla defendida por quijotes que solo cuentan con su vergüenza y su amor al suelo en que nacieron, permanecerá imborrable en la historia humana.

¿Qué ha hecho la Revolución cubana para suscitar esta impugnación interesada? Entregar la propiedad de la tierra a los campesinos que la trabajan, recuperar las riquezas nacionales para ponerlas en función del beneficio popular. La inmensa mayoría de los que antes eran arrendatarios hoy son propietarios de sus viviendas. Se erradicó el analfabetismo, se implementó la educación gratuita para la totalidad de los niños cubanos ocupando el primer lugar mundial en maestros per cápita y niños por aula. Se han abierto escuelas especiales para infantes discapacitados. Se concedieron subvenciones económicas a los estudiantes universitarios. Las sedes universitarias han proliferado por todo el país.

La mortalidad infantil se ha reducido a seis por mil, la más baja de este continente. La perspectiva de vida se ha elevado en quince años. Se han erradicado enfermedades, antes endémicas, con campañas masivas de vacunación. Cuba es el país del mundo con más alto nivel de médicos per cápita. Todo el sistema de salud pública es absolutamente gratuito para todos los ciudadanos. Se han creado laboratorios que elaboraron vacunas y soluciones preventivas contra muchas enfermedades.

La cinematografía cubana es objeto de respeto y admiración así como sus artes plásticas. Un poderoso movimiento literario ha surgido en los últimos decenios y se han expandido las editoriales y la producción de libros. Teatros, museos, galerías, salas de concierto y conservatorios han crecido extendiendo su influencia creativa. Los triunfos de los atletas cubanos son una demostración de la eficacia de una red de establecimientos deportivos y de un sistema de amparo al desarrollo físico. En Cuba no se tortura, ninguno de sus acusadores ha podido demostrarlo fehacientemente, tampoco se ejecuta a nadie extrajudicialmente. No han existido "desaparecidos", como en el resto de América Latina.

¿Es eso lo que quieren sus enemigos que desaparezca? ¿Debe Cuba rendirse ante un mesiánico y desquiciado mandatario como Bush? ¿Debe Cuba sucumbir ante la embestida hidrófoba de sus antagonistas movilizados desde Washington? Desde luego que no. ¡Resistirá y sobrevivirá! Como dice el Eclesiastés, todo tiene su tiempo y el tiempo en que la verdad de Cuba se imponga, habrá de llegar.
 


© La Jiribilla.
La Habana. 2003
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